#CuarentenaSinTransfobia

En Lima, Perú, las integrantes de Féminas denunciaron el abuso y la discriminación que están sufriendo mujeres trans de diferentes puntos del país a raíz de las actuaciones ultrajantes de parte de la policía nacional. Las obligan al ejercicio físico masculino, las detienen o básicamente no les permiten ingresar a los supermercados. Al grito de “¡quiero ser un hombre!” o “¡Yo soy un hombre!” la policía nacional peruana perpetúa la violencia y el estigma social naturalizado por gran parte de la ciudadanía. 

Por Casandra Sandoval. –

Perú había oficializado desde principio de este mes las restricciones de circulación por el coronavirus al prohibir que hombres y mujeres salgan juntos a la calle, alternando días y horarios específicos para personas heterosexuales. Sobre el colectivo transexual las autoridades peruanas no dijeron nada en su momento, aunque en declaraciones a la prensa de ese país intentaron justificar sus decisiones diciendo que no son “medidas homofóbicas” (confundiendo conceptos y las distintas formas de nombrar a las identidades sexo genéricas), el gobierno peruano cree que esa es la estrategia para evitar contagios.

Esta medida, que también aplicó Panamá, fue anunciada en su momento por el presidente Martín Vizcarra y estipulaba que las personas de sexo masculino solo podrán salir de casa los lunes, miércoles y viernes, en tanto que las personas de sexo femenino autorizadas sólo los martes, jueves y sábado. Lo concreto es que a lo largo de la cuarentena se produjeron una serie de casos de vulneración al derecho a la identidad de las personas trans y fueron sometidas a burlas y humillaciones. Esto provocó que el gobierno peruano diera marcha atrás con la medida.

En diálogo con Sudaka TLGBI, Leyla Huerta, Directora de Féminas Perú, explicó la situación que están viviendo actualmente: 

“Tenemos identificado 14 casos de denuncias por abuso, en su mayoría, de la policía nacional. También hemos denunciado a algunos supermercados que han tenido ese trato discriminatorio hacia nosotras, como también hemos detectado un caso de abuso contra una mujer trans venezolana, en el Distrito del Callao, por parte de la policía municipal”, dijo Huerta.

La activista trans asegura que la gran fortaleza del mensaje del Estado fue hablar desde la inclusión, y no discriminación y de condenar los actos discriminatorios que puedan llegar a producirse.  Y aunque los casos de abusos policiales ya se denunciaron (los policías fueron retirados de sus cargos) y los ministros como la policía nacional dieron pronta respuesta a estas denuncias, los actos de discriminación y violencia se siguen produciendo.

“La policía en Perú abusa de su poder haciendo inclusive videos donde se burlan de nuestras identidades. Las compañeras trans se ven obligadas a hacer ejercicios físicos masculinos en las calles sin tener en cuenta que nuestros cuerpos están intervenidos con silicón líquido y están atacando directamente nuestra salud.  Grabaron esos videos y los subieron a las redes mofándose de nuestras identidades. En el último de los casos detectados les hicieron hacer el famoso “salto rana” mientras les gritaban que dijeran “soy un hombre, soy un hombre”, explica la Directora de Féminas.

Leyla entiende que los niveles de comunicación no son claros o no se entienden. “O sea, el tema del enfoque de género está en otro lado para estas personas de las fuerzas de seguridad.  Se evidencia en los espacios públicos como privados una falta de comunicación. Los medios de comunicación no informan correctamente, no tienen conceptos claros respecto del género”, afirmó.

Las diferentes organizaciones de diversidad sexual informaron a través de sus redes, concretamente, que en Chincha, a 200 kilómetros de Lima, al segundo día de la medida gubernamental se dio el primer ataque en manos de la Policía Nacional de Perú. A la misma hora, en Chapén, negaban a una mujer trans su ingreso a un supermercado de la cadena Tottus. En Huanuco, detuvieron a tres mujeres trans. Los abusos cometidos por las fuerzas policiales se continuaron en el distrito de San Juan de Lurigancho, también en Lince y en el Callao. Ese mismo día se activó en las redes peruanas la campaña #SoyUnaPersonaTransYLoGrabareTodo. Y desde el Instagram de Féminas el hashtag #CuarentenaSinTransfobia

La situación de las mujeres trans en el Perú es similar al del resto de América Latina. La precarización de sus vidas y los medios en los cuales se desarrollan son de extrema vulnerabilidad. Pero sus experiencias de vida les indica que, ayudarse entre sí, es la única forma posible para sobrevivir, organizándose, creando agrupaciones o asociaciones civiles para trabajar desde la gestión y la defensa de sus derechos.

“Féminas es una organización de mujeres transfeministas, la cual tiene como misión el empoderamiento de las mujeres trans a través de la información y el activismo político-social para ejercer ciudadanía plena. Venimos trabajando hace cinco años”, nos relata Leyla Huerta

Ellas han logrado que en el 2015 las incluyeran en el Programa de Erradicación de Violencia contra la mujer. En 2016 consiguieron que la “norma técnica para mujeres trans”, sea una realidad. Ese mismo año firmaron un convenio con el Ministerio de Trabajo de Perú para el trabajo inclusivo con mujeres trans. También realizaron un seguimiento de los juicios del cambio de los nombres para el reconocimiento de la identidad de género desde el 2015 hasta hoy, encontrando rutas cortas para efectivizar los cambios registrales en sus DNI. Y el año pasado confeccionaron el primer censo trans, encuestando a 691 chicas trans para mapear la situación en la que hoy se encuentran. 

Por estos días trabajan arduamente para conseguir alimentos. “Nuestra primera misión fue ver el tema de alimentos. Algo de alimentos hemos podido conseguir para algunas chicas y también hemos recibido el apoyo de algunas organizaciones. Féminas tiene un alcance muy importante en el país y hemos sido articuladoras para que en la primera etapa de aislamiento 280 chicas recibieran sus alimentos”, afirma Huerta. Desde Féminas gestionaron el apoyo de instituciones estatales y privadas creando redes de ayuda comunitaria entre amigos LGBTI. “La solidaridad comunitaria lgbti y de amigos cercanos a nosotras nos ayudan a sobrevivir”, dice Leyla. 

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