Fifí Tango, la Neocabaretera del arte queer

Fifí Tango es una marica fronteriza, artivista y divulgadora de la cultura queer autogestiva.  La pandemia la obligó a repensar muchos proyectos que tenía en mente y su “c*lo inquieto de productrola” la empujó a seguir creando nuevas maneras de poder llegar a su público.

 Así nació “Quarentanga”, un espectáculo en que el arte queer se funde en entrevistas íntimas y cuya penúltima función se realizará este sábado, 31 de octubre, con Lola Bhajan como invitade.

 Maricoteca.org, la plataforma para conectar a nivel latinoamericano a todes les trabajadores de la cultura Lgbtiq+, estrenará el 15 de noviembre. Maricoteca también servirá como archivo y registro histórico para las futuras generaciones. 

Fifí también capacita a personas trans en testeo de software para ayudarles a conseguir su primer empleo y colabora con diversas organizaciones de ayuda social. 

Fifí abrió las puertas de su mundo a SUDAKA TLGBI con mucho amor, mucho humor y mas que 2×4  de talento.

Por Christian García para SUDAKA TLGBI

Fifí nació en Misiones. Recuerda a su infancia con dolor, pero se encuentra agradecida de poder reconectarse con sus orígenes. Desde chica recibió muchos abusos y bullying por su expresión feminizada “en una casa de paraguayos, brasileros y argentinos”. Incluso dentro de la propia familia, los hermanos mayores “intentaban corregirme”. 

Fifí siente que estuvo expuesta a muchas violencias por haber crecido en la frontera, y desde esas vivencias, puede analizar y desmontar relatos: 

“Yo ahora hablo de la frontera y no de la Argentina, porque creo que Argentina es un hecho político, donde se hace creer que Argentina es de tal manera y en realidad no todos los puntos del país son iguales. Sí, gozamos de derechos y eso hace que la Argentina sea un lugar mas propicio para muchas personas que cruzan la frontera. [Cruzan] para poder hormonarse, poder recibir estudios, poder acceder a la salud, porque Argentina tiene sus privilegios. Y algunos de todos ellos se extienden a las provincias. Pero realmente la frontera es un lugar sin límites donde se construye otro lenguaje, se construye otra manera”. Sin embargo, abraza su pasado y su experiencia con orgullo: “Hoy puedo ver mi infancia con otros ojos y poder pararme con la fortaleza de decir <pasó esto>”. 

A los 19 años viajó a Buenos Aires. Con el tiempo conoció a un mendocino y se enamoró. Descubrió el tango queer y se volvió a enamorar. Incluso cuenta, de manera muy alegre, una anécdota en la que reversionó la letra de una canción, para dedicarle al chico que le gustaba y cantó:

 “mi muchachito dulce y rubio” 

y los guitarristas hicieron un ruido extraño. 

“Esta es la mía, va para acá”, se dijo en ese momento. 

Así fue como el tango la encontró: “Ese poder de sensibilidad que me dio el tango fue mágico”. Y con el tango también llegó el artivismo, que se fue formando por la necesidad de ser sincera en el escenario “de que si voy a poner el cuerpo, voy a poner el cuerpo por algo en lo que realmente creo”. Así fue ese 2012 en el que nació Fifí Tango, marica en flor.


Una Neocabaretera llamada Fifí

Ni la pandemia, ni los golpes del gobierno macrista a la cultura pudieron frenar su creatividad para seguir haciendo lo que ama.

 Aún así, considera que la precarización y la falta de recursos la expulsan a lo que llama “Neocabaret”: trabajar a altas horas del día, con pocos recursos y en malas condiciones. “Yo soy una artista del escenario. Necesito gente. Necesito cantar en vivo y construir en vivo con las personas y el público. Así que esto me pone muy triste. Me agarra mucha ansiedad, no puedo moverme. Vivo sola. Entonces es un poco peligroso pero creo que he logrado conseguir algunos privilegios para subsistir y estar un poco mejor”.

Cuando en marzo se cancelaron sus proyectos el panorama fue de mucha angustia y ansiedad, “lo más difícil de la cuarentena es crear un balance emocional y mental para poder mantenerse viva y poder desde ahí seguir pensando en estrategias para la cultura”, nos comenta.

  Luego de estrenar el primer episodio de Quarentanga, que fue producido por ella y dos amigues, decidió “colgar un poco los zapatitos” y conseguir otro trabajo. “Estuve muy focalizada en generar ingresos, poder tener comida en la heladera, pude cambiar el acolchado… o tener un acolchado en realidad”.  Desde chica aprendió a ser autogestiva y a tejer redes con sus compañeras. “Nosotres no tenemos los privilegios que tienen los pakis. No solo no estamos deconstruides como muchos pakis piensan, si no que estamos destruídes” y sostiene que desde esa rotura y esa falta de herramientas es que vamos creando en red, en colaboración.

“Creo que somos les uniques que generamos un contenido en vivo en el piso con la perfoprotoculo (protocolo). Tenemos los paneles para cuidar y realmente trabajamos mucho para cuidar a la persona que viene y al equipo sin bajar la calidad. Creo que ahí esta mi exigencia de Fifí, la productrola”. Sabe que le llevará más tiempo y que a su vez, habrá menos apariciones, pero lo que prioriza Fifí es un show que el público pueda disfrutar y que “sea una linda experiencia”.

Quarentanga es una experiencia novedosa que encuentra entre los límitesde la virtualidad y las restricciones de la presencialidad, una nueva manera de ancontrarnos en una abrazo, en una danza, en un canto marica.

Entre las cábalas que se anima a mencionar que utiliza antes de sus shows, se encuentra el saludar al lugar, bendecirlo y “pedirle permiso”. También tocarse las joyas para sentir que la cuidan y la protegen. “Re extraño el contacto con la gente. Extraño el olor a madera. Extraño los pasillos. El momento de oscuridad antes de que se prenda todo. Pero sobre todo la capacidad de poder tener ese feed-back con la gente. De yo poder descubrirme en el escenario. Yo me siento muy contenida por el público, me entrego a él, confío en que están ahí y a partir de ahí construyo”. Fifí es en el tango queer el sur, el paredón, el ahora y el después. 

Una sociedad de mostras

A Fifí le sigue costando mucho tratar de deconstruir el binarismo en determinados espacios. Y considera que esa es una tarea que se debe hacer de manera colectiva, porque si se piensa de manera individual, “corres el peligro de ser absorbida”. De todas maneras, no deja de cuestionarse si esos espacios deben ser ocupados por nosotras o si en realidad la estrategia es generar espacios nuevos antes “que pedir inclusión en espacios donde las normas siempre van a ser heterosexuales. La nueva normalidad siempre va a venir propuesta por la hegemonía. Para mi el mundo ya terminó. Yo ya me bajé”.

Si pudiese revivir a alguien sería a Victoria Santa Cruz. Y si tuviese la oportunidad de compartir un show sería con Grace Jones. 

“No podría elegir una sola persona, pero necesito un festival. Un festival donde estén todas las mostras de nuevo. Y poder compartir con todas. Con Vedette, con Bife, con Chocolate Remix, con Susy. Volver a estar ahí”. 

Sin dudas, Fifí es de las personas que jamás aparentarían ser algo que no son por el simple hecho de encajar. Y tampoco tiene tiempo para tibiezas: “Si quiero salir, voy a salir. Si me quiero encontrar con compañeres, me voy a encontrar. Si quiero hacer mi show lo voy a hacer. Porque no voy a esperar que ningún gobierno ni sistema patriarcal, paternalista me este habilitando o deshabilitando a mí lo que tengo que hacer como artista”.

 Le gustaría vivir en una sociedad autoorganizada donde las riquezas no las tengan unos pocos  y donde hayan mayores voces de la diversidad tomando decisiones y generando propuestas. Un lugar donde cada una pueda transitar la calle sin sentir miedo todo el tiempo.

“Para mi el mundo ya terminó. Yo ya me bajé”

Maricoteca y Quarentanga

Fifí intentó ayudar a varias compañeras para que puedan ingresar al mundo laboral. Pero hoy piensa que no fue la mejor estrategia intentar hacerlo de a una. Siente que falló y que no podía contener a tantas personas desde su individualidad. Ahí es cuando le propusieron hacer Maricoteca.org para performers TLGBINB+.

 “Maricoteca es el lugar donde queremos generar un directorio de artistas y que se convierta en una red colaborativa para la autogestión y la visibilización de les artistas queer de toda latinoamérica”. 

La única condición que puso en ese momento fue que esa plataforma sea una herramienta activa y de utilidad para la construcción actual “para poder salir del buenosairescentrismo y empezar a construir desde latinoamérica porque hay muchísima producción cultural en todas partes pero que no conocemos”. 

Maricoteca.org comenzará a funcionar el 15 de noviembre y vas a poder encontrar a le artista o a le hacedor de la cultura que vos necesites o que quieras, “ya sea porque necesites inspiración, o porque necesites encontrarte en algún lugar en particular o porque quieras crear un proyecto en conjunto; y ahí vas a poder filtrar en la base de datos de artistas por la identidad autopercibida, prácticas artísticas y demás”. 

Este sábado 31, Fifí va a presentar el penúltimo episodio de Quarentanga, esta vez con la colaboración de Lola Bhajan. “Estoy muy contenta de recibirla. Vamos a tener canciones, duos y una entrevista muy picante para recibir el día de los muertos en luna llena”. 

El primer episodio de Quarentanga está disponible gratuitamente en el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=mhn_IzCuKL4&feature=youtu.be

Para el próximo episodio, puede conseguir las entradas en la biografía de su cuenta de Instagram: @fifitango, para apoyar este proyecto de arte disidente y el trabajo autogestivo comunitario que les hacedores de cultura realizan para sobreponerse a la precarización y a la exclusión del cistema de industria cultural. 

“Debemos cuidarnos de este virus, del virus de la indiferencia. Esa indiferencia nos lleva a cuidar solamente a nuestras propias manos y a nuestro propio ombligo. Debo decirles que la indiferencia nos va a llevar a lugares más oscuros que éste. Mientras estamos todes abrigades, estan nuestras compañeras travas, trans y no binaries padeciendo esta epidemia de una manera muy distinta a la que estamos padeciendo todes. No miren para otro lado”. La milonga que canta Fifí, es una donde entramos todas.

Sin dudas, Fifí se ha ganado cada uno de los aplausos que recibió en su carrera. Y todavía tiene tanto por comunicar que ya se encuentra escribiendo: “Es muy personal y creo que en algún momento va a estar la edición para poder compartirla”, nos comenta. Definitivamente el mayor de sus éxitos es haber nacido para molestar, por más que reniegue de los discursos exitistas: “El exitismo todo el tiempo nos persigue a nosotres. ¿Por qué éxito? ¿Dónde y para qué? ¿Dónde y con quién?  ¿Cuál es la vara? ¿Es Showmatch? ¿La vara es algo propuesto por el sistema hegemónico? Creo que ahí es donde fallamos un montón porque le decimos a aquelles artistas LGBTIQ que recién están empezando que tienen que ser exitosas y que tienen que darlo todo y eso es una gran mentira. Les va a llevar directo a la depresión, a la ansiedad y a abandonar los proyectos artísticos. Y en realidad lo que necesitamos para una mejor sociedad es que haya más personas en la cultura queer generando y produciendo contenidos y produciendo de manera sana. Una manera en la que tenga las herramientas para saber subirse a un escenario, sobrevivir al escenario, pero, sobre todo, saber bajar del escenario y que haya una contención ahí. No simplemente darlo todo y después la artista no tiene para comer o para volverse a su casa. Son problemáticas a las que hay que estar atenta”. 

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