El deporte no tiene género

Desde la escuela, donde nos imponían normas rígidas sobre qué actividades eran “femeninas” y cuales “masculinas”;  a sus versiones más mainstream, televisadas por cable, infladas por la publicidad, o hasta cuando era “para todos”, el deporte pareció ser siempre un lugar donde las reglas de la hetero-cis-norma se cristalizaban. Es por eso que desde Sudaka TLGBI te traemos una serie de (contra) relatos deportivos que nacen desde el barro, de potreros, y disputan el espacio público de la ciudades. Para  entender que al encuentro, al juego y a la pelota, les podemos dar otros sentidos

Por Charo Zeballos para Sudaka TLGBI

Del potrero a la Liga Chaqueña:

Dalex junto a sus compañeras en el club Forever

En Chaco el Club Forever de Villa San Juan incorporó este año a la primera chica trans en sumarse a la Liga Chaqueña. Pero esta historia se remonta mucho más atrás, cuando Dalex, nuestra protagonista, comenzó a entrenar, jugar y competir en torneos barriales.

Dalex Ariadna Gallozo, comenzó a jugar al fútbol hace ocho años, según cuenta “nunca antes lo había hecho”. Pero cuando en su trabajo se armó un campeonato y empezaron a entrenar, no pudo parar “obviamente que perdimos porque no sabíamos jugar” cuenta entre risas, pero a partir de ahí siguió entrenando.

“Fui la única que seguí jugando y empecé a jugar con otras compañeras que conocí, fútbol de barrio, de villa, de potrero, donde se hacían torneos barriales”. Recuerda que Adrián Villalba fue quién les enseñó a parar la pelota, a ocupar posiciones, y todos los trucos para ganar la cancha.

En el primer torneo barrial “Canalla del Sur”, que se realizó en Resistencia, eran 16 equipos de mujeres y tuvieron que preguntar a todos si estaban de acuerdo con que Dalex participara.  “Quince equipos dijeron que sí, sólo uno dijo que no. Como fue por mayoría igual jugué y esa fue la primera apertura que tuve al fútbol en lo social”.

Dalex nació y se crió en Villa San Juan, donde está el club del que es hincha de toda la vida, el Club Forever,  “me crié en ese barrio, siempre fui forevista”. Y como desde aquel primer torneo barrial se siguió formando, jugando y creciendo como deportista, este año se decidió y se incorporó a la primera división de fútbol femenina para la temporada 2020.

Cuenta que “Ya del año pasado acompañé todo el torneo a mis compañeras y amigas que tengo en el club y a fin de año, cuando Forever salió campeona, afiancé un poco más mis sentimientos para empezar a jugar ahí. En enero tomé la decisión y así nació mi incorporación este año haciendo la pretemporada, pero todavía no pudimos jugar ni un partido porque nos agarró la pandemia”.

Gallozo aclara que la importancia de esta incorporación es que  sirve como precedente para que otros equipos sumen compañeras trans que ya están jugando en la provincia “vamos a tener compañeras que van a empezar a jugar como amateur y como profesional. Aparte que Forever es un club importante de la región, y que haya abierto las puertas a la diversidad sexual y haya permitido que se de charlas de violencia de género y con perspectiva de género está bueno porque quiere decir que se empieza a derrumbar esa barrera que siempre hubo”.

Finalmente la deportista reflexiona: “Nosotras venimos a hacer deporte, si bien el fútbol es competitivo como otras disciplinas, nosotras venimos a ocupar un lugar que durante muchos años nos han negado y que hoy estamos incursionando.  Y así como hoy yo estoy en forever, tengo compañeras que juegan en otros lados. Que juegan al voley y en su momento también tuvieron problema de discriminación, recién después de una intervención que hizo el INADI, por la discriminación que estaban sufriendo, las dejaron que jueguen libres. Todo esto viene a tirar abajo ese paradigma que siempre  fue puramente machista” finalizó.

De los dos lados de la net: el voley

En Santa María, Catamarca, Mariana Chaile es integrante del Club femenino Unión de Voley hace aproximadamente dos años. Su ingreso al equipo se dio gracias a su amistad con muchas de las chicas que ya jugaban y a la existencia de un precedente provincial.

Cuenta que todo comenzó porque conocía a las chicas de antes y, como ya había un precedente de una chica trans jugando al voley en un club en otro departamento en Catamarca, ellas le hablaron para ver si se animaba a integrarse al Club. “Yo había dejado hacía como diez años el voley, pero un día me decidí. Estaba en plena pretemporada, fuí y me integre enseguida porque a varias de las chicas ya las conozco, ya eran amigas de saludo” expresó. A pesar de esto  al principio le fue difícil, afirma que “al ser un club femenino era un poco raro porque había mujeres grandes, profesionales, y al principio un poco les costó. Pero con los años forjamos una amistad bastante buena, dura, duradera. Tenemos muy buen contacto, buena relación con todas.”

Chaile, agrega “A mi es algo que me apasiona, es el único deporte que hago y es lindo. El pertenecer a un club te llena de experiencias, viajes, salidas, charlas, nos conocemos, compartimos cumpleaños, fechas especiales y cuando le pasa algo a alguien estamos todas para ayudar. Una experiencia hermosa, al club le agradezco de corazón y doy todo por el club. “Finalizó.

En el bosque de La Plata

Domingo recreativo en el Bosque de La Plata

Durante la temporada de verano, en el Bosque de la ciudad de La Plata se juntan mujeres travestis y trans peruanas -principalmente de la selva peruana-, también conocidas como las charapas. Se trata de un domingo deportivo, aunque a veces también organizan campeonatos donde convocan a otros equipos conformados por personas de la comunidad TLGBI de la provincia y de otros distritos.

Es allí, en un espacio verde que los fines de semana convoca a familias nucleares, niñeces, en el centro del espacio público- recreativo, donde los cuerpos travestis y trans cuestionan, de algún modo, la corporalidad heteronormada y disputan con su presencia el espacio público.

Karola Macedo Flores, una de las organizadoras de estos encuentros, nos cuenta que el voley es una parte de su cultura, una relación con su origen porque en el noroeste del Perú, ellas juegan permanentemente. “Nosotras venimos de una cultura deportiva de nuestros lugares de nacimiento, las que estamos los domingos en el voley somos compañeras que venimos principalmente del nororiente del Perú, de la zona de la selva. Por eso tenemos inculcado el deporte desde pequeñas, en nuestras ciudades se juega todo el año, a las tardes, y acá solamente podemos hacerlo en verano, por el clima y los domingos que es un día más accesible para todas”. 

En 2019 llegaron a la final La Plata y Mar del Plata. Finalmente la copa se la quedó La Plata

Además en el encuentro pasa mucho más que un simple amistoso de voley, el deporte es un momento en el que ellas comparten todo aquello de sus realidades migrantes travesti-trans. Es un momento de estar juntas, como Karola nos contaba: “una manera de organizarnos para apoyarnos si tenemos necesidades, para acompañarnos. Nosotras estamos lejos de nuestro país y principalmente lo que se extraña son nuestras familias.  Estos domingos no solo se comparte el voley, sino se comparten comidas típicas de nuestra ciudad que preparamos. También nos encontramos, por ahí no nos vemos todas las semanas, o algunas compañeras que vienen de capital. Es una manera de reunirnos y hacer confraternidad entre todas nosotras”. 

Estos relatos dan cuenta de cómo el deporte, históricamente reproduce practicas cisheteronormativas, que excluyeron a las personas del colectivo TLGBINB. La apuesta es no solo a ocupar todos los espacios y disciplinas deportivas, sino que la experiencia concreta  nos demuestra que el deporte no tiene género.  

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