Luego de cinco años, una mujer trans encuentra a sus violadores a través de Facebook

Se trata de Oriana Yenifer Quintana, quien encontró a sus violadores a través de una sugerencia de amistad en la red social, Facebook. De esta manera, pudo averiguar sus nombres y radicar el pasado de 3 de junio la denuncia en la Comisaría de la Mujer y la Familia de la ciudad de Lobos.

Por Matías David Rodríguez

Oriana Quintana, no conocía los nombres de sus abusadores, pero si recordaba sus rostros, “no me las olvidaré jamás”, dijo a Agencia de Noticias Sudaka TLGBI. A través de la red social dio con Martin Adrián Puiman. “Le mande un mensaje por privado: ‘Te acordás todo lo que me hiciste’, y me bloqueo”, comentó Quintana.

Luego de hacer público en el muro  de perfil de Facebook que había sido violada por este sujeto, el hijo de este hombre se puso en contacto con ella y le facilitó los datos del padre, y del amigo y cuñado, Julio Ponce; quien también participo en la violación. Con estos datos, la víctima se armó de valor y radicó la denuncia penal relatando el abuso que sufrió, aportando todos los datos que pudo recolectar, ante la oficial Cassal Eliana Belén.

El hecho, cinco años atrás

“Venia por la avenida Além, caminando detrás de la estación, camino a casa. En ese momento, aparecen estos chicos en una moto, uno de ellos, Julio Ponce, me agarra de los pelos y me pone una cuchilla en el cuello y otra en la cintura, y me obliga a subirme a la moto. El que manejaba, era Martín Puiman y me llevan al Parque Municipal Ing. Hiriart”, relato Quintana.

“Con esos cuchillos, Ponce me rompió la ropa hasta dejarme desnuda y luego me abusaron. Me metieron un palo en la cola, me hicieron pis en la boca y me penetraron sin protección. Me dieron patadas en la cara, hasta quedar desfigurada y me arrastraron de los pelos”, recuerda con angustia la joven. 

Había trascurrido una hora y media, cuando le dijeron: “Vos nos vas a denunciar puto de mierda, te vamos a matar”.   Por ello, deciden llevarla en la moto a un descampado para terminar con su vida. Cuando llegan al lugar, aprovecha una distracción y escapa corriendo, mientras los sujetos intentan atraparla.

Oriana, que es una mujer trans, continúa su relato: “Atravesé un campo a oscuras sin poder ver, porque tenía la cara desfigurada de los golpes que me habían dado. Ellos me seguían, venían detrás de mí, pero a pesar del dolor, seguí corriendo y no pudieron alcanzarme.  Recuerdo salte una valla y corrí hasta llegar a una granja, donde grite desesperadamente pidiendo ayuda. Salió una señora de la vivienda que me ayudo y llamó a la policía”, comentó la sobreviviente.

Luego, llegó el móvil policial, pero el proceder institucional también fue violento: “Los efectivos me fueron a buscar, me subieron al móvil y me llevaron al parque a buscar mi ropa, como prueba del hecho donde me violaron. Pensé que íbamos a ir a la comisaria y me llevarían a un hospital”, rememoró Quintana. “Pero no, me dejaron tirada en un jardín, a pocas cuadras de mi casa, no me contuvieron ni asistieron y tampoco pude radicar la denuncia en aquella oportunidad”, argumentó.

La ropa que buscaron en el parque tenía rastros de semen y sangre, que podrían haber servido como una prueba irrefutable de lo que ella había acabado de vivir. Por lo cual, no se explica porque estos efectivos no llevaron a la joven a radicar la denuncia. Tampoco la trasladaron a un hospital para ser atendida, ella podría haber contraído una enfermedad o morir producto de los golpes y el ataque sexual que había recibido.

“Esta situación es doblemente repudiable”, sentenció, Claudia Vásquez Haro: “Ella debió ser atendida en un hospital y ser contenida por la policía, no abandonarla a su suerte. Por ello, seguiremos de cerca este caso y pediremos justicia para Oriana, no solo contra sus abusadores sino también por este accionar policial, que es muy común en nuestra comunidad travesti trans”, objetó la presidenta de Otrans Argentina.

“En ese momento, solo quería llegar a mi casa. Era muy chica, tenía 17 años, estaba muy asustada”, recuerda la Quintana y agregó: “Es más, estuve encerrada un año en mi casa, con miedo a que, si estos sujetos me veían me matarán. Ahora me doy cuenta que podría haber muerto y no estar contando esto que viví”, reflexionó la joven.

La vida de Quintana cinco años después

La joven tiene 23 años, está desocupada y se encuentra con un botón antipánico en su domicilio. Vive en una casita de chapa, junto a otras en la zona llamada Empalme de Lobos, a 5 km del radio céntrico y tiene a cargo a su mamá, quien es mujer mayor. Desde allí nos contó a esta agencia lo que sucedió aquel día y está viviendo en la actualidad.

 “Esto me está haciendo muy mal, tengo miedo, porque estos hombres viven en mi ciudad, cerca de mi domicilio y yo estoy con mi mamá, que es una señora grande”, manifestó. Y agregó: también viven conmigo mis sobrinitas y mi hermana”. “Lo único que quiero es que se haga justicia, estos hombres tienen que pagar por el daño que me hicieron”, pidió, Quintana.

Vásquez Haro comentó: “A pesar de esto que vivió, ella sigue con muchas ganas de vivir, y exige y reclama justicia. Está pasando por un momento muy difícil, sin trabajo y en condiciones habitacionales muy precarias. Estaremos al tanto desde la organización como sigue esto para que no sea revictimizada, ni por la policía ni la justicia”, amplió quien también es presidenta de la Convocatoria Federal Trans y Travesti de Argentina.

La denuncia se radicó el pasado 3 de junio en la Comisaria de la Mujer y la Familia de Lobos y quedó en manos de la fiscal Patricia Hortel, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N ° 1 del Departamento Judicial La Plata, con sede en la ciudad de Saladillo.

Una radiografía de Lobos

Este no es un caso aislado, al caso de Quintana, se suma el de una menor de 14 años, que fue drogada, violada y golpeada, por cuatro hombres el año pasado, en la misma ciudad. En el nosocomio donde la trasladaron, no recibió los cuidados que requería por parte de los médicos. Allegados de la víctima denunciaron al fiscal del caso y a una médica, por la mala atención hospitalaria y porque no se llamó a la policía cuando la chica era atendida.

En marzo de este año, se conoció el caso de Guadalupe, una nena asesinada y calcinada por Sergio Ramón Oliveira, de 22 años y primo de la víctima, lo que conmocionó a los vecinos de Lobos.  La niña, presentaba traumatismo de cráneo y golpes en la cara. La causa de su muerte, se debió a las quemaduras que sufrió en sus órganos vitales. Las mismas que no permitieron a los peritos determinar si habría sido violada.

A estos casos, se suman las más de 50 denuncias por violencia de género que recibe la Comisaria de la Mujer y la Familia de la localidad, que tan solo cuenta con 35.000 habitantes.  Las cuales no incluyen, las denuncias por abuso sexual, que son derivadas directamente a la ciudad de La Plata, distante a 130 km.

Ante este panorama, se organizó la “Asamblea Permanente de Mujeres y Disidencias Lobos”, un grupo de mujeres y de la diversidad sexual, que intenta combatir esta realidad, visibilizando el aumento de casos de femicidios, travesticidios, y aumento de la violencia y maltrato hacia las mujeres y personas travestis y trans.

“Desde Otrans Argentina, como organización de la sociedad civil que vela por los derechos de las personas travestis y trans del país, seguiremos de cerca el caso de Oriana Quintana”, aseguró Vasquez Haro; “acompañando el reclamo y pedido de justicia, y para que sus abusadores respondan ante la justicia, como también la policía, por la manera negligente de accionar cuando ella fue violada”.

La situación de la violencia machista a nivel provincial

Desde que comenzó la cuarentena, aumentaron los pedidos de ayuda y faltan refugios que podrían evitar femicidios, travesticidios y transfemicidios. Las denuncias a la Línea 144 desde la Provincia de Buenos Aires aumentaron un 60%. En toda la provincia, y hasta el momento, solo hay dos refugios, uno en Ensenada y otro en Moreno. A su vez, hay 56 refugios que dependen de los distintos municipios, pero no todos funcionan correctamente.

Por esta situación, el mes pasado, se declaró la emergencia por violencia de género en la Provincia de Buenos Aires.  Le corresponde al Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual bonaerense, a cargo de Estela Díaz, llevar las acciones necesarias para prevenir y asistir a las víctimas de violencia de género y diversidad.

Claudia Vásquez Haro, comentó en este sentido: “veremos cómo se aplica esta nueva ley. “Esperamos resultados pronto, porque hasta la fecha fueron asesinadas 21 chicas trans, y travestis y nuestro colectivo es uno de los más castigados de la provincia de Buenos Aires”, resaltó la líder. En alusión a la normativa, que busca como paliativo sumar hoteles y otros tipos de hospedajes, como albergues transitorios para personas victimas de violencia de género.

“Me comunique con la ministra para ponerla en conocimiento. Falta comida, insumos de higiene y la necesidad de un refugio para personas travestis y trans en la provincia, pero no hemos tenido respuesta”, argumentó Vásquez Haro. “Desde que comenzó la cuarentena, desde la organización pudimos lograr morigerar las condiciones de detención de varias compañeras, para que puedan cumplir con su arresto en sus domicilios, ¡pero no tienen a donde ir! se lo manifesté a Estela Díaz. Pero no me respondió, apuntó, la referente.

“Redoblamos los esfuerzos, ubicando a las compañeras en casas de amigas, y conocidas y llevando alimentos que nos donó la Red de Migrantes y refugiados en Argentina a cargo de la compañera Lourdes Rivadeneyra, para asistir a las compañeras privadas de su libertad y a las demás, dijo Vásquez Haro. Quien se encuentra trabajando en el operativo sanitario por coronavirus en el barrio José Luis Cabezas, junto al intendente Mario Secco acompañando y asistiendo a las 10 travestis y trans que dieron positivo en COVID-19.

“Desde que se conoció estos casos, destacamos la convocatoria y la presencia del Estado. Nos convocó el intendente de Ensenada, para trabajar de manera articulada con Fabián Cagliardi, intendente de Berisso y los ministros bonaerenses Daniel Gollán, de Salud y Andrés Larroque, de Desarrollo de la Comunidad. En el barrio Cabezas viven alrededor de 20 travestis, y trans y se garantizó la comida seca y húmeda, agua, y garrafas”, informó Vásquez Haro en una entrevistada radial que concedió a REALPOLITIK FM.

“Tenemos un trabajado territorial de más de 20 años en ese barrio y se garantizó nuestra presencia, para que las compañeras travestis y trans supieran que era un operativo sanitario y no policial”, comentó la referente a ese medio. Asimismo, también relató que “ellas no querían salir, porque hace unos días se llevaron detenida a la compañera Juana de la Cruz Mori: “Hay que tener en cuenta que el universo travesti trans, es una comunidad bastante particular, más del 50 % padece enfermedades crónicas y trabajamos con la cartera de Salud para que no corten los tratamientos retrovirales”, explicó la lideresa.

“El caso de Quintana en uno de los tantos en esta radiografía provincial que necesita una solución urgente, por eso exigimos que se sancione la ley de cupo travesti trans en la provincia para que las compañeras puedan acceder a una fuente de empleo formal. Son criminalizadas y perseguidas por la policía y nosotros somos una organización de la sociedad civil, necesitamos apoyo del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de provincia”, argumentó la presidenta de la organización.

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