Guatemala: Una nueva ley de lxs antiderechos

Por Aradia García

Hace unos días se volvió realidad lo que tanto temían las organizaciones de la sociedad civil en Guatemala: se aprobó la Ley 5257.

Esta iniciativa nace el 26 de abril del 2017, a raíz de las acciones del congresista de derecha Rojas Espino, con el aval de 30.000 firmas de apoyo del Movimiento Evangélico Nacional de Acción Pastoral (Menap). Luego de dos debates, esta propuesta se encontró en agenda para su lectura en 3° término en el Congreso de Guatemala, donde el miércoles pasado, se dió dictámen en mayoría y fue aprobada.

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Desde Sudaka TLGBI hemos seguido, con especial atención, todo lo relacionado respecto a esta tema. Para ello, dialogamos con Tristán Samuel López Aguilar, integrante de la Red Centroamericana de Hombres trans “Trans-formación”, donde expuso que “Se aprobó la ley 5257, también llamada la ley de ONG o también conocida ONG para el desarrollo. Lo que busca es básicamente amordazar a las ONG que ponen incómodas al gobierno, ya que le  da mucha facultad del ejecutivo y el presidente para cerrarlas, o pide fiscalizar los fondos que reciben, mas allá que hayan utilizado todos los recursos de transparencia”, aseguró el referente guatemalteco.

A lo largo de la entrevista, también nos relató que esta ley fue puesta sobre tablas y que se pidió una moción privilegiada para alterar el orden del día para que se conozcan sus enmiendas. “Hicieron todo esto bajo el pretexto de tomar medidas de prevención contra el coronavirus, en Guatemala no hay casos, resulta algo fantástico. Claramente sólo les interesa sesionar mal. El modo de operar fue que hayan declarado al Congreso en sesión permanente hasta que lxs lesgiadores la voten”, exhortó el activista.

Con suma preocupación, organizaciones TLGBI de Latinoamérica y el Caribe han dado sobradas cuentas que aún hay una falta de legislación en materia de derechos para la comunidad de la diversidad sexual.  En esta línea, la sancionada pone en tensión diversos temas en relación a la diversidad sexual, como así también en materia de derechos reproductivos.

En su fundamentación plantea “ante la existencia de grupos minoritarios de la sociedad guatemalteca, que proponen corrientes de pensamiento y prácticas incongruentes con la moral cristiana, así́ como modelos de conducta y convivencia distintos al orden natural del matrimonio y de la familia, los que representan una amenaza al equilibrio moral de nuestra sociedad y por ende un peligro para la paz y la convivencia armónica de la gran mayoría de los guatemaltecos: es necesario emitir disposiciones legales que, en congruencia con el mandato constitucional, brinden una protección plena a las instituciones del matrimonio y la familia”, nada mas, ni nada menos, fundamentalismos cistianos, de la familia nuclear heterosexual.

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Es doloroso ver llorar a Latinoamérica, a todo el territorio de la Abya Yala. Que se instale una corriente de pensamiento conservador.  Ver cómo las herramientas que nos dió la democracia se utilizan para dañar a los sectores más desventajados de la sociedad civil. No es aislado el contexto geopolítico en América Latina, qué Alejandro Giammattei en Guatemala; Jair Bolsonaro en Brasil; Guaidó en Venezuela, Añez en Bolivia, y a gatas Argentina recuperándose de Macri, instalen un pensamiento cargado de odio, violencia y manipulación.

No obstante, es esperanzador que los gobiernos Nacionales y populares  vuelvan, mediante el voto popular, a Latinoamérica. Porque, claro está, un pueblo con memoria, es democracia para siempre, como ha asegurado muchas veces la vicepresidenta de la Nación Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. 

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