“En el origen de nuestra lucha está el deseo de todas las libertades”. César Cigliutti, una vida de militancia por los derechos humanos.

Por Toni Domínguez para SUDAKA TLGBI

El lunes pasado nos enteramos de la triste noticia del fallecimiento de nuestro compañero César Cigliutti. A modo de homenaje, esta nota pretende acercar un poco de la vida de Cesar, su recorrido en la militancia de la Diversidad Sexual, su relación con Carlos Jáuregui, fundador de la Comunidad Homosexual Argentina, y el rol fundamental que tuvo César como presidente de la CHA. Militante de los abrazos, una marika que eligió la vida pública y activista, antes que conformarse con ser un puto de Puerto Madero, como se definía.

Crecer en una casa estricta

Cesar Ciglutti nació el 5 de marzo de 1957, en la ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay. Para quienes no lo saben César es de piscis. Hijo de un militar y una maestra, el menor de la familia, tenía tres hermanes, dos mujeres y un varón, pero con Patricia eran muy unidos. De hecho cuenta, que su primer recuerdo de que le gustara un chico fue con ella: “Fui al cine con mis hermanas a ver Vuelve amor mío, y en la película actuaba Doris Day y Jerry Webster. Y yo dije: “A mí me gusta más él que ella, me parece más lindo”. Tendría seis años y fue mi primera percepción del peligro. Mi hermana Patricia, yo era superunido a ella, me respondió: “No, a vos te tiene que gustar ella, no él”. A mí se me encendió por primera vez la luz roja.”

Salir del clóset en la familia fue muy doloroso, algo no muy distinto a cualquier hogar de la época. Cesar recuerda que eran muy estrictos, todo muy estructurado. Fue a colegios salesianos, cada dos años se mudaban de ciudad por el trabajo de su padre, así que cada vez que llegaba a un lugar nuevo era un volver a empezar, hacer amigues. Su hermana Patricia cuenta que no le era difícil, siempre vivió rodeado de chicos y chicas, tenía alma de militante.

Cuando empezó la universidad también fue su llegada a la CHA. No lo contaba como tal, decía que iba a una organización de derechos humanos. Pensemos esto en una democracia recientemente recuperada. Empezó por decir que no se iba a casar, que no era su proyecto, para que lo dejaran de joder con las novias y todo eso. Al tiempo de militar en la CHA tuvo su primer novio. Cuenta César “una vez estaban todos en la quinta, yo en casa y me encontró mi hermano en una intimidad. Ahí se lo conté primero a mi mamá. Ella, por supuesto, hizo todo el drama de “en qué me habré equivocado”, “vas a estar solo”, “vas a ser infeliz”. Y yo eso ya no me lo creía. Ahí tenía veintipico y ya estaba militando. Cuando se lo dije a mi papá, me sorprendió su respuesta. Me dijo: “Mirá César, vos sos mi hijo y yo te amo. No cambia nada”. No me lo esperaba. Reaccionó mejor mi papá que mi mamá”.

Pública y notoria

El 20 de agosto de 1996 muere Carlos Jáuregui, fundador y primer presidente de la Comunidad Homosexual Argentina. César tuvo que salir a hablar públicamente  y dar la noticia de su muerte. Ahí decidió, en honor a Carlos, ser pública y abiertamente gay. “Carlos quería que en la Constitución de la ciudad de Buenos Aires existiera un artículo que hablara sobre la no discriminación por orientación sexual. La primera vez que se reunió la constituyente, hice unas fotocopias con la cara de Carlos y puse: “Él está con nosotros”. Eso tuvo mucho impacto y el diario La Nación me sacó una foto, es la primera que tengo”, cuenta César. Así es como, luego de la muerte de Carlos, por un gran vacío de representatividad, con miedo aún a la exposición, y con poquísimes militantes en la CHA, César llega a ser el presidente de la organización en la que militaría hasta el día de su muerte.


Carlos Jáuregui, a la cabeza de la CHA y luego con el legado que dejó para Cesar, serían fundamentales en la historia del movimiento de Diversidad Sexual en Argentina y la región. Pero son además un componente importantísimo para la articulación del movimiento travesti y trans. Carlos fue quien le dice a Lohana Berkins que las travestis y trans deben organizarse, no militar en la CHA, sino armar su propia organización y luchar por sus derechos, por nuestros derechos y así ser más.  

La lucha de Carlos junto al movimiento travesti se remonta a julio de 1985, durante una de las frecuentes razzias policiales que sufrían los espacios de nuestra comunidad. Carlos Jáuregui es detenido al invitar a una resistencia pacífica en solidaridad con lxs otrxs detenidxs durante el operativo policial en “Contramano”, un boliche gay. Este acto político tuvo gran trascendencia mediática y ayudó a que Jáuregui sea absuelto al apelar la contravención por “resistencia a la autoridad”. Esto propició un debate más amplio sobre los edictos como herramientas policiales de represión, persecución y abuso que significaban para la comunidad TLGBI.

La CHA organizó diferentes actos públicos frente a las comisarías contra las que se comenzaron a recibir denuncias cada vez mayor frecuencia, en particular por la política represiva que llevaban adelante con las personas travestis. Así comenzaba a hermanarse la lucha con otras identidades del colectivo que necesitaban igual visibilidad, pero mayor grado de atención por lo urgente de sus demandas. 

No es hasta junio de 1992, en la primera Marcha del Orgullo Gay en Argentina que todo comienza a tomar otra forma: la irrupción de las travestis y trans en la escena pública y política a principios de los ‘90, el estallido social, la desigualdad producto del neoliberalismo, hacen que Lohana Berkins junto a compañeras como Claudia Pía Braudaco, Kenny de Micheli; la llegada de Cris Miró al mundo artístico, entre tantas otras, hacen que las demandas de un colectivo profundamente vulnerado en todos sus derechos, comience a tener voz.

César en la luCHA

El legado de Carlos Jáuregui fue algo que marcó el rumbo de las políticas públicas llevadas a cabo en la primera década del siglo XXI, pero quien se puso al hombro todo ese recorrido fue César y en ese sentido me gustaría enunciar algunas de las conquistas más importantes de las que fue cabeza y alma, junto a compañeres de la CHA: 

  • Empezando por el artículo 11 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. El 30 de agosto de 1996, la Asamblea Estatuyente aprobó el artículo 11 del Estatuto, el cual afirma, “Todas las personas tienen idéntica dignidad y son iguales ante la ley”, y establece que, “Se reconoce y garantiza el derecho a ser diferente no admitiendo discriminaciones que tiendan a la segregación por razones o con pretexto de etnia, género, orientación sexual. 
  • El 4 de marzo de 1998, gracias al trabajo en conjunto entre la CHA y el CELS, se logró la derogación de los edictos para establecerse, con carácter transitorio, el “Código Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires”. 
  • La Campaña “No vote a los/as candidatos/as que discriminan”. Las campañas de visibilización y sensibilización de VIH.
  • La pensión por fallecimiento, desde el año 1999 la CHA inició los reclamos ante el Ministerio de Trabajo de la Nación y Secretaria de Seguridad Social para el reconocimiento de la Pensión por Fallecimiento para parejas del mismo sexo. 
  • La Campaña por el derecho a la donación de sangre, desde el año 2000 la CHA viene realizando esta campaña de denuncia y reclamo al Ministerio de Salud para promover la reforma de la resolución sobre donación de sangre, que prevé un interrogatorio (anamnesis) en el que se hace referencia a la orientación sexual del donante, negándose el derecho a donar sangre a las personas de la diversidad sexual. 
  • Hasta llegar a la Aprobación de la primera Ley de Unión Civil de Latinoamérica, que fue la de César y su compañero Marcelo Suntheim el 18 de julio de 2003 por la resolución de una jueza. Esto fue la antesala a la Ley de Matrimonio Igualitario en 2010, la que militó y acompañó casos muy importantes. Como fue el del prefecto Octavio Romero, que a pocos meses de haberse aprobado el Matrimonio Igualitario, protagonizaría el primer matrimonio homosexual de las Fuerzas Armadas, pero no pudo concretarse cuando apareció asesinado y tirado en el río. Cigliutti se cargó al hombro el caso y acompañó al viudo que no llegó a hacer todo el proceso de investigación, desde el asesoramiento legal hasta la presentación del caso en la Comisión Internacional de Derechos Humanos, pasando por todos los canales de televisión pidiendo justicia y basta de discriminación y homo/lesbo/trans-odio. 
  • También escuchó el llanto desesperado de Gabriela Mansilla, la mamá de Luana, la primera niña trans del mundo en recibir su DNI de acuerdo a su género autopercibido, y la puso en contacto con Valeria Paván, psicólogx de la CHA para que dejaran de castigar a Luana tratando de que asumiera un género con el que no se identificaba.
  • Su última gran militancia y aporte fue por la Ley de Inclusión Laboral Travesti y Trans, sancionada por un Decreto de Necesidad y Urgencia del Presidente Alberto Fernández este viernes. “Ahora estamos trabajando desde la CHA, que forma parte del Frente Orgullo y Lucha, por una ley nacional de cupo e inclusión para personas travestis y trans. En la Cámara de Diputados hay como 12 o 13 proyectos y hace unos días presentamos una suerte de dictamen que fue muy agradecido por todas las diputadas y diputados. Así como salió la ley de matrimonio igualitario o la identidad de género, ahora buscamos la de cupo e inclusión laboral travesti-trans”, dijo César en la última entrevista que dió para el diario La Nación.

Sin dudas podemos seguir enumerando muchas cosas más, pero César era de esos militantes que hacía tantas cosas que algunas no te enterabas.

Ahora, a seguir

Me gusta pensar en César como el militante de los abrazos. De hecho el primer recuerdo que tengo de él es en el 2016, en la primera Marcha Plurinacional Basta de Travesticidios, en esa Plaza de Mayo colmada de banderas y de gorros de lana, hacía mucho frío. Y vi la bandera de la CHA, César sobresalía por su altura y sus canas. Me dió un abrazo y me dijo “Cuánto me alegra ver caras jóvenes acá, sé que ustedes van a seguir”. Y desde ese momento comenzamos a compartir más espacios de militancia, y las calles, siempre las calles. 

César se va a extrañar, las marchas van a tener banderas con su cara y va a ser muy extraño verlo ahí, pero sabemos que no se fue, vive en cada semilla que plantó hace 24 años, cuando decidió no ser un puto de closet y salir a pelear a la vida y a la sociedad hipócrita, que aún hoy intenta creer que no existimos. 

Hasta la victoria siempre, compañero.

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