Florencia Guimaraes: “Antes de tener el derecho a ser prostituidas queremos tener el derecho a no serlo”.

Por Matías David Rodríguez

En una entrevista a solas, Claudia Vásquéz Haro (CVH), presidenta de OTRANS ARGENTINA y la Convocatoria Federal Travesti y Trans de Argentina, conversó con Florencia Guimaraes (FG), integrante de La Corriente Lohana Berkins y militante del Partido Comunista. Guimaraes es una lideresas de la nueva generación del colectivo travesti y trans de nuestro país, presidenta de la Casa de Día de Lohana y Diana, Secretaría de género de la CTA de La Matanza y trabajadora del Poder Judicial, en el Centro de Justicia de la Mujer de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se autodefine como una  sobreviviente del sistema prostibulario, por lo que una de sus banderas sigue siendo el abolicionismo, las mismas que enarbolaron la propia Lohana Berkins y Diana Sacayán. Guimaraes, reconoce que tuvo la oportunidad de ingresar al mercado laboral formal, luego de luchar durante muchos años: “Es una celebración poder decir que soy una trabajadora, para transformar no solo mi realidad, sino la del colectivo”. 

Agencia SUDAKA TLGBI tuvo el privilegio de ser testigo de este mano a mano, donde se abordaron algunos de los temas de agenda del colectivo en nuestro país: las compañeras en situación de prostitución; la falta de alimento, de techo y comida, sobre todo en contexto de la pandemia; y la criminalización a las identidades travestis y trans. Como no podía ser de otra manera, también hubo lugar para el recuerdo, sobre las enseñanzas y el legado de Lohana y Diana, a días de la 5° Marcha contra los trasvesticidios y transfemicidios en la provincia de Buenos Aires. 

El colectivo travesti y trans en contexto de pandemia y el rol del Estado

CVH— ¿Cómo es el contexto, en el que vive el colectivo travesti y trans en la provincia de Buenos Aires y la relación con el Estado, en cuanto a la asistencia y la ayuda alimentaria, tendiendo en cuenta, que la mayoría sobrevive de la prostitución?

FG — El contexto es desolador, acá en La Matanza, como en la mayoría del país y Latinoamérica. Y lo digo en términos regionales, porque nos atraviesan similitudes, en las violencias estructurales que padecemos. En mi partido se ha incrementado la cantidad de compañeras en situación de prostitución y cada vez empiezan de más niñas. Pero lo que más preocupa son las compañeras que antes del macrismo habían dejado la prostitución, con lo difícil que es salir de ese sistema, tuvieron que volver a la calle para poder sostenerse. 

CVH— ¿Cómo se está abordando desde la provincia de Buenos Aires y la Casa de Día de Lohana y Diana, las diversas problemáticas que atraviesa la comunidad durante la cuarentena?

FG—Desde el Centro de Día, estamos trabajando con la entrega de alimentos a las compañeras, no estamos trabajando con actividades presenciales, por el COVID-19. La casa tiene un trabajo increíble, si bien es un lugar de Día, teníamos un comedor comunitario donde comíamos, charlábamos, llorábamos y reíamos juntas. Hacíamos talleres y abordábamos estas problemáticas que hoy se ven interrumpidas. Tampoco se puede hacer de manera virtual, porque son muy pocas las compañeras que tienen acceso a las tecnologías y a internet.

Falta mucho, ninguna compañera puede vivir con una bolsa de alimentos todo el mes, necesitamos trabajo genuino para poder comprarnos lo que necesitamos.  En este contexto de COVID-19 las compañeras pudieron estar en sus casas las primeras dos semanas, y luego, tuvieron que llenar todas las rutas del partido de La Matanza para poder subsistir. [Si bien,] existe la articulación entre Estado y las organizaciones, comprenden la problemática, pero no alcanza. Somos uno de los sectores de la población más vulnerados en absolutamente todos nuestros derechos.  Necesitamos la Ley de Cupo Laboral en la provincia que aún sigue sin implementarse. 

CVH— Si tenemos en cuenta que la mayoría de las travestis y trans, tienen a la prostitución como único medio para subsistir, y con la cuarentena no pueden salir de sus hogares, ¿cómo hacen para pagar los alquileres? Sabemos que hubo denuncias de extorciones.

FG— Las personas travestis y trans, son violentadas si conviven con sus familias, no respetan tu nombre autopercibido, pero se tienen que quedar con ellos, porque no les queda otra. Sino, terminan en situación de calle. Es una situación compleja. Es el alto el precio que tenemos que pagar por nuestra identidad.  Siempre pagamos el doble o el triple de alquiler que pagaría cualquier otra persona.  Pagamos el doble en todo.  Hoy se potencia, y luego de un mes de no poder pagar, las han querido expulsar. Hemos podido revertir algunas situaciones, hablando con los propietarios. Pero al precio de tener que salir a la calle nuevamente. El decreto* del presidente alcanza a quienes alquilan en condiciones formales y tienen recibos de sueldo, nosotras carecemos de todas esas cuestiones. 

[*Guimaraes se refiere al decreto 320/2020, que se implementó para contrarrestar los desalojos de inquilinos, en todo el territorio nacional.]

Necesitamos un Estado que intervenga, pero no desde el lobby proxeneta desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación**, donde engañan a las compañeras con fantasías idílicas de jubilación, de acceso a derechos laborales para las trabajadoras sexuales. Se aprovechan de las compañeras que están en situación de extrema vulnerabilidad. 

[**La crítica de la activista es en referencia a la inclusión de la categoría de “trabajadoras sexuales”, dentro del Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (RENATEP), en plena crisis económica por la pandemia de coronavirus, a cargo de la cartera de Desarrollo Social que conduce Daniel Arroyo.]

CVH— ¿Hay una militancia/ reclamo, en sintonía con la burocracia de ciertas dirigentes, que no ejercen la prostitución, y desde ese lugar de privilegio intentan representar a las mayorías?, ¿Intentan imponer e instalar esta categoría que va en contra de la institucionalidad, que nosotras criticamos, pero intentamos transformarlo?

FG— El lobby es poderoso, hay acuerdos políticos de estas militantes que ahora tienen lugares de poder para tomar decisiones. Lo meten sin debate con las organizaciones sociales. No escuchan a las sobrevivientes, ni a las madres de víctimas de trata.  Hay desinformación, para pagar esa jubilación tengo que pagar un monotributo social, que no implica estar registrada en el Estado como una persona prostituida. 

Además, ¿a qué edad nos vamos a jubilar como prostitutas, si tenemos una expectativa de vida tan corta? La prostitución se llevó la vida de la mayoría de las travestis a los 35 años, solo el 1 % llega a los 60 años de edad.  ¿Qué datos van a tomar, para regular la prostitución?, porque la encuesta de la “Revolución de las Mariposas”*, arrojó, que el 89 % quería salir de la prostitución, y tener un trabajo distinto y formal; y al 80 %, se las indujo a ese destino a los 11 años. 

[*La “Revolución de las Mariposas. A diez años de La Gesta del Nombre Propio”, es una investigación, sobre la situación de la población trans en la Ciudad de Buenos Aires.]

No te dicen que necesitas una libreta sanitaria, donde debe detallarse que no tengas infecciones de transmisión sexual. Cuestiones sanitarias que recaen sobre nuestras corporalidades y nunca sobre los varones prostituyentes.  No te cuenten que vas a estar registrada como las épocas más oscuras de nuestro país, con listados donde todo el mundo va a saber ¡que vos sos una puta! [sic] ¿Qué pasa con las migrantes, con las que no tienen documentos, las que no saben si vivimos con VHI? Vamos a ser las clandestinas, pasamos todas a la ilegalidad. Volvemos a la historia pasada: a putas legales, una minoría, y una gran mayoría putas ilegales. 

Es discriminatorio, porque no todas las que están en situación de prostitución se consideran trabajadoras sexuales. Algunas se llaman prostitutas, otras putas, otras en situación de prostitución y algunas no se pueden ni siquiera nombrar. Las que se consideran voceras de todas las que están en situación de prostitución, no representan ni escuchan a nadie. Nosotras sí las representamos, y te puedo asegurar, que la mayoría te dice ‘quiero trabajo, no aguanto más’. 

La posición regulacionista, el lobby y acompañamiento de las instituciones del Estado

CVH— ¿Podrías echar luz sobre cómo se piensa la libertad y la desigualdad? Hay un discurso sobre la libertad, de que ‘con mi cuerpo hago lo que quiero’, desde un lugar de comodidad de clase media, que no  tiene en cuenta la desigualdad que viven las travestis y trans.

FG— La prostitución es violencia de género. Este discurso está metido en las universidades y en los medios de comunicación. Los que acompañan esto son discursos, son personas con privilegios, que tienen trabajo, que han ido a la universidad y que los padres le pagan el alquiler. Les pido vengan unas horas a poner el culo en la ruta y van a ver lo que es la prostitución, lo que deja. La discusión se banaliza, es el discurso que se filtra en los medios. Nuestras voces no llegan ahí, ¿por qué será? 

Desde la comodidad, enarbolan el discurso ‘con mi cuerpo decido yo’, pero no todas pueden ejercer esta libertad. Para elegir, debes tener un abanico de oportunidades. Acá se juega la libertad y la desigualdad, sino no hay libre elección, más cuando te corre el hambre, la miseria y todo lo demás. Los derechos humanos tienen que tener un solo posicionamiento. No se trata de abolicionismo o regulacionismo, acá hay un negocio global.

Las regulacionistas nos estigmatizan, que somos la “yuta”, a nosotras a las que hemos luchado históricamente contra la represión policial, a las que hemos sido violadas en comisarías y perseguidas por la policía. El año ante pasado, fuimos las abolicionistas las que logramos derogar el artículo número 68*, en la provincia de Buenos Aires. 

[*Se refiere a la ley provincial que derogó el artículo 68 del Código de Faltas, que sancionaba con arresto a las personas en situación de prostitución.]

CVH— Justamente las compañeras no discuten eso, sino modos de subsistencia. Esta es una discusión de clase media que nos quiere imponer una categoría, una agenda, desconociendo la historia del movimiento travesti y trans, y la prostitución como un lugar petrificado para nosotras con las secuelas que eso deja en nuestras vidas.  

FG— Así es, ¿cuántas travestis laburan de oficinistas, de maestras o almaceneras? Poco y nada. Pero si vos les preguntas a las personas ¿dónde están las travestis?, lo saben. En los Bosques de Palermo, en la ruta, un camino asignado y legitimado. […] Por eso, es peligroso el término del trabajo sexual, porque nos perpetua en ese lugar eternamente, si el Estado reconoce el trabajo sexual, sería un proxeneta legitimado, se termina las políticas públicas de acceso al trabajo, porque bajarían los índices de desempleo. No es una tipificación y nada más, los proxenetas, pasarían a ser empresarios. 

CVH— Pensaba en función de estos debates de una sola campana, que ustedes presentaron el año pasado un proyecto que tiene que ver con un programa que busca proteger a las personas en situación de prostitución. 

FG— Es un proyecto integral, del cual soy la autora en conjunto con la compañera Silvina Perugino. Un proyecto que está en sintonía con el Estado abolicionista en el que vivimos [sic], y es una herramienta real y concreta para toda aquella persona que quiera dejar la prostitución. Con la que puedan acceder a todos los derechos que tiene que tener una persona: acceso a la vivienda, salud, educación y trabajo, que es algo fundamental. 

Cuando dejé la prostitución golpeé muchas puertas, me encontré con un gran vacío. Con planes de formación laboral, que no podían transformar mi realidad. Por eso creamos este proyecto, que se le presentamos a la diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, de Nuevo Encuentro, Mónica Macha, quien no dudó un instante en llevarlo adelante. Es una herramienta maravillosa, presentada el año pasado y se llama, “Programa de protección y asistencia a personas en situación de prostitución”. 

La herramienta, propone, crear una bolsa de empleo y que el Estado genere aportes económicos a las personas travestis y trans hasta que consigan su reinserción laboral, como también acceso pleno a la salud, tanto física, como mental. Porque las que atravesamos la prostitución quedamos con secuelas equivalentes a una persona que ha estado en la guerra. 

El proyecto, solo cuenta con 8 firmas de diputados, muchos de ellos y de diversos sectores políticos, se negaron a firmarlo. Porque consideraron que es ‘un tema que dividía al feminismo’. Parece que los intereses económicos, culturales y políticos que hay detrás de este término de “trabajo sexual”, son muchos más fuertes. Antes de tener el derecho a ser prostituidas queremos tener el derecho a no serlo. 

El patriarcado y el legado de Lohana Berkins

CVH— Se me viene a la mente al cumplirse hace poco, 55 años del nacimiento de la Lohana, una frase que nos dejó, que decía que ‘para nosotras la prostitución no fue una elección. No es que yo me senté en el mullido sillón de mi casa y dije ¿a ver, qué me hago?, ¿una vecina facha, una prostituta, o una travesti? ¡No tuve alternativa! El estado me ha impuesto y me ha condenado a la prostitución’. 

FG— ¡Que tremenda que era la Berkins, no vamos a desvelar su edad porque era nuestra amiga, es todo un misterio trava! 

Soy una sobreviviente del sistema prostituyente, como la mayoría de las compañeras travestis y trans, milito el abolicionismo. La prostitución no es trabajo, ante este debate tan cerrado y antagónico, hay que escuchar a todas las personas que están y estuvieron en situación de prostitución. Como no militarlo, tiene que ver con mi historia, con poder salir de la prostitución, que se escuche nuestras experiencias y no solo la posición de las trabajadoras sexuales. Es algo que me inculcó y me hizo ver Lohana y Diana. Lohana*. nos dejó como tarea, en un grito de sufrimiento antes de morir, que el mundo se enterará que estaba muriendo por una enfermedad causada por la prostitución*. 

[*En las exposiciones de Berkins, sobre las reivindicaciones del colectivo travesti y trans, había una constante; en la alternancia entre la tristeza y la risa. Era, un modo de enseñanza pedagógica, que, desde la desdramatización, proponía transformar el dolor en amor y lucha. Su preocupación giraba en torno a la falta de acceso a todos los derechos de las personas trans y travestis, pero hacía hincapié en educación y una fuerte crítica al rol de los medios de comunicación, como reproductores de la heteronorma y la discriminación. Frente al silencio pedagógico, sostenía en el documental “Un grito inclusivo”, que “cuando una travesti entra a la Universidad Pública, le cambia la vida a esa travesti, cuando muchas travestis entren a la Universidad, le cambiará la vida a la Sociedad”.]

CVH— ¿A quiénes beneficia este ´lobby prostituyente´, porqué se intenta llevarlo adelante en este momento y sesgar el debate?

FG—A los varones de todos los estratos sociales, de políticos, empresarios a obreros de la construcción. Porque está legitimado que somos mercancía y un pilar fundamental para el sostenimiento de la hipocresía de la familia monogámica de la institución patriarcal. Un sistema que genera mujeres privadas, las que son de los maridos y solo tienen sexo con ellos; y mujeres públicas, que no son de nadie, que están ahí para el desahogo sexual, de estos ¡pobres varones! para que no violen por instinto. 

Para ellos, creamos la fábrica de putas. Somos las que estamos paradas en las esquinas. Ellos no tienen zonas rojas asignadas, nosotras sí. Estamos en rutas, whiskerías, y bosques, exponiendo tu vida, tu cuerpo completo, con tu subjetividad incluida. No somos un ano o una vagina, parada en una esquina. Por eso, cuando ves quienes pierden privilegios, se entienden quiénes están detrás sosteniendo estos discursos, y lo más preocupante, son estas abogadas del patriarcado. Van en contra de las leyes que tanto nos costaron y tantas vidas se llevaron. La regulación sería el triunfo del patriarcado.

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