Abrazo, memoria e identidad.

Por Eugenio Talbot Wright

El pasado 14 de diciembre, en la plaza de Iglesia Vieja de barrio Villa Rivera Indarte, de la ciudad de Córdoba, se realizaron actividades conmemorando el Día Internacional de los Derechos Humanos.

La presencia más destacada de la jornada fue Sonia Torres, presidenta de Abuelas de Plaza de mayo, Filial Córdoba.

Entre imágenes fotográficas de uno de los juicios por delitos de lesa humanidad con más víctimas e imputados del interior del país, celebrado entre el año 2012 y 2016 denominado “La Perla – La Ribera”, Sonia expresó la incansable lucha de Abuelas por recuperar a todos los nietos apropiados y, nos relató, como ella vive cotidianamente la búsqueda de su nieto.

Sonia recorrió todas las cárceles del país, luego que su hija embarazada, fuera secuestrada el 26 de marzo de 1976. Desde esa fecha su lucha no ha cesado ni un solo día y las banderas de memoria, verdad y justicia según nos expresó, han sido el motor que impulsó a la organización.

Luego de las emotivas palabras de Sonia, un grupo de compañeres trans, entre los que me encontraba, pudimos hacer algunas reflexiones sobre los derechos vulnerados en nuestra población, y la deuda histórica que existe a la hora de reconocer a les desaparecides de la población TLGBI.

Los aplausos se hicieron sentir cuando la compañera Victoria Romero expresó: “fueron 30400”. Aplausos que la propia Sonia acompañó junto con el resto del público participante.

También María Julia Palomeque, Marcia Collota y quien escribe Eugenio Talbot, expresamos en primera persona al igual que la compañera Victoria Romero, la realidad que vivimos quienes formamos parte de la población trans.

La deuda que aún existe a la hora de reconocer la vulneración de derechos que soportamos y padecemos les trans y el ejercicio de una política que cambie esta dura realidad, es aún hoy materia pendiente.

Ana Romagnoli, reconocida militante en la lucha por los derechos del colectivo TLGBI se presentó como Torta y Peronista, analizando desde ese lugar político la situación que vivimos durante los duros años del macrismo y las políticas persecutoras implementadas por la ex ministra de seguridad, Patricia Bullrich.

Aplausos, abrazos y fotos junto a la “abuela de Córdoba”, como cariñosamente llamamos a Sonia Torres fue el cierre de nuestra participación como colectivo sabiendo que cuando la realidad es contada por nosotras y nosotros,  la empatía y el compromiso por la lucha compartida se hace evidente, sobre todo cuando es escuchada por aquelles que en sus historias existe la marca de la lucha por la memoria, verdad y justicia.

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