Oh Marilyn!

Por Toni Domínguez

El jueves pasado en el noticiero central de las 20hs en la TV Pública, entrevistaron al Presidente de la Nación Alberto Fernández para hablar sobre la situación del aislamiento social producto del COVID-19. Lo que más me interesaba de esa entrevista era verla a Diana Zurco, co-conductora del noticiero y la primera conductora trans en ese canal, hablando con el Presidente. Un momento histórico. En una de las tandas publicitarias anunciaban que a las 22hs transmitían la película argentina “Marilyn”, una historia de una chica trans de una localidad rural de la provincia de Buenos Aires, que tuvo que afrontar todo tipo de violencias. Automáticamente se me pasó por la cabeza: ¿seré yo?. Sin dudas que no, pero sorprenderían las similitudes que tienen las historias de las personas de la diversidad sexual; todes en algún momento fuimos violentades.

No habían pasado 15 minutos de película que ya tenía una pelota de angustia en el estómago y un nudo en la garganta. Fue imposible no ver mi vida en retrospectiva. El film dirigido por Martín Rodríguez Redondo y estrenado en 2018, tiene la mezcla justa de dolor, desesperanza, amor y denuncia. El guión escrito por Mariana Docampo y Mara Pescio está inspirado en la historia de una travesti de la localidad rural de Bavio, un pueblito del partido de Magdalena, al sur de La Plata.

En una entrevista exclusiva para SUDAKA TLGBI hablamos con Walter Pez, artista no binarie y protagonista de la película. “Me llamo Walter Pez porque es la identidad con la que me identifico hoy. Mis pronombres son elle/ella/él y me siento cómode con todos. Nací en el oeste de Buenos Aires pero soy del mundo”, comienza diciendo.

– ¿Cómo empezó tu carrera artística?

Mi camino artístico empezó cuando nací, creo yo. Desde chico investigo con las herramientas que voy adquiriendo y acumulando a lo largo del tiempo, en diferentes ámbitos del arte. Luego de pasar por una escuela técnica especializada en química encontré en los espacios artísticos un refugio para mí sensibilidad y expresión. Desde los 14 investigo en el teatro, la danza, las acrobacias aéreas, las artes plásticas y visuales y hasta la comedía musical. En síntesis todo eso que me convoca. Hoy en día investigo en un laboratorio de actuación de cine basado en arquetipos energéticos, practico yoga en casa y bioenergética con Denise Salvador. Además de la vida virtual que nos acontece por el contexto, la facilidad y privilegio de tener acceso a redes sociales e internet, con todo lo que eso significa en cuanto a información, estímulos artísticos y visuales.

– ¿Cómo te llegó la propuesta para protagonizar la película “Marilyn”?¿Qué fue lo que te llevó a aceptar el papel?

A la peli llegué por un casting que encontré en Facebook un día de verano, cuando todavía estudiaba teatro con Alejandra Rubio. Junto con la oportunidad de protagonizar un largometraje de industria nacional, venía el aprender el nuevo lenguaje actoral del cine con María Laura Berch, a quien le agradezco con el alma haberme instruido con amor y dedicación.

Por otro lado, y para nada menos importante, la posibilidad de interpretar a un personaje que atraviesa una transición hacía una expresión de género acorde a lo que ella sentía. Siendo también un guión con denuncias hacia la violencias que sufren las personas disidentes en ámbitos rurales y/o de precariedad.

– ¿Pudiste tener contacto con Marilyn?¿Sentiste identificación con su historia, entendiendo que las personas de la diversidad sexual sufrimos patrones comunes de violencia?

Tuve contacto con Marilyn, post rodaje por medios virtuales, hasta que hicimos una proyección de la peli para el pabellón donde está alojada en la Unidad Nº32 de Florencio Varela, donde compartimos una tarde de chicas. Sabían mucho una de la otra, pero nunca se habían visto ni conocido en profundidad.

Martin Redondo, el director de la peli, quién me acompañó durante todo el proceso de construcción del personaje y rodaje, decidió que era más conveniente que yo no tenga contacto con ella previo al rodaje para que la interpretación no se vea teñida de una copia o imitación, sino que sea algo más orgánico y sincero desde mi misme, trabajando con el personaje.

Por mucho tiempo sentí que yo era un privilegiado, que no había sufrido violencia por ser quien soy, pero con el tiempo me di cuenta que sí lo sufrí y lo omití para no sentirlo. Es claro que yo no sufrí todo lo que ella, pero en cierta forma muchas cosas sì. Principalmente en mi relación con madre, que era parecida a la de Marcos con Olga, en algunos aspectos. Posterior a años de terapia de ambos y una comunicación activa, logramos entendernos y crear un vínculo que nos nutre desde el amor, la comunicación y la aceptación.

– ¿Cuáles creés que son los puntos en los que más te identificas con Marilyn?¿Te ayudó a deconstruir y transmutar algo en vos?

Ufff, la forma en la que el personaje transita durante la película es muy parecida a la mía buscando siempre esos lugares de placer y goce aunque afuera todo ardiera, siendo sincero y consecuente a lo que es y era real en mí. También amo bailar, coser y el maquillaje como se puede notar en la peli. Y aunque me cueste hablarlo, gusté de una persona violenta, pero por suerte nos desvinculamos en un tiempo propicio para mi sanidad.

Gracias al proceso creativo que significó Marilyn, yo hoy me entiendo como persona no binaria; haber habitado partes de la transición de género en la ficción me ayudaron a notar que me sentía bien en cánones diferentes a los que estaba habituado y que lo que quería para mí no era esa cuestión rígida definida por mis genitales. Encontrándome también en el género fluido como expresión.

Deconstruí gran parte de mis prejuicios y preconceptos de lo que significaba ser trans, que claramente no tenía ni idea, y ahora luego del acercamiento en la peli y con personas con las que me cruce, puedo llegar a imaginar con mayor conciencia y respeto que es ser trans. También transmute mí forma de encarar personajes, ya no prejuzgando si no que desde la admiración y el prestarle atención a cada infancia en la que me conecto con ellxs.

– La diversidad sexual siempre estuvimos nombradxs e incluso interpretadxs por personas cis en las producciones artísticas, por eso es muy importante tu rol en esa película. ¿Creés que la diversidad tiene mucho para aportar al mundo artístico?

La diversidad tiene un montón que aportar al mundo artístico porque siempre estuvimos por fuera de él, siendo calladxs y con voces ajenas que nos interpretaban muchas veces de maneras estigmatizantes y de odio; negándonos un lugar que era nuestro.

El personaje de Marcos-Marilyn, para Martín (el director), no podía ser interpretado por un hetero, porque no hubiera entendido nada de todas esas cosas con las que yo cargaba y pude replicar en mi interpretación. Y tampoco pudo hacerlo alguien del espectro trans porque, por lo que se, muchas personas casteadas no querían hacer ese proceso que sería inverso, ya que Marcos era varón.


Lo que no se re-pregunta se hace dogma

Parece entonces que todes tuvimos una relación turbulenta con papá o mamá, parece que todes nos enamoramos de un violento o del hijo del patrón, parece que a todes alguna vez nos dijeron que no servíamos para nada, hasta quizás se hayan arrepentido de nuestros nacimientos. Si hay algo que me deja tranquila es saber que esa no soy yo, toda la gente que me hizo mal no soy yo.

Marilyn refleja puntillosamente la interseccionalidad de las violencias en el ámbito rural. La naturalización del trabajo infantil, los sueldos mal remunerados para los trabajadores, las condiciones precarias de las viviendas para los puesteros y sus familias, la separación estricta entre las prácticas de hombres y mujeres, los privilegios culturales de los patrones, el respeto y casi la subordinación de sus empleados, entre otras. A mí me toco atravesar todas, y cuando adquirí conocimientos, desmembrarlas y analizarlas.

El odio expresado hacia las personas de la diversidad sexual en los ámbitos rurales tiene que ver con el no cumplimiento de los mandatos culturales. “Hacete hombre, no seas maricón, las mujeres se quedan en la casa y los hombres a trabajar, tenés que saber cazar, usar el pelo corto, nada de colorinche”, hasta incluso manifestar el deseo de estudiar y no trabajar en el campo puede ser un acto de homosexualidad. Mi deseo más profundo es que todas esas estructuras se desplomen.

Sin dudas la película me movilizó por completo, más en un contexto tan peculiar, donde lo que más necesitamos es el afecto y la empatía. Puede ser un buen disparador para seguir pensando en todo lo que nos falta, así que quienes tengan la posibilidad de verla no se la pierdan. “Cuidémonos entre todes, un acto de revolución es amar a quien tenés al lado. Abramos las puertas de nuestros sentimientos para amarnos a nosotres y al mundo. Tomemos conciencia de que somos un gran todo. Quedémonos en casa quienes podamos y a replantearnos todo, porque creo que lo que no se re-pregunta se hace dogma”, finalizó Walter.

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