“La historia a menudo nos regala personas que con su sola existencia cambian el rumbo de una sociedad, y siembran camino para las próximas generaciones”

El 3 de julio de 1992, aproximadamente 250 personas marchaban en Buenos Aires en la que serìa la primera de muchas, y cada vez más numerosas, marcha del orgullo en Argentina.

Por Julio Villafañe

Carlos Jáuregui, el puto inolvidable, fue el primer presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), gran militante por los derechos de las personas disidentes, fue una de las personas que la historia a menudo nos regala, como dice la cita de Gustavo Pecoraro que abre este texto.

La historia y el registro de la gesta política y militante por el reconocimiento de nuestros derechos está documentada en el gran trabajo del director Lucas Santa Ana.

Los relatos de César Cigliuti, José Chaya, Marcelo Ferreyra y el propio Pecoraro, cuyo relato va hilvanando la reconstrucción histórica, ofrecen una contextualización de la fundación de la CHA. Los inicios de los 80 en el país venían con la restauración de la democracia, pero la persecución y discriminación al colectivo TLGBINB no cesaban. Las comisarías, las razzias policiales, las detenciones arbitrarias para gays, lesbianas, travestis, transexuales, eran parte de la vida política como la estigmatización y patologización que llegarían junto con la expansión del VIH, “el cáncer rosa”, discriminación contra que la combatiría Roberto, hermano de Carlos.

La necesidad de romper la clandestinidad del deseo, la imperiosa necesidad de libertad, y la formación y experiencia política de su paso por Francia y New York, dejaron en Jáuregui la férrea voluntad de construir esa red de agencia política que llevaría a la organización del movimiento convocando a propios y extraños.

Los primeros años de trabajo de la CHA abrieron un inédito espacio de visibilización en los medios nacionales: ATC, La Gaceta Hoy, Revista Siete Días, Clarín, y el propio boletín de la comunidad (luego revista “Vamos a Andar”), instalan en la sociedad y en la agenda política la disputa de derechos aun frente al resto de las organizaciones por los Derechos Humanos que trabajaban activamente en el país.

“Con discriminación y represión no hay democracia”

Solicitada publicada por diario Clarín 28-51984

“Respeto, respeto, respeto que caminan, lesbianas y gays por las calles de Argentina!”

Luego de algunas acciones en conjunto con el pastor Roberto González de la Iglesia

Metropolitana en contra de los dichos del Monseñor Quaracino,  comenzaría a organizarse la primer marcha del orgullo en la Argentina.

En conjunto con Gays por los Derechos Civiles, Convocatoria Lesbiana, Transexuales por el Derecho a la Vida y la Identidad, la Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina, el Grupo de Investigación en Sexualidad e Investigación Social y la Iglesia de la Comunidad Metropolitana, la primer marcha del orgullo avanzò desde la catedral hasta la plaza de Congreso, sembrando para siempre, el acto de ocupar el espacio público que nos pertenece, como son nuestros también todos los derechos y las libertades.

Los relatos de Alejandra Sarda, Ilse Fuskova, junto a los registros testimoniales de Karina Urbina y Patricia Gauna, anticipan en el documental la conformación del primer encuentro LGTT en Rosario en 1996, con imágenes de archivo que documentan, también, la organización de Travestis, Transexuales y Transgénero con la militancia de Nadia Echazú, Patricia Gauna y Lohana Berkins.

El documental de Lucas Santa Ana, reconstruye desde la política, el afecto, y desde el testimonio de sus protagonistas, la vida del Puto que dejó en el origen de nuestra lucha, el deseo de todas las libertades.

“Gays, lesbianas, travestis, transexuales, todos juntos. Hoy vigilando a la policía, y cada vez reclamando más nuestros derechos hasta hacerlos una realidad”

Carlos Jáuregui

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