La herencia de la azotea: el centenario de la Radiofonía Argentina

Argentina fue pionera en materia de radiodifusión de habla hispana, desde las primeras transmisiones de conciertos en vivo, pasando por los eventos deportivos de boxeo y fútbol, en la década de 1920; hasta la llegada del radioteatro en las décadas de 1930 y 1940.

Desde SUDAKA TLGBI hacemos un repaso por esos acontecimientos que dieron vida a la radiofonía argentina, para celebrar los 100 años de  historia , que nos fueron llevando de la ampliación modulada (AM) a la frecuencia modulada (FM), hasta la actualidad, con la incursión de nuevas tecnologías, multimedias e interactivas.

Géneros, formatos, experiencias. La radio fue testigo también de múltiples transformaciones sociales y políticas. La intervención de los gobiernos de facto, la restauración democrática, los avances y retrocesos en materia de regulación, nos llevan a repensar este espacio, en la necesidad de afianzar una comunicación democrática y plural para amplificar todas las voces, nuestras voces.

Por Toni Domínguez para SUDAKA TLGBI

Los locos de la azotea

La noche del 27 de Agosto de 1929, los estudiantes de medicina Enrique Susini, Luis Romero Carranza, César José Guerrico y Miguel Mujica, fueron los artífices de la primera transmisión radial masiva. Fue la puesta al aire del concierto en vivo de “Parsifal”, del alemán Richard Wagner, desde el Teatro Coliseo de Buenos Aires. El desarrollo técnico se realizó con un equipo transmisor colgado por cinco cables a las líneas de tensores del teléfono en el techo del edificio. Éste espectáculo fue transmitido en los únicos 50 equipos de radio que había en el país. De aquella primera experiencia surgió Radio Argentina, la primera estación de radio de emisiones regulares en nuestro territorio, y la primera de habla hispana en el mundo.

En 1921, la transmisión de música clásica sería una de las características de la época. Al año siguiente, con la asunción del presidente Marcelo Torcuato de Alvear, transmitida en vivo, comenzaba a gestarse el género noticioso. Había que esperar hasta 1923 para que el deporte entrara en escena, primero fue el turno del boxeo, luego el fútbol. Por esos años, la radio daba comienzo a un formato que será la clave del éxito: las transmisiones deportivas. Desde la “Pelea del Siglo” entre Luis Ángel Firpo y Jack Dempsey, hasta algunos recordados superclásicos de Primera División, o la transmisión de los mundiales a partir de la década del ‘30.

Los años ‘40 fueron una época de oro para la radiofonía: el radioteatro se impondría como uno de los fenómenos culturales más importantes, modificando las costumbres y los hábitos de grandes masas de población. Fue momento de nuevos géneros como la publicidad radial,  acompasadas de la emergencia de revistas especializadas, que daban cuenta de los entretelones de las compañías radioteatrales. Con obras como la de Abel Santa Cruz, Nené Cascallar y María del Carmen Martínez Paiva, el radioteatro fue también el escenario de grandes artistas que marcaron una nueva forma de llevar la cultura a sectores que no podían acceder a comprar una entrada. A finales de esta década, el Estado Nacional recuperó todas las licencias que estaban en manos privadas, y extendió la creación de nuevas estaciones de radio en el interior del país.

Un largo camino hacia la Ley 26.522

La última dictadura cívico-militar en Argentina, impuso un control estricto sobre los medios de comunicación y la censura se instauró también en la radio. La conformación de listas negras con nombres prohibidos, temáticas de las cuales no se podía hablar y artistas cuyas obras no podían ser difundidas, se convirtieron en prácticas habituales.

En 1980, sobre el antecedente de la Comisión Nacional de Radio y Televisión (CONART) creada en 1972, fue establecido por la dictadura el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) con el fin de controlar el funcionamiento de los medios audiovisuales. Paralelamente, fue promulgado el Decreto-Ley 22.285 de Radiodifusión, que mantuvo su vigencia por casi tres décadas.

Hubo que esperar hasta el 10 de octubre del 2010 para que, por entonces la presidenta Cristina Fernández, promulgara la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, con el propósito de reemplazar a la normativa vigente desde la última dictadura. La iniciativa estaba centrada en una propuesta conocida como los “21 puntos” que había sido presentada por la Coalición por una Radiodifusión Democrática en 2004, y ampliamente debatida a través de 24 foros federales, que se desarrollaron en distintos puntos del país.

El proyecto aprobado, suplía al COMFER como órgano de aplicación y control, por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA). Además, establecía las normas para regir el funcionamiento y la distribución de licencias de los medios radiales y televisivos en la República Argentina, garantizando la pluralidad de voces. Por primera vez, se daba prioridad a la participación y el acceso democrático a todos los sectores de la sociedad: a los ya consabidos sectores públicos o administración estatal y privados, la normativa abriría el espectro para el tercer sector, sin fines de lucro.

Y pasaron cosas…

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, significó un avance significativo para empezar a entender a la comunicación como un derecho humano, incorporar a medios comunitarios y, además, reducir el monopolio de medios y ampliar las voces.

Sin embargo, a comienzos de la gestión del Mauricio Macri la ley fue modificada mediante la firma de dos Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU). El decreto 236/15 establecía la intervención del AFSCA y de la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (AFTIC), que quedarían bajo la órbita del flamante Ministerio de Comunicaciones, a cargo de Oscar Aguad. Por su parte, con el decreto 267/15 se propiciaron las mayores modificaciones: se creó el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), se renovaron las licencias vencidas por 15 años, se ampliaron la cantidad de estas licencias que podían poseer los propietarios y posibilitaron su transferencia. Esto apuntó a beneficiar a los principales medios de comunicación del país.

Ya para el mes de Abril de 2016, la Honorable Cámara de Diputados de la Nación aprobó la creación de la Comisión para la Elaboración del Proyecto de Ley de Reforma, Actualización y Unificación. Desde este momento se abre una nueva etapa en la Argentina reciente, marcada por la puja de distintos sectores que estuvieron a favor y en contra de estas reglamentaciones.

Esto no pasó desapercibido por expertos en políticas de comunicación, representantes de instituciones académicas, de medios de comunicación comunitarios, cooperativos y comerciales, la Coalición por una Comunicación Democrática y el Centro de Estudios legales y Sociales (CELS), que se presentaron en audiencia frente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la que también participaron representantes del Estado, elevando un petitorio en relación a las consecuencias de los decretos presidenciales de Mauricio Macri que habían, sustancialmente, modificado el espíritu y la letra de la ley.

En julio de 2017, el caso llegó a la Corte Suprema de Justicia, que debió pronunciarse para avalar o no la constitucionalidad del decreto. Es importante remarcar que la ley estaba intervenida pero no derogada, y que en ese sentido, era fundamental mantener la vigencia de nuestro derecho a una comunicación libre.

La comunicación como Derecho Humano

El derecho a la comunicación articula un conjunto de derechos relativos, como el acceso a la información, la libertad de opinión, la libertad de expresión y la libertad de difusión. Por eso, para garantizar el acceso universal a la información, es fundamental, generar las condiciones para un debate democrático sano y deseable, necesario para contar con unos niveles mínimos de pluralidad y diversidad. De allí que si la comunicación afecta a toda la población, debe ser un aspecto de interés público.

En ese camino, la radio hizo una contribución enorme para amplios sectores, como un medio para la promoción del derecho a la comunicación con identidad, como conformación de escenarios para graficar mediante diferentes sentidos, lo que son las culturas y sus contextos.

En Salta, la Organización de Comunidades Aborígenes de Nazareno creó FM 88.3 OCAN. Una herramienta de trabajo y comunicación con las 23 comunidades kollas de Nazareno, la emisora resulta un servicio indispensable al lugar. Allí los ayllus, hacen sus programas comunicando, desde su propia perspectiva y cosmovisiones, la lucha por la tierra y el territorio. También recupera y comunica la cosmovisión andina, los derechos de los pueblos originarios, la educación intercultural, las lenguas quechua y aymara, las noticias locales y regionales, las costumbres y saberes, las comidas típicas, la medicina ancestral, las historias y relatos, y las poesías y coplas zonales.

También, en ese sentido, en el 88.5 del dial santafesino FM Aim Mokoilek-Soy Mocoví transmite una radio de puertas abiertas a les vecines, quienes se acercan para compartir información, y son elles quienes hacen su radio. Y hay más experiencias como estas,  en el norte neuquino FM 89.9 Peuman Hueche-Sueño Joven a cargo de la comunidad mapuche Huayquillán, la única radio que informa y comunica a Colipilli y alrededores, rescata la historia y cultura mapuche, contagia entusiasmo por aprender y hablar la lengua materna, y promueve la música e instrumentos ancestrales.

Amplificando voces

En la actualidad, si bien mujeres y personas de la diversidad participamos en este medio, no somos tantes. Todavía hoy, de las radios más escuchadas, solo el 31% de los espacios son conducidos por mujeres y personas del colectivo TLGBINB. Además solo 1 de cada 7 columnistas de política y economía, no es un varon cis.

Si bien, nuestro recorrido en los medios es muy reciente, sabemos que tenemos mucho para aportar, para la construcción de un discurso que parta del reconocimiento de nuestras trayectorias, nuestros saberes, y nuestros territorios.

Y en ese camino, transitan a diario muches compañeres, como Casandra Sandoval y Emiliano Capovilla que, desde hace un tiempo hacen de “Territorio Diversidad” un espacio fecundo con agenda propia. Que con el objetivo de difundir las noticias más relevantes y visibilizar las problemáticas, y prácticas socioculturales de la diversidad sexual, emprendieron con una enorme vocación profesional una tarea que, desde la provincia de Córdoba, pareció espejarse, en otras experiencias. La misma que hoy desanda la propia Cansadra, en la radio Más que Música 102.3 FM, en su columna semanal Agenda India Sudaka.

Tarea que también lleva a cabo Florencia Guimaraes, haciendo Furia Trava en Radio Presentes de La Matanza; Celeste Giachetta en Radio Nacional y Camila Sosa Villada en Provincia de Córdoba, entre otras experiencias que se replican en otras provincias como Chubut, Entre Ríos, Salta, Jujuy, San Luis, que son muy importantes para seguir visibilizando nuestras voces en la radiofonía argentina.

Y en ese desafío nos asumimos quienes también hacemos, semanalmente, SUDAKA en Radio en AM 1270. Porque quienes pertenecemos al colectivo TLGBIQNB, aprendimos a convivir con un discurso de la tolerancia a regañadientes y, sobre todo, nos vimos envueltes, tantas veces, en un manto de irrealidad e invisibilización que no nos nombra.

Por eso, en sentido amplio, amplificar nuestras voces en la radio implicó reconocernos y apropiarnos de nuestras realidades, problematizarlas y visibilizarlas, desde nuestras capacidades y con nuestras herramientas. Y desde ellas, producir y construir nuestras agendas periodísticas.

Salud a todes les colegas que a diario, hacen la radio, que reivindican la comunicación como derecho humano; apuestan a construir medios comunitarios, alternativos, populares y diversos; y propician un espacio maravilloso que nos permite soñar, entrar en cada hogar y acompañarnos desde hace 100 años.

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