DE CONQUISTAS Y DERECHOS

Por Gonzalo Carranza

Mientras los grandes medios de comunicación titulaban con saña al acto de militancia más dedicado de la década, José y su pareja estaban marcando un precedente histórico en la comunidad LGTB, contraer matrimonio entre dos personas del mismo sexo. Con esto, ellos dos sabían que, con el debido tiempo, estarían allanando el camino hacia una sociedad más justa e igualitaria.

Ya han pasado 10 años de este hito histórico y trascendental que revolucionó a la sociedad, los medios, las instituciones y la opinión pública en nuestro país. Como dijo José María di Bello, en diálogo con SUDAKA tlgbi: “sirvió para sacudir las estanterías”, y así, lograr que siete meses después se sancionara la Ley 26.618 de Matrimonio Civil en (2010) -conocida como la Ley de Matrimonio Igualitario-, que establece que: “el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos, con independencia de que los contrayentes sean del mismo o de diferente sexo”. A partir de este momento, la Argentina se convierte en el primer país Latinoamericano en sancionar una Ley Federal que reconoce la unión de dos personas, ante la mirada de la Justicia patriarcal y lgtbfóbica, en la mayoría de los casos.

La sanción de la ley del matrimonio igualitario significó para toda la comunidad, la concreción de años de luchas por parte de compañeres que le dedicaron su vida a la causa. Disputando los sentidos en las calles, poniendo el cuerpo y sus identidades en el ojo público, para visibilizar la discriminación y la opresión que se plasma en la propagación de discursos de odio. A partir de los años ´90, varias organizaciones LGTB presentaron proyectos para la unión civil de dos personas del mismo sexo en el Congreso, pero resultaron en un fracaso rotundo. En el 2002 la Legislatura de Buenos Aires promulgó una ley que amparaba la unión civil de dos personas del mismo sexo, convirtiéndose así en la primer ciudad de Latinoamérica en hacerlo. Los proyectos fueron avanzando en diferentes provincias del país, por presión de organizaciones como la CHA o la FALGTB, que proponían esta unión para lograr que la Justicia reconozca a les gays y lesbianas como sujetes de derecho. Hacia Mayo de 2010, la Cámara de Diputados aprobó una combinación de dos leyes propuestas para modificar el Código Civil, a fin de permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. Finalmente, el Senado de la Nación aprobó la Ley 26.618 el 15 de julio de 2010.

Argentina ahora es parte de 30 países en todo el mundo que están a favor de la unión civil de dos personas del mismo sexo, entre ellos se encuentran Colombia, Brasil y Ecuador (2019). Pero lo que ocurrió en nuestro país en 2009 fue algo trascendental en todo el mundo, la presión social y el posicionamiento de algunes gobernadores como la de Fabiana Ríos, de Tierra del Fuego y funcionarios de la Justicia permitieron que esto fuera posible. Marcando así el camino para luchas futuras por la igualdad.

“Yo creo que sin lugar a dudas que más temprano que tarde se van a lograr sancionar leyes similares a la ley de matrimonio igualitario en todos los países de Latinoamérica y del mundo. Este cambio no tiene freno, es imposible parar lo que se viene. Se podrá demorar, pero no sé podrá impedir todas estas transformaciones. Todo lo que estamos viviendo tiene que ver con la deconstrucción de las sociedades. También vendrá el reconocimiento de las identidades no binarias que se están viendo en algunas provincias. Pueden demorarse, como cuando el Jefe de Gobierno de ese entonces, Mauricio Macri, el 1 de diciembre del 2009 frenó nuestro matrimonio en la ciudad de Buenos Aires, que 27 días después lo terminamos concretando en Tierra del Fuego. Esto no se puede parar”, afirmaba José di Bello sobre el panorama que se está viviendo en la región.

Asimismo, nos decía: “a mí primero me gustaría dejar en claro que la lucha del matrimonio igualitario no fue por la institución matrimonial en sí. La lucha fue por la igualdad, esa sigue siendo nuestra lucha. Tenemos que seguir adelante por un modelo de sociedad que esté fuera del patriarcado, un modelo de sociedad que esté fuera de la represión y la discriminación. En ese momento había que dar una pelea por el reconocimiento de nuestras familias y estar en igualdad de condiciones respecto al resto. Para desde ahí, seguir librando otras discusiones. En Argentina hemos avanzado mucho en materia de legislación como la ley de identidad de género”, reflexionaba di Bello. “Con esta nueva gestión de gobierno tenemos el agrado de tener un nuevo Ministerio de mujeres, género y diversidad, que van a permitir que sigamos adelante con esta transformación cultural que es la que efectivamente necesitamos llevar adelante para construir una nueva sociedad para que no haya más discriminación y violencia”, concluyó.

A casi una década de la sanción de la ley 26.618, a partir de la cual las parejas del mismo sexo podían adoptar a niñes que se encuentran sin familia, sabemos que este proceso suele ser doloroso y arduo, sin embargo también se encuentran enmarcados en mucha discriminación y lgtbfobia. En algunos casos el proceso es tan tortuoso que los postulantes desisten y abandonan la lucha ante la discriminación que se plasma por parte de agentes sociales, psicólogos y funcionarios de la Justicia. Nuestro entrevistado, puso en palabras algo que sucede a miles de parejas diversas: “las problemáticas que hay con respecto a la adopción, justamente, en esta diferenciación que hacen con las parejas del mismo sexo en comparación con las parejas heterosexuales tiene que ver justamente con estos cambios a nivel social que aún debemos profundizar. Debemos trabajar sobre el sistema de adopción y todos los agentes que intervienen en las situaciones de adopción. Así, también, como en los juzgados, en las defensorías de los menores, porque justamente en ese freno tiene que ver con los prejuicios de las personas que tienen el fin de evaluar para otorgar la adopción o no. En lo personal, nosotres, con la persona que justamente el viernes con la celebración de los 10 años aproveche la situación para pedirle matrimonio. Tuvimos una historia tremenda y larguísima para lograr la adopción de nuestros hijes. Haciendo esto parte de las transformaciones que debemos dar, pero para esto hacen falta políticas públicas que estén llevando adelante estos procesos, tanto en materia de sensibilizar a todas las personas intervinientes. Pero también con normativas específicas que garanticen el acceso a esos niñes a poder ser adoptados y tener una familia”, sentenció.

En Latinoamérica se produjeron intensos debates a nivel social, político y religioso para aprobar el matrimonio o unión civil entre personas del mismo sexo. El matrimonio entre personas del mismo sexo es actualmente legal en Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Uruguay y en Guayana Francesa e islas Malvinas.

En México, no existe una ley federal de matrimonio entre personas del mismo sexo, pero reconoce una primera regulación del matrimonio igualitario en Ciudad de México (2009), a la que le siguieron: Coahuila (2014), Nayarit (2015), Campeche (2016); , Colima (2016), Michoacán (2016) y Morelos (2016). En Quintana Roo (2012), Baja California (2018), Chihuahua (2017) y Oaxaca (2018). Y por orden se reconocen matrimonios igualitarios en Chiapas (2017); Jalisco (2016); Puebla (2017), según ILGA.

Como sabemos, Argentina ha sido la primera en la región en aprobar la adopción homoparental en el mismo cuerpo de la ley, sin embargo la figura de subrogación de vientre sólo es legal en Brasil. Otros países que aprobaron la adopción además de éstos últimos: Colombia, Guayana Francesa y Uruguay.

Mientras tanto, se espera que para el 26 de mayo de 2020, Costa Rica deba otorgar todos los derechos legales a las parejas del mismo sexo, incluido el matrimonio y la adopción, según el reciente fallo de la CIDH.

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