El Grito de la Marea: Los Encuentros en Encuentro

Por Agencia SUDAKA Tlgbi

Hablamos de pensar la cultura, la identidad, de pensarnos cómo nos construímos y nuestras representaciones también. 

¿Cómo somos y cómo nos ven, cómo nos mostramos?

Producciones como esta remarcan la importancia de la gestión pública en los medios, con particular implicancia en contextos en los que la concentración monopólica es la regla en el mercado, y en una realidad regional en el que las coyunturas políticas están en constante disputa entre la auto determinación y las imposiciones intervencionistas como lo define el término lawfare.

En este sentido, el lanzamiento de la nueva programación en señales y canales de gestión estatal, la re implementación de políticas públicas que fortalezcan la red de medios públicos disponibles, es celebrable entendiéndolo como espacio de difusión y fomento para las producciones nacionales, independientes y de interés cultural cuya lógica de producción las excluye de espacios mediáticos que se rigen bajo las estrictas reglas del mercado.

 Pensar la comunicación y el acceso a la cultura como un derecho, como un derecho de todes, todas y todos, nos habilita, nos invita a ver, entrar, estar, al menos por un rato, en otros mundos, habitando esos momentos de ocio, como una oportunidad de crear conocimiento, desde espacios menos rígidos y más accesibles.

Uno de estos espacios se construye en la serie documental: “El Grito de la Marea, Historia de los encuentros.” Canal Encuentro nos ofrece en esta serie, una documentación, con registros de las diversas ediciones y con voces protagonistas, de los Encuentros Nacionales de Mujeres que se realizan en Argentina.

Desde aquel primer Encuentro Nacional de Mujeres, “el inicio”, en Mayo de 1986, en Buenos Aires, en el Centro Cultural San Martín, al que asistieron mil mujeres; al Encuentro del año pasado, que culminó con una marcha, de la que algunos medios estimaron una convocatoria de medio millón de mujeres, travestis, trans y personas de géneros no binaries. 

Encuentro que tuvo una apertura a un montón de debates que venían formándose, tomando fuerzas y construyendo consenso para pasar a llamarse Encuentro  Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis  y No Binaries. Lo que significó un gran avance frente a posturas biologicistas y segregacionistas de todos los feminismos que confluyen en este espacio, que se ha tornado tan masivo y representativo en las últimas décadas, tanto en lo que respecta al debate y a la formación política y militante, como en lo referente a la elaboración y construcción de lineamientos y estrategias de abordaje para la lucha por los derechos de las disidencias.

El segundo episodio lleva por título, el nombre una consigna que acompaña al movimiento feminista desde los años 70: “Lo personal es político”. Interpelando al egoísmo y a la individualidad que son un territorio fértil para la desarticulación de los movimientos y, especialmente, para la avanzada de las políticas neoliberales de la derecha que acapara recursos y sentidos con consecuencias trágicas en la región, construyendo alianzas con sectores reaccionarios como lo son algunos movimientos religiosos.

Y en ese sentido de colectividad, de encontrarse justamente, el tercer capítulo nos va a hablar de “Cómo construimos encuentros?”, algo que tendremos que pensar mucho también para rearmar redes, espacios, lazos y todo eso que hoy está siendo virtual, pero de lo que no podemos prescindir. Porque para muchas, es imprescindible el acompañamiento, el abrazo, y la ayuda. Más cuando prácticamente son vidas las que dependen de ello, pensando en las compañeras que necesitan asistencia en salud, en lo económico, y en el cuidado también, dentro de un panorama en el que las consultas o denuncias por violencia de género aumentaron exponencialmente.

De esto viene esa necesidad de encontrarse y de pensar cómo armar esos encuentros.

“Poder nombrarnos”, es el título del cuarto capítulo, en un nuevo juego de sentidos, nombrar el Encuentro Plurinacional, que reconozca la gran diversidad de culturas que hay en el país, las olvidadas y negadas, las occidentalizadas, y además, de Lesbianas, Travestis, Trans, y No Binaries; para seguir convocando y construyendo junto a todas las identidades que desafían las configuraciones reificadas de género, que encuentran, en las cuerpas y en esa manada – hermanada, el abrazo, la marea que destierra lo establecido y naturalizado, el grito de libertad que libera y consagra lo oprimido.

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