#NiUnaMenos – A cinco años de la primera marcha: disputas, avances y tensiones.

Por Toni Domínguez

Ni Una Menos es la consigna que dio nombre al movimiento feminista surgido en Argentina en 2015. Es un colectivo de protesta que se opone a la violencia contra la mujer y la Diversidad Sexual. La marcha denominada “Ni Una Menos” se realizó por primera vez el 3 de junio de 2015 en 80 ciudades de Argentina. Desde ese momento no se dejaron de hacer marchas multitudinarias, logrando que año a año sean más les participantes. Este hito dentro del movimiento feminista de Argentina no nació de la nada y no es más que la síntesis de las demandas que los movimientos sociales encolumnados dentro del feminismo, venían reclamando por años. 

El 16 de marzo de 2015 se encontró el cuerpo de Daiana García semidesnuda, con una media en la boca y dentro de una bolsa de basura en Llavallol, partido de Lomás de Zamora. Esta noticia provocó conmoción en la sociedad y las organizaciones feministas comenzaron a hacer un llamado de alerta.​ El día de su desaparición se cumplían diez años de la desaparición de la estudiante neuquina Florencia Pennacchi, cuando salió de su casa en Palermo.

A partir de esto, un grupo de mujeres, escritoras, periodistas, activistas, artistas, convocaron a una maratón de lectura con el objetivo de visibilizar la problemática y reclamar un freno a los femicidios, el 26 de marzo de 2015 en la Plaza Boris Spivacow, en Capital Federal.

Una consiga con historia 

En 1995, la poetisa mexicana Susana Chávez escribió un poema con la frase «Ni una menos, Ni una muerta más» para protestar contra los femicidios en Ciudad Juárez, México. En 2011, fue ella misma víctima de femicidio. ​Es así como Vanina Escales, comunicadora y activista feminista argentina, propuso «Ni una menos» para llamar a la maratón de lectura que se realizó ese 26 de marzo de 2015, nombre que se mantuvo para la movilización del 3 de junio. 

En Argentina, no existían estadísticas oficiales sobre los femicidios. Sin embargo, existían relevamientos no oficiales, utilizando los medios de comunicación masivos. Uno de los relevamientos a nivel nacional más importantes es del Observatorio de Femicidios en Argentina, creado en honor a Marisel Zambrano, que pertenece a la organización no gubernamental «La Casa del Encuentro» desde 2008. Así se pudo conocer que entre el año de su creación y el 2014 hubo, al menos, 1808 femicidios.

En el año 2009, se sancionó la Ley 26.485 de «Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales», que amplió en el país la definición de «violencia contra las mujeres» y fue de gran importancia para evidenciar una de las violencias más difíciles: la violencia doméstica y familiar. Cuando denunciamos que “lo personal es político”, quiere decir que lo que sucede en nuestras casas o en nuestras relaciones personales no es propio ni particular. Es el resultado de una problemática social, que tiene patrones en común y se comparten culturalmente, pero se experimentan de forma individual en un amplio marco de interseccionalidades.

En 2014 se produjeron en el país, según estas estadísticas no oficiales ni completas, al menos 277 femicidios, a razón de 1 cada 30 horas.​ Ésta estadística, lamentablemente, se mantuvo hasta el 2017. Durante ese tiempo hubo varios casos que tuvieron cobertura en los medios masivos de comunicación, como el caso de Melina Romero que fue revictimizada por la prensa mediática. Titulaba Clarín: “La fanática de los boliches que abandonó el secundario”, casi justificando su muerte;​ Natalia Rocha, Paola Rodríguez, Mariana Llamazare, Agustina Salinas, entre tantas otras. Entre el 2008 y 2015 se registró un aumento de los femicidios del 38%, pasaron de 208 a 286 casos por año.

En este complejo contexto de disputa y con una problemática social cada vez más evidente, se realiza la primera marcha de Ni Una Menos. El 10 de mayo de 2015, fue encontrado el cuerpo de Chiara Páez una adolescente de 14 años en Rufino, Santa Fe. Chiara estaba embarazada y fue asesinada por su novio. Este hecho movió a las organizaciones a realizar otro llamado a las calles, esta vez una concentración frente al Congreso de la Nación, en el centro de la ciudad de Buenos Aires. La convocatoria tuvo la adhesión de numerosos grupos feministas y de diversidad sexual, organizaciones sociales, culturales, sindicatos, partidos políticos, entre otros. Fue difundida en redes sociales con una asombrosa viralización, en revistas “de belleza femenina” y los diarios más importantes del país, todos los canales de televisión abierta hablando del tema y eso logró polarizar aún más la problemática. No se olviden nunca que hay gente que dice “Nadie Menos”. 

Al principio se trataba de un movimiento propio de Argentina, pero rápidamente se viralizó por las redes sociales y tomó trascendencia internacional. Numerosas figuras públicas adhirieron, incluyendo jugadores de fútbol, actores, actrices, artistas, periodistas, deportistas, dirigentes políticos y hasta organismos internacionales.

La marcha tuvo lugar el 3 de junio de 2015 teniendo como principal punto de encuentro la Plaza del Congreso en ciudad de Buenos Aires, a la cual asistieron más de 300.000 personas y repercutió en varias ciudades del interior.

Demandas del colectivo TLGBIQNB

Ahora bien, este movimiento feminista organizado vino a echar luz sobre una problemática emergente y ha funcionado, porque logró instalarse como parte de las consignas sociales. Todes tenemos una opinión al respecto, ya sea a favor, en contra o que pretende ser neutral, y eso significa que se convirtió en un símbolo cultural y dejó una huella en el discurso. Es un reclamo que ha transversalizado la clase, más allá de que en los barrios más pobres se mezcla con otras necesidades. Además se convirtió sin dudas en uno de los hechos más importantes del siglo XXI para la historia del feminismo en América Latina. 

No obstante, hay una parte de ese movimiento feminista que también está siendo asesinado producto del odio y el machismo, pero sus muertes aún no son reclamadas con tanto ímpetu, ni su historia está tan contada. Es importante pensar que sin travestis, trans, lesbianas, marikas y no binaries, no hay Ni Una Menos. Si las muertes producto de las desigualdades sociales se van a inscribir en la solemnidad de la matriz blanca y heterosexual, vamos por mal camino.

A esta altura de la nota quiero evidenciar algo que espero no haya pasado desapercibido al ojo de les lectores: en todas las estadísticas que nombre anteriormente no están incluidos los crímenes de odio por orientación sexual o identidad de género. ¿Cómo generar políticas públicas para garantizar las condiciones dignas de vivir, si ni siquiera podemos medir el impacto de la explotación capitalista y patriarcal en nuestro colectivo?

Para llegar a que esas estadísticas sean base de políticas públicas, es fundamental atender a nuestros marcos epistémicos, y desde una perspectiva transfeminista, analizar y complajizar las problemáticas que nos atraviesan. Tenemos que apropiarnos de todas las herramientas que la Academia históricamente usó para investigarnos, y ponerlas a disposición nuestra. Que la práctica haga hablar a la teoría. Y con “teoría” no me refiero solamente a lo que la Universidad dice, sino a los “con-saberes” en palabras de Paulo Freire, que es todo aquello que nos forma intelectualmente como sujetxs y que tiene gran relación con la cultura y sus contextos. 

La famosa sororidad se pinta de blanco y tiene sonido a castellano, urbano y claramente clasista cuando se trata de poner sobre la mesa los privilegios que algunes cargamos. Pero todo no es tan pesimista, che. Quienes militamos sabemos que las cosas pueden cambiar si traccionamos para que eso suceda, porque como decía Eduardo Galeano “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

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