Al margen de todo: el letargo peregrinar del colectivo TLGBI por el reconocimiento de sus derechos.

Por Casandra Sandoval

La Asociación de Mujeres Transgéneras Nicaragüenses (ADMUTRANS) emitió un comunicado a través del cual denunciaron al artista David Cuco Rugama quien publicó en sus redes sociales comentarios homo-lesbo-trans-bi-odiantes hacia la comunidad TLGBI de ese país. El comunicado remarca que “es lamentable que un artista haga ese tipo de cosas siendo una figura pública ante la sociedad nicaragüense”.

Pero la denuncia de la Asociación de Mujeres Transgéneras Nicaragüenses es la punta de un iceberg que cala profundo en la situación político-socioeconómica que está viviendo Nicaragua. 

El artista, que se define como un cantante de música caribeña, cumbia, banda y reguetón, es, según sus propias palabras, un “artista versátil”; expresó en todos sus perfiles, varias veces repetidos, su opinión a propósito de Costa Rica (que se convirtió en el primer país de Centroamérica en garantizar el matrimonio igualitario) diciendo que respeta la opción de los demás, pero -fiel a sus creencias religiosas ultraconservadoras- “ver esto es pecado ante los ojos de Dios … Dios hizo un hombre y una mujer para que hicieran una Familia. Maldito el hombre que se acuesta con otro Hombre y viceversa”, sentenció Rugama. 

“La minoría enquistada en el poder es lo más machista que hay en Nicaragua”.

Las activistas integrantes de ADMUTRANS señalaron, al respecto, que “es injusto que un cantante nicaragüense discrimine a nuestra comunidad. Él pertenece al partido del Frente Sandinista, es una de las personas que siempre estuvo e integra la Mesa del Gobierno, y está discriminando muchísimo a la comunidad, incitando al odio, y esto no tiene que ser así, no debe ser así, apuntarnos con el dedo y hacernos daño”.  Insistieron en que “hace falta mucha concientización. Y desde el momento en que este cantante, figura pública, transmitió ese comentario, y todos los demás que opinaron apoyándolo, imagínense la influencia que ejerce sobre la población. Nos matan y nuestros asesinatos quedan impunes y muchas de esos asesinatos son producto de esas formas de pensar y opinar sobre nuestras vidas”, sentenciaron desde el colectivo.


Las entrevistadas, aseguran asistir desde el año 2018 a una dictadura, en la que es imposible expresarse para defender sus derechos: “no podemos salir a las marchas a defender nuestros derechos porque somos agredidas, y por lo que vemos agreden a todxs, no les importa el género, si eres hombre o mujer o trans. El presidente nos reprime con la policía, los militares. Hemos luchado tanto tiempo y a este gobierno no le interesa la diversidad. Hemos trabajado para presentar propuestas de leyes en la Asamblea Nacional y las tiran a la basura”, expresaron a Agencia SUDAKA tlgbi las integrantes de ADMUTRANS. 

Desde las series de protestas ocurridas en abril de ese año, contra la reforma de sistema al seguro social en la que han provocado la muerte de 300 ciudadanes, organismos como la OEA y los DDHH han condenado al gobierno sandinista de represión “brutal” contra las libertades de expresión.

Daniel Ortega, ha sido comparado con Somoza y señalado como autoritario. Numerosos analistas políticos y medios opositores a su gobierno, en el plano nacional e internacional habitualmente se refieren a él como un dictador, ​ luego de bloquear a medios de comunicación durante las protestas,​ y después impulsar una normativa de ley a la Asamblea Nacional de Nicaragua que fue aprobada como “ley anti-terrorismo”, con el fin de prohibir las manifestaciones. ​

“La situación política de Nicaragua nos coloca al margen de todo y en las calles nos golpean, nos discriminan, nos violan, nos matan, las compañeras trans son asesinadas en las calles y a ellos no les importa. Estamos atadas de manos. Y buscamos ayuda como podemos, ayudándonos entre organizaciones, denunciando a través de las redes”, explica ADMUTRANS.  “Nos ven como anormales, que somos lo peor de esta sociedad, se difunde la idea de que nosotras somos la maldad hecha carne”. Y dicen con firmeza: “Buena parte de la población nos acepta, pero la minoría enquistada en el poder es lo más machista que hay en Nicaragua. Son ellos mismos quienes generan agresiones verbales y psicológicas que nos matan”.

Nicaragua frente a la pandemia

Según la BBC News, el gobierno de Nicaragua va contra corriente. Es el único en América Latina que ha hecho lo contrario a lo que indican los expertos en salud y organizaciones internacionales para luchar contra la pandemia de covid-19.

La estrategia del gobierno de Ortega, han advertido desde Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y Human Rights Watch, entre otros; pone en riesgo la salud de los nicaragüenses. Sus acciones han sido catalogadas de graves, irresponsables, preocupantes, temerarias y riesgosas.

En el país centroamericano las clases en los colegios públicos no ha sido suspendidas, las fronteras no han sido cerradas y el gobierno promueve actividades masivas.

“El país se encuentra en fase de diseminación comunitaria y el Estado continúa sin aplicar las medidas de mitigación”, advirtieron más de 700 médicos nicaragüenses en una carta.

Las integrantes de ADMUTRANS informaron que tienen un caso de una persona de diversidad sexual con COVID-19.  “¿Pero que hacen? La mandan a su casa porque los hospitales están llenos, porque no hay nada de nada”, afirmaron.

Aunque el gobierno ha reportado 759 casos confirmados de COVID-19, con 35 muertos desde marzo pasado, los hospitales tienen momentos de saturación, los pedidos públicos de ayuda médica parecen ser más comunes, y los féretros en las calles, más frecuentes.

“Necesitamos que nos ayuden, que vengan a Nicaragua, que vean todo lo que estamos viviendo. Existimos en un país que será como El Salvador, Honduras y Guatemala, agredidas, perseguidas, asesinadas en Centroamérica”. 

El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca+, denunció que la comunidad LGTBI+ sufrió hostigamientos, torturas, acosos y secuestros. Más de 20 personas diversas fueron víctimas, entre ellas, 5 personas trans, 8 hombres gays, 1 lesbiana, 12 personas bisexuales, sin contar quienes aún no han hecho públicas sus denuncias.

Además, la mencionada institución condenó el asedio, persecución, amenazas, agresiones físicas y psicológicas, así como ataques mediante redes sociales que han sufrido las y los periodistas independientes en Nicaragua, promovidas por el régimen Ortega Murillo a través de su campaña de odio.

 https://colectivodhnicaragua.org/boletin-no-07-deterioro-de-los-derechos-humanos-en-nicaragua-periodistas/?fbclid=IwAR1QBXiVd7m6L5Yodcelvf5CvLEOot042D5yE13lBh4Kzdi81dBvbX5tj5c

“La mayoría de los medios de comunicación en Nicaragua son del gobierno y no difunden nuestras noticias. El gobierno no acepta que exijamos por nuestros derechos a través de sus propios medios”, insistieron a explicar a esta Agencia las integrantes de ADMUTRANS.  

Por su parte, El Movimiento Feminista de Nicaragua manifestó que el régimen Ortega-Murillo mantuvo intacto el modelo de privatización de la salud a través de las clínicas previsionales, mientras los hospitales y centros públicos de salud se han ido deteriorando aceleradamente, lo que afecta de manera particular, a los sectores que viven en condiciones de pobreza.

“Denunciamos al régimen Ortega-Murillo por haberse negado a tomar las medidas necesarias para informar a la población y evitar la propagación del COVID19; impulsar una agresiva campaña de contagio haciendo uso de la manipulación; y ocultar información sobre el estado real del sistema público de salud ya colapsado en el inicio de la pandemia”, expreso el Movimiento. 

La Asociación de Mujeres Transgéneras Nicaragüenses concluyeron con claridad: “Queremos que las personas del mundo sepan que nos está pasando, que se sensibilicen con nosotras, porque queremos seguir siempre en nuestra lucha y para eso necesitamos que nos ayuden”. 

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