Goyo Martínez, militancia desde el barro.

Por Toni Domínguez para SUDAKA TLGBI

“Soy Goyo Martinez, soy de la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, la última ciudad conquistada por los españoles en tierra americana. Yo soy guaraní. Estoy orgullosa de hablar mi lengua, hablo a la perfección el dialecto guaraní”, así se presentaba la artivista en el documental “Tacos altos en el barro”, dirigido por Rolando Pardo, estrenado en 2014 y que tiene como protagonistas a cinco travestis; todas ellas pertenecientes a pueblos originarios que viven dentro de sus comunidades, en el interior de la provincia de Salta.

La Goyo, en la cinta,realiza una comparación muy clara entre las travestis que eligen migrar a la Capital Federal y las que se quedan. Ella decía que se quedó en Orán porque su comunidad es su tierra, su lugar de pertenencia, no le hacía falta más nada estando ahí. Recordaba a su abuela vistiendo las ropas típicas, con sus comidas, con sus bailes, y sabía que ese es el lugar donde quería estar.

También sabía que las chicas que se van persiguen el sueño de trabajar en la tele, de tener un cuerpo como una top model, y así se exponen a los riesgos de la silicona barata, con suerte, si no es que le inyectan aceite de avión. Un documental que fue filmado durante el 2012, previo a la sanción de la Ley de Identidad de Género. Una ley que vino a darnos un marco normativo y a reconocer la autopercepción como identidad, pero también a darnos herramientas para conocernos, describirnos, pensarnos, construirnos.

Wanda, como se llamaba cuando San Viernes la poseía, fue una de esas compañeras que sobrevivió a todo. Atravesó la dictadura y la persecución policial, hizo el Servicio Militar para satisfacer a su madre, militó por los derechos de todes, sobrevivió a clientes que la violentaron, a la inseguridad de la noche, a la burla y la discriminación.

Pero fue el viernes 04 de septiembre, cuando La Goyo nos dejó. Horas antes de su muerte, activistas de la diversidad sexual de Orán, ciudad al norte de la provincia de Salta, habían hecho un corte de calles desesperado exigiendo la donación de plasma para ella. Goyo Martinez, referente social de la comunidad travesti y originaria local, tenía COVID-19, y había enviado un audio a sus compañeres que se viralizó, donde en primera persona, exhortaba: “Salgan todos a la calle a las 18hs a pedir con carteles que digan ‘Señor Gobernador Plasma para Goyo”. Porque ella realmente era de esas compañeras indispensables, donde convergen múltiples interseccionalidades, y su género se expresaba intersectado con la etnia, y desde allí encarnaba otros modos posibles de ser indígena. Porque como decía, los sueños, sueños son.

Según los datos del Comité Operativo de Emergencia de la provincia de Salta, son 55 las y los muertos por coronavirus, y casi 4200 los contagiados, hasta el momento. Sin embargo, desde hace dos meses senadores y diputados debaten las políticas públicas que van a llevar adelante durante la pandemia, y no acuerdan sobre el carácter de la donación de plasma en pacientes recuperados.

La Goyo Martínez fue una ferviente militante y referente social, una artivista del barro. Nos dejó injustamente, pero su obra es un legado para las generaciones de travestis y trans futuras. Y así, vivirá por siempre, porque “nunca es demasiado tarde para conquistar el mundo”, como ella misma decía.

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