En casa o en la escuela: de ESI, sí se habla.

Por Aradia García y Charo Zeballos

El contexto actual, caracterizado por la digitalización y la reclusión en los hogares, representa -sino una ruptura- un impass en relación a cómo muchas actividades se venían desarrollando. La escolaridad es una de las instituciones que mayores modificaciones ha tenido que realizar para poder garantizar una continuidad, y pareciera que en la esfera pública el debate se mantiene en relación a los contenidos mínimos y a la cuantificación de los aprendizajes de les estudiantes. Pero el papel de la escolarización es un territorio mucho más complejo, donde se deben garantizar ciertos marcos legales que representan los derechos de quienes la habitan. Es en esta reorganización de la Escuela, ya sin el encuentro y el espacio tangible de sus edificaciones, en las conversaciones en Whatsapp o Aulas Web donde se debe preguntar qué está pasando con el derecho a la Educación Sexual Integral, con el reconocimiento de la diversidad.

Santiago Merlo es docente, Licenciado en Comunicación Social, integrante Casa de Varones Trans y Familias de Córdoba y de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC), gremio que desde 2015 intenta dar respuesta a la demanda de formación en perspectiva de género a través de charlas en diferentes instituciones. En su caso, de los cinco ejes de la ESI se ocupa del de diversidad, donde plantea que “no se trata sólo de presentar conceptos sino que, literalmente y en mi caso, sobretodo, es poner el cuerpo. Es el cuerpo como territorio pedagógico”. En relación a la situación de la ESI, Merlo expresó que: “Hoy en día la sociedad está pasando por casa y esto es peligroso, porque muches están en contextos abusivos, de violencia y discriminación y no tienen dónde ir. Para intentar cambiar estas cifras la respuesta es siempre la ESI, es la respuesta en cuanto a la prevención, a la concientización, sensibilización, porque toda educación es sexual, desde que te levantás hasta que te acostás, estés en el ámbito en el que estés. Todo está atravesado por el sistema de creencias que tenés, la heteronormatividad, por las reglas, la iglesia, todo lo que se hace, lo que conforma una sociedad. Y ahora todo eso lo tenés adentro de tu casa”, reflexionó.

La demanda por infancias libres y sin discriminación ha cobrado un profundo sentido y fuerza en nuestra sociedad. Sin embargo, ¿Por qué es necesario pedir por infancias libres? Sucede que, a lo largo de nuestras vidas, las instituciones de control y dominación, como la familia, la propia escuela, los medios de comunicación, entre tantas otras, han intentado disciplinar a la sociedad sobre lo que es ser mujer, varón. Como también, construir una idea acabada de los atributos y prácticas que implica, al tiempo que de aquellos comportamientos o conductas adecuadas y coherentes a ciertos estándares.

En la vasta historia de las culturas de masas, se configuraron ciertas matrices de violencias y discriminación hacia personas TLGBI. Con expresiones peyorativas, cargadas de desconocimiento, resentimiento y odio, se ha excluido expresiones de género y sexualidades que no se amoldan a lo que es considerado posible y real, en determinado momento histórico. Discursos y prácticas que han sido lo suficientemente lacerantes para que algunas personas retarden los procesos de autopercepción de sus identidades. Éstas no son aisladas, obedecen a las lógicas en las que el patriarcado y la heteronorma actúan como el marco en el que se delimita ciertas esferas de reconocimiento y visibilidad. De allí que a aquellos cuerpos que se construyen por fuera de estos regímenes sociopolíticos, moralistas, cristianos y éticos, se los cubra de un manto de irrealidad tal que limita, excluye y marca sus existencias.

Un camino hacia el reconocimiento

El punto de inflexión y cambio de paradigma respecto a las políticas con perspectiva de Derechos Humanos en Argentina, se inició cuando el ex Presidente de la Nación, Néstor C. Kirchner, asumió su presidencia. De esta manera, en 2003 se inauguró un proceso de reparación y compromiso con la justicia social y los derechos humanos, a partir de la sanción de leyes fundamentales: Salud Sexual y Procreación Responsable (2003), Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (2005); Matrimonio Igualitario (2010) e de Identidad de Género (2012). En ese contexto, casi como vaticinando los nuevos aires políticos que soplaban en nuestro país, en 2006 se sancionó la Ley de Educación Sexual Integral que determinó la obligatoriedad de incorporar la perspectiva de género, Derechos Humanos y diversidad sexual, a todos los niveles y modalidades del sistema escolar. A partir de este momento, la sexualidad será entendida como una construcción social, política, e histórica, pero que a la vez, intersecta aspectos sociales, éticos y políticos.

Al respecto, Santiago Merlo nos decía: “La ESI es la base de lo que sucedió después: en el 2008 se discutió la currícula, en el 2009 se sancionó la Ley de Protección Integral a las Mujer, en el 2010 Matrimonio Igualitario, después la Identidad de Género. Pero la primera es la ESI, que te permite abordar y profundizar las que vinieron después”, reflexiona le docente. Y agrega que “es una ley revolucionaria, porque lo que hace es sacar del marco de lo privado las cosas y llevarlas al plano público”.

Identidades en confinamiento

Una de las principales problemáticas es la que implica pensar dónde está ubicada la Escuela hoy. Al respecto, le entrevistade advierte que, hoy en día, la podemos encontrar en los espacios de la virtualidad -en los chats o conversaciones que les docentes pueden tener con sus estudiantes-, pero que varía en cada realidad, por lo que pensar estrategias resulta una tarea compleja: “Nos estamos conociendo a medias en esta virtualidad donde creo que todes estamos un poco rotes, rotes por la incertidumbre, por esto de no saber qué va a pasar, en este contexto, donde hacemos lo que podemos”.

“En este aislamiento, las identidades vuelven a quedar en confinamiento porque no podés salir, es muy difícil sobrellevar el día a día en tu casa cuando no recibís el apoyo de tu familia y es un riesgo que te expulsen, estas dinámicas profundizan esto que venía sucediendo”, agregó. En este sentido, el trabajo de contención y acompañamiento de les docentes resulta fundamental, poder dar cuenta de las señales que les estudiantes den en los espacios de la virtualidad, a pesar de las limitaciones, ya que muchas veces “no pueden manifestar ni siquiera cómo se sienten en sus casas, porque no se pueden mover de ahí”.

Por otra parte, en relación a las prácticas institucionales le docente afirmó que “es como si tuviésemos la excusa perfecta para no aplicar la ESI, para no seguir insistiendo en la implementación (…) Lo que sucede es que hoy, en este contexto de pandemia no podemos ir personalmente a pedir que se hagan las rectificaciones de documentación, porque las escuelas están cerradas. Entonces hoy, une chique que está en un classroom, en un espacio virtual de clase, seguramente sigue siendo nombrade como fue incripte a principio de año”.

Algunas propuestas

En este sentido, y atendiendo al contexto mundial que estamos viviendo. La pandemia por el COVID – 19, cobra un lugar clave para analizar cómo es abordada la ESI desde las Escuelas. Y todo esto, se debe a que nos encontramos en una constante diaria para repensar estrategias de enseñanza y aprendizaje. Por eso, desde diferentes espacios de organizaciones de la sociedad civil, han manifestado públicamente la necesidad de repensar la potencialidad de los entornos virtuales, desarrollando diversos materiales para trabajar, justamente, la ESI en casa.

En este sentido, y con la preponderancia que tienen las nuevas tecnologías, principalmente las redes sociales, ha sido fecundo el escenario para que se lleven a cabo campañas como #ESIENCASA. Una propuesta que invita a cine-debates, videos, lecturas específicas para pensar la afectividad, la diversidad sexual, las relaciones. Pero que, también, incluye a la familia. 

Sumada a la anterior, encontramos la propuesta de la Fundación Kaleidos, con un juego virtual llamado “El Deconstructor”, que propone deconstruir estereotipos de género y prevenir la violencia. Sin dudas, es necesario crear estos espacios de interpelación a los discursos dominantes, para poder pensar una reflexión a nivel familiar, pero también, individual acerca de E.S.I. Y así, problematizar los  vínculos violentos, los estereotipos y los mitos sobre los géneros y las sexualidades, entre muchos otros temas.

Lo dicho hasta aquí demuestra que, la pandemia no debe hacernos retroceder sobre los derechos conquistados. Porque más allá de estar frente a una situación excepcional a escala mundial, sigue siendo fundamental seguir apostando a la ESI. Principalmente, porque nos brinda herramientas para poder pensar en relación a la vivencia del cuerpo, de lo emocional, del afecto, de la relación con les otres. Y también, para poner en palabras y voz propia lo que no se habla. 

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