Día Internacional de los Pueblos Indígenas

Desde 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) declaró al 9 de Agosto como el Día Internacional de los Pueblos Indígenas para concienciar a los países en la inclusión, respeto y conservación de la cultura de estos pueblos ancestrales. ¿Quiénes eran esos pueblos antes de la conquista? ¿Cómo afectaron los procesos de colonización a sus modos de vida? ¿Cuáles eran sus expresiones de género? ¿Qué valores sustentaban sus creencias? En SUDAKA TLGBI hacemos un revisionismo crítico a los procesos de aculturación, evangelización y sincretismo religioso que marcaron la historia y devenir de estos pueblos de NuestraAmérica, y que, también, pueden reconocerse como parte de un discurso translesbohomobiodiante que comenzó a erigirse hacia las identidades que no se ajustan a dichas normas.

Por Matías David Rodríguez

Hace más de 500 años, cuando los primeros conquistadores irrumpieron en América junto a sus huestes, estas ya estaban habitadas por infinidad de comunidades se hablaba de, aproximadamente, 25 o 30 millones de habitantes que poblaban nuestro continente. 

Estas comunidades originarias, descendientes de culturas precolombinas tenían sus características culturales y sociales propias, incluso, la mayoría de ellos tenían una lengua nativa, que si bien a esta altura la cantidad y variadas existencia pasó a ser incierta, en parte tiene que ver. principalmente con la prohibición y coacción que los españoles hicieron sobre estos pueblos, para propagar el uso de “una lengua nativa privilegiada”, lo que sin dudas, resultó uno de los grandes efectos de la evangelización.

Asimismo, nuestros pueblos originarios tenían otra concepción de la orientación y expresión de género. Es así, que las uniones entre varones o el travestismo, eran maneras aceptadas y con las cuales convivían, sin ningún tipo de problema. 

En el continente americano o también llamado Abya Yala, por los pueblos originarios, tenían distintas interpretaciones de lo que hoy conocemos como sexualidad, la identidad de género, y también, de entender el vínculo entre la subjetividad y su expresión. En muchos casos, admitían sexualidades no binarias y no heteronormativas. 

Los mapuches que habitaron el actual territorio argentino y chileno, antes del proceso de aculturación, valoraban socialmente de manera equitativa a las mujeres con respecto a los varones.  A su vez, sus prácticas sexuales admitían una amplia diversidad y no establecían un vínculo determinista con la anatomía. 

Poseían el concepto “weye” para referirse a las personas que  transitaban entre lo masculino y  lo femenino. Lo que hoy podríamos llamar como una persona de género no binario. Según consta en diarios de viajes de conquistadores, estos sobre los weyes decían que “se parecían a un lucifer en sus facciones”.  Por lo cual, basados en la doctrina católica que siempre ha ido de la mano de la sexualidad heteronormativa, los exterminaron. Los mapuches también tenían a los y las “machis”, quienes eran, médicos, sacerdotes, consejeros y protectores del pueblo.  Inclusive había chamanas travestis.

También hay diversos registros que dan cuenta que en la cultura guaraní que habitan el Gran Chaco argentino y paraguayo, aceptaban a las personas que mantenían relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.  Y se referían con la palabra “cudinho” para denominar a las personas travestis.  En el caso de la cultura incaica, que habitó las tierras que hoy constituyen Perú, Colombia, Bolivia, entre otros países, las personas travestis se las dotaba de valor sagrado y religioso. Las relaciones entre mujeres, también eran valoradas y habituales en su cultura. 

Sin embargo, la percepción de estos pueblos hacia estas prácticas, empezaron a cambiar producto del proceso de evangelización que impuso el Imperio Español durante la conquista y colonización. El paso del politeísmo complejo a un monoteísmo abstracto, trajo aparejado el fin de muchas de estas identidades y orientaciones, producto del cristianismo occidental. 

Así, el sincretismo religioso, producto de la dialéctica aculturación y resistencia cultural, dejo en el olvido muchas de estas prácticas y otras fueron demonizadas. Sin embargo, algunas siguieron sobreviviendo durante más tiempo, porque el proceso de conquista duro muchos siglos. 

De esta manera, las comunidades pasaron de esa riqueza en lo que respecta a la diversidad sexual, a una censura total sobre estas cuestiones y prácticas y discursos profundamente translesbohomobiodiantes.  Lo cual, trajo aparejado, que muchas de estas prácticas desaparecieran o pasaran a la clandestinidad. 

El “Dia Internacional de los Pueblos Originarios” debe convocarnos, una vez más, a una reflexión profunda sobre el quiénes somos, y los procesos de lucha que han tenido que dar, y siguen dando, a los largo de los siglos, nuestros pueblos. Lo que debe conducirnos a un genuino reconocimiento y reparación a lo que algunos investigadores han denominado un genocidio invisible, del que las personas TLGBINB no han estado exentas. 

En esa medida, valga este ejercicio crítico por la memoria y el respeto a sus cosmovisiones, sus valores, sus tradiciones ancestrales; sustrato de una resistencia que se viene tejiendo en contra del negacionismo y olvido a sus culturas y que, a más de medio siglo de la conquista, sigue corriendo en nuestras venas.

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