EL AISLAMIENTO DE LAS PERSONAS TRANS Y TRAVESTIS EN LA REGIÓN

Por Casandra Sandoval y Julio Villafañe

La pandemia mundial por el COVID-19 ha dejado expuestas las falencias del sistema de salud pública en muchos países, y en lo que ésta no es una opción, deja en evidencia lo más crudo del capitalismo global, la segregación y el deshecho de personas infectadas y víctimas fatales, como expulsandolas de un engranaje consumista que nunca es sinónimo de una vida digna.
Latinoamérica y el Caribe, es la región denominada tercer mundo por aquellos que se mofan de ser el primero, viene atravesada históricamente por desigualdades estructurales. Desigualdades observables entre los países, pero más aún dentro de cada sociedad en particular, en las que hoy, el rol del Estado se ha tornado un punto central para afrontar la situación pandémica.
Ante tal panorama, hay colectivos y sectores de la población que en cada país, pero con una certera regularidad en toda la región, se encuentran hoy frente a una maximización de las vulnerabilizaciones a sus derechos.
Sectores marginales, pueblos originarios, personas racializadas, personas con discapacidad y gran parte del colectivo TLGBI y, dentro de él, las trans y travestis Sudakas convergen hoy en una realidad marcada por la carencia y el olvido por parte de quienes deben garantizar los derechos básicos.
En este especial colaborativo de Agencia Sudaka, travestis y trans de latinoamérica y el Caribe, relatan la situación del colectivo en cada país, para trazar un cuadro regional saturado de vulnerabilizaciones, expulsiones y abandono estatal.

Prostitución y Cuarentena

La asociación entre la situación de prostitución y las personas trans – travestis es una relación que en muchos espacios sociales aún figura absolutamente naturalizada pero que muchas organizaciones y compañeras activistas y militantes luchan a diario para desarmar. La realidad es que, la mayoría de los testimonios obtenidos dan cuenta de una realidad que se inscribe en los cuerpos como en los territorios.
Según explica Darla Gonzalez, lideresa trans, Defensora de Derechos LGBTI y Víctimas del Conflicto Armado de Colombia, muchas de las trabajadoras sexuales han optado por salir de nuevo a trabajar, aún cuando existe la posibilidad de tener que afrontar cargos que impone el Estado por no cumplir la cuarentena. El objetivo recaudatorio – disciplinador, hace presente un Estado colombiano que de otra manera, no ha tenido diálogo alguno con las organizaciones trans para asistir con políticas públicas específicas, entrega de alimentos o elementos de protección biosanitaria. Es el mismo Estado que despliega las fuerzas de seguridad y sus instituciones de control para hacer respetar la medida de Pico y Género (resolución por la cual, mujeres cis y trans pueden movilizarse para abastecerse de lo necesario solo ciertos días a la semana, del mismo modo los varones), y del que les compañeres desconfían, porque saben, que tales medidas en situaciones así, desconociendo la realidad de las personas trans travestis,  exacerban las violencias recibidas y las situaciones de discriminación.
De la misma manera, Laura Álvarez referente de OTRAF-BOLIVIA, una organización sin fines de lucro que vela por los derechos fundamentales de las personas Transexuales, Travestis y Transgéneros, nos indica que el gobierno de facto de Jeanine Añez, no ha tomado medida alguna para el colectivo trans, y que muchas de las trans y travestis que viven del trabajo sexual en un país donde tienen negados todos sus derechos civiles, se encuentran hoy entre la violencia de las fuerzas militares y policiales en la vía pública y el riesgo de desalojo por no poder cumplir con el alquiler y los gastos de alimentación y bioprotección.

Laura Alvarez

Este nuevo contexto mundial, no hace sino exponenciar las vulnerablizaciones y violencias que gran parte de las compañeras trans y travestis sufren históricamente. El caso de Bolivia es paradigmático, donde los derechos civiles les han sido negados, o las detenciones ilegales, el acoso y los cortes de pelo por la fuerza de la policía en Honduras, como relata Rihanna Ferrera de la Asociación Cozumel Trans, pero incluso en países con legislaciones consideradas de avanzada en materia de reconocimiento de identidades por ejemplo, las intersecciones acusan una urgencia imposible de ignorar. Los riesgos de alguien en situación de prostitución, abonando un alquiler hasta tres veces más caro, sin contrato, sin posibilidad de acceder a un empleo formal, se exacerban en estos tiempos, pero son el resultado de las decisiones, incluso de aquellas que no se toman, de los estados Nacionales.

Rihanna Ferrera

“Estamos perdiendo la calidad como personas, cosificadas y sumergidas al olvido por el Estado, quien se ha olvidado nuevamente de nosotras”

Gaby Yiyi Castillo. Guatemala. (cineasta trans y defensora de los derechos humanos).

Organización y Resistencia

Armarse en manada, hermanarse en ella. Las posibilidades de existir en un cistema hostil y excluyente se reinventan en la resistencia travesti.
Las organizaciones y luchadoras por los derechos del colectivo han marcado un camino que hace años es la guía para todos los derechos que aún falta que sean reconocidos y respetados. Mientras tanto, la auto organización y el trabajo colectivo  es, en la región, una de las maneras de abrazar esa lucha y legado.

“Nos tenemos que ayudar entre nosotras, de esa manera hemos subsistido”.

Darla Gonzalez (Colombia).

“Nosotras mismas hemos logrado poder hacer diferentes recaudaciones para nuestra propia comunidad, ya que no existe ninguna otra.”

Gaby Castillo (Guatemala)

“Nosotras nos hemos tenido que movilizar internamente como organizaciones, como familias, como amigas, para poder dotarnos, entre nosotras, de alimentos.”

Laura Álvarez (Bolivia).

Administrar la población, extremar la vulnerabilidad

El contexto de la pandemia ha puesto a los Estados de todo el mundo a diseñar estrategias de emergencia, y disponer de recursos extraordinarios para paliar una situación excepcional. Empero, la disparidad de las decisiones políticas es tal que lejos estamos de evidenciar que para todos los gobiernos es prioritario la vida de sus ciudadanos, antes que sus economías, e incluso su propia imagen. Nuestra región no ha sido la excepción y garantizar la productividad, en términos de costos-beneficios, parece exacerbar la necesidad de administrar cuáles vidas debe preservarse ante el daño, el deterioro y la muerte. La amenaza del virus, o de su propagación, ha sido en este sentido, oportunidad para gobiernos neoliberales de instalar una lógica de sacrificio, disfuncionalidad, y descarte; donde las fronteras no solo dividen el acceso y libre circulación sobre los territorios, sino también, se emplazan imaginariamente para distribuir discrecionalmente derechos, el resguardo y la supervivencia. 

Gaby Castillo
La población trans-travesti boliviana está profundamente afectada por esta crisis sanitaria ya que no encuentran ningún tipo de respuesta por parte del Estado Plurinacional hoy en manos de una presidenta de facto de la ultraderecha boliviana. Lo que se evidencia en el relato de Laura Álvarez

“Jeanine Añez, la presidenta por orden de facto, ha entrado de forma golpista y ni siquiera se ha acordado de la población LGBT, mucho menos aún de las personas transexuales y transgénero acá en Bolivia. Estamos absolutamente desprotegidas. Todas las organizaciones que conformamos la población de mujeres transexuales y transgénero estamos en una absoluta desprotección (…) “Nosotras las chicas trans no queremos dejarnos morir.  No nos vamos a dejar morir”

De la misma manera, Darla González señala que de parte del gobierno colombiano, no ha habido ninguna medida sanitaria para la población trans y travesti, para prevención y atención de emergencias:

“En este sentido, no tenemos entrega de elementos que nos permitan prevenir el contagio del COVID- 19, como tapabocas y otros elementos de (para la) salud e (higiene)”. 

“Al Estado hondureño no le interesa los derechos de las personas trans”, afirma Rihanna Ferrera quien remarca la ominosa acción estatal militarizada en ese país,  en relación al abandono que recae específicamente sobre la población:

“La situación del colectivo trans travesti en Honduras es riesgosa, alarmante, de alta peligrosidad”.

En Guatemala la situación es muy grave y más para las mujeres trans, ya que no hay seguridad en ningún momento. Como indicara Gaby Yiyi Castillo, moverse y transitar implica un riesgo que pone en juego sus vidas marcadas por la falta de acceso a la salud, específicamente a las pruebas y el uso de mascarillas: 

Darla Gonzalez

“En sí, la situación de las mujeres trans es muy difícil. Sumándole la pandemia del COVID-19, nos vulnera el doble, y estamos sumergidas al olvido, cosificadas y perdiendo la calidad como personas por los Estados, quienes se han olvidado nuevamente de nosotras. Somos las personas más afectadas en esta crisis mundial, no hay literatura que nos oriente para saber qué está sucediendo con nosotras el día de hoy, en las calles, en nuestros trabajos, sin acceso a la salud, con un gran estigma, más que el sentido común”.

Como dijera Eduardo Galeano en Las venas abiertas… en nuestra región el abismo que se abre entre el bienestar de pocos y la desgracia de muchos, es infinitamente mayor que en otras partes del mundo. Por eso, en este contexto específico, caracterizado por una emergencia alimentaria y sanitaria excepcional a escala global, las estrategias y métodos que instrumentan los estados pueden ser tan feroces como insensibles; y donde pareciera que lo único más importante, es salvaguardar esa distancia.

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