El merendero “Infancias Felices”: Una sonrisa de chocolate como una apuesta comunitaria trans -travesti

En la provincia de San Juan un grupo de mujeres trans se organiza y sostiene un merendero y un comedor para más de 50 niñes que pasan hambre y miseria en los barrios más empobrecidos del Departamento Rivadavia, en el Paraje La Bebida.  Sacan de su propio bolsillo el dinero (que ahora no pueden juntar por la cuarentena) y entre todas colaboran para la merienda y la cena. ¿Qué las moviliza? La solidaridad y el compromiso, eso que tanto necesitaron de niñas, expulsadas a la calle a  prostituirse para poder comer. 

Por Casandra Sandoval. –

La tarea y el cuidado básico pero primordial para que podamos crecer y desarrollarnos en comunidad están vinculados fuertemente con el alimento y las formas y costumbres que crecen en el ritual de la alimentación. Todo ser vivo sabe que para vivir tiene que alimentarse. Poder alimentarnos y estar y vivir sanos es lo que deseamos. Pero nadie te dice qué sucede cuando te expulsan de tu hogar porque sos trans-travesti y de la manera más cruel te toca comprender que para comer tenés que prostituirte. Esa es la historia que se repite en cualquier parte del país. Nos prostituimos (o alguna vez lo hicimos) para sobrevivir, para comer o para alquilar una pieza. 

Lo que pocas veces nos enteramos es cómo transformamos tanto dolor y sufrimiento en “solidaridad con lxs demás”. ¿En qué momento de nuestra vida travesti trans reconfiguramos el hambre y el abandono en “acciones comunitarias? ¿Cómo se destierra ese odio histórico hacia nuestras cuerpas para devolverlo transformado en empatía y compromiso social? ¿Qué nos saca de la soledad para sentirnos comunidad nuevamente? 

De eso se trata esta nota. De cómo un grupo de compañeras trans sanjuaninas se organizan para conseguir todo lo necesario para dar de comer a niñes de su paraje. 


La vida en casa de Paula

Ana Paula O`Conell es una chica trans que vive junto 8 chicas más. Ella recibió una casa del Instituto Provincial de la Vivienda y decidió compartirla con sus compañeras que fueron rechazadas por sus familias. Allí funciona el merendero y comedor “Infancias Felices”. Ana Paula lo relata de esta manera: 

“Somos un grupo de chicas trans. Las que vivimos permanente en casa somos 8. Y las que vienen a colaborar regularmente son 10. Y lo que hacemos es brindar un servicio a la comunidad. Sostenemos un merendereo y un comedor para los chicos de los barrios. Todo surgió hace un par de años atrás, en la fecha del día del niño porque tuvimos la idea de hacer una chocolateada para festejar su día. Así empezamos a pedir colaboraciones a la gente de los almacenes, a las organizaciones de la zona, y así comenzamos a surgir. Nos gustó, nos emocionó, vimos las sonrisas de los chicos y bueno, fue todo. Así comenzamos a organizarnos hasta armar nuestra organización que se llama Asociación LET (Luchemos Entre Todos). Asociación dirigida exclusivamente por la comunidad trans”.

Al merendero llegan 40 niñxs, aproximadamente. Y al comedor más de 60. Sus tareas, nos cuentan, es principalmente para los más chiquitos, pero también se acercan a alimentarse chicos de entre 15 y 16 años, y no les niegan la comida. A los ancianos le envían sus alimentos a domicilio. “En este momento que tenemos que cuidar nuestra salud están viniendo las madres, principalmente. Y nos felicitan. Están muy contentas con lo que estamos haciendo. Algunas se ofrecen a ayudarnos. Y nos damos cuenta que les llama la atención que seamos chicas trans en esta tarea”, dice O`Conell. 

Hace poco comenzaron a trabajar con el comedor porque reciben la ayuda de la Asociación Amas de Casa del País, de la mano de su referente, la señora Laura Vera. Con esa ayuda potencian el merendero e impulsan el comedor. 

Quienes fundaron el merendero son Ana Paula O’Connell, Luana Funez, Jimena Ponce, Zaira Mesina, Pía Pizarro de Silva, Sabrina Tobar, Zoe Esquivel, Wanda Ortega, Yanina González, Tatiana Quinto y Luisana Barroso.

Todas las chicas trans que colaboran están en situación de calle, la mayoría son “trabajadoras sexuales” (como ellas mismas se autodefinen) y por estas semanas que no pueden salir a trabajar no tienen los recursos necesarios para sostener el merendero. Ana Paula lo explica con detalle: “El gobierno nos ayuda con un módulo alimentario solamente, y estamos muy preocupadas porque para nosotras es una prioridad darle de comer a los chicos. Estamos pidiendo colaboración de todo tipo, inclusive ropa, calzado, lo que la gente pueda”.

Hacer con nuestras propias manos

Las compañeras trans viven en una localidad donde muchísimos niños y niñas están en situación de calle. Ellas explican emocionadas que les niñes no tienen muchas veces ni para cenar. “El hambre nos duele. Sabemos muy bien qué significa no tener nada para comer. Sacábamos de lo que ganábamos en la calle para el comedor, y también como la mayoría recibimos del plan Hacemos Futuro, sacamos también de ahí y hacemos como un bolsillo común para compartir. La mayoría hemos pasado hambre, la mayoría de nosotras tuvimos que salir de chiquita a la calle a prostituirnos; huir hasta de la propia familia que no nos aceptaba y pasamos mucha hambre. Todo lo que nos pasó lo transformamos tratando de ayudar a los más chiquitos”.  

Así que día a día se organizan en grupo para el trabajo comunitario. Mitad para el merendero y mitad para el comedor.  “Hacemos pan, hacemos sopaipilla (como le dicen en Chile y en todo Cuyo a las tortas fritas) y otros alimentos caseros con nuestras propias manos. Pero lo que más nos cuesta conseguir es carnes y verduras. Esos productos no nos dona nadie”. 

Sin embargo, hay algo que les preocupa (además del coronavirus), y es la llegada del invierno. El hogar no tiene un espacio techado y temen que les niñes se enfermen por ir a comer.  Es por eso que están pidiendo a todes la solidaridad y colaboración (ver información al final de esta nota).

A veces la tarea más simple como preparar un alimento esconde el sentido más profundo de nuestras vidas. A veces, quizás, juntarse para preparar un chocolate o freír una torta para alimentar a ese otre es la herramienta más vital y revolucionaria que nos devuelve el sentimiento de pertenencia, de la vida en comunidad.  Y a veces, quizás, la sonrisa de une niñe, una sonrisa dibujada con un bigote de chocolate nos instala ese “sentir” que somos, estamos y queremos seguir estando. 

La Asociación Luchemos Entre Todos necesita de nuestra ayuda. Para eso, habilitó un número telefónico al que pueden comunicarse. Es el 2646717675 (número celular), y para quienes puedan transferir dinero (cualquiera sea el monto) el número de cuenta bancaria es el siguiente: 0450020901800063964254.

One thought on “El merendero “Infancias Felices”: Una sonrisa de chocolate como una apuesta comunitaria trans -travesti

  1. Las felicitó este grupo sí exite unión por su pueblo en Chile no exite mucha unión etre las chica trans no todas pero algunas solo se dedican a palabriarce por las redes sociales yo y otras esto es un ejemplo para que exista esto en Chile farta mucho y no creo que pase por que Chile esta infectado de umvidia espero que chicas de otros países sigan así son un ejemplo para América Latina

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