Orgullo EN Lucha: la columna contra el silencio cómplice de la Marcha en Buenos Aires.

Por Casandra Sandoval

Rotxs, incorformes y agotadxs, la columna Orgullo EN lucha  sigue ocupando las calles de Buenos Aires desde una Marcha con una comisión organizadora cada vez más cuestionada. Y reclaman este espacio como propio y parte fundamental de su genealogía sodomita.

Fue multitudinaria la vigésima octava Marcha del Orgullo en  Buenos Aires. Cerca de medio millón de personas marcharon desde Plaza de Mayo hasta el Congreso de la Nación Argentina.

El último camión del gran desfile fue el de la Columna Orgullo EN lucha. Un camión que podría confundirse con un camión de basura. “…No hay deshecho más peligroso que desviadxs y subversivxs después de 4 años de macrismo”, expresan les compañeres. Y aclaran con contundencia: …”A pesar de las confusiones somos Orgullo EN Lucha, no orgullo (y) lucha, no orgullo (es) lucha ni siquiera orgullo y fruta. Somos orgullo EN lucha y hemos estado estos 4 años en las calles haciendo frente a las políticas depresivas y represivas de este gobierno”.

Dicen que este año la marcha del orgullo fue disputada no sólo por la burocracia LGTB, esa burocracia gay que durante estos cuatro años transó con el gobierno, manteniéndose en silencio cuando se negaban nuestros derechos, se nos reprimía y se nos mataba.

Este año la marcha también fue disputada por empresas transnacionales que cada vez la intentan acercar a los desfiles y Prides primermundistas, haciendo de este territorio político su vitrina multicolor, con el fin de aumentar su espectro de clientes y, lavar así sus manos manchadas de subcontratación y la miseria del pueblo.

Les compañeres saben que desde la autogestión se potencia el esfuerzo colectivo. No aceptan imitaciones con mejores presupuestos, porque “lxs auténticxs y  baratxs somos nosotrxs”.

Dicen que son Orgullo EN Lucha, porque su orgullo reside en su accionar crítico, callejero e inconforme. No son lamebotas serviles de un estado que lxs dejó más rotxs de lo que ya estaban. Son Orgullo En Lucha porque jamás negociaron con Macri, Vidal ni Larreta. Porque sus artistas son precarixs como nosotrxs y siguen ahí, año tras año, poniendo las manos, el corazón  y el culo sin importarle los likes o el rédito que lxs crotxs como muchxs pueden darle.

“Estamos rotxs y lo sentimos en las carnes, apenas nos da el cuerpo para marchar, para organizarnos y seguir, pero aquí estamos. A pesar de la ansiedad y el cansancio que este capitalismo provoca en nuestros cuerpos, a pesar de las heridas que nos deja la violencia, a pesar de lo rotas que nos deja la crisis”, dice María Luisa Peralta, activista lesbiana e integrante de la columna.

Ellxs, dicen, no se conforman con las migajas que les ofrecen, como una plaza “diversa” o una estación de subte. No quieren ser consumidores arcoiris de ninguna tarjeta de puntos, ni quieren las baratijas ni buena onda de gobiernos y empresarios cómplices de las vidas que llevan. Exigen su derecho a transitar el espacio público y a seguir vivxs, sin miedo de morir por decir “qué lindo que sos”, en una esquina. Porque mientras la burocracia homosexual celebra  la diversidad con las pocas banderas amarillas que les quedan, las que no sacan por vergüenza, pero que tienen dentro de sus armarios por las dudas,  saben que fueron cómplices de estos cuatro años de hambre, ajuste y represión. Y no se cansarán de gritarlo.

En este momento, en toda América Latina y el Caribe, los pueblos se están sublevando contra el ajuste ordenado por el FMI e implementado por sus gobiernos hambreadores y represores; resistiendo contra la devastación de sus vidas, de sus territorios y de sus países. Desde Haití, que vuelve a dar el ejemplo, hasta el hermano pueblo chileno que resiste de todas las formas posibles al miserable gobierno de Piñera, pasando por la masiva rebelión indígena y campesina en Ecuador, Nicaragua, El Salvador… nuestros pueblos dicen BASTA. Y las luchas no son sólo contra el ajuste económico, sino contra la pretensión de aplastar la diversidad de formas de vida, la singularidad de cada comunidad, las lenguas propias, las formas de organización, de vestir, de amar, de desear. No son sólo rebeliones anticapitalistas: son también antirracistas, anticoloniales, antipatriarcales,  ambientales y en  contra el fascismo del régimen heterocisexual.

En Brasil bixas, viadas y zapataoes resisten dia a dia las políticas fascistas y delirantes del régimen de Bolsonaro y las iglesias que lo amparan. Donde la violencia hacia la comunidad LGTB se justifica y se incita constantemente. En Honduras desde el golpe del 2008, las personas LGTB han puesto el cuerpo de forma visible, siendo parte de la lucha, y diciendo también que ya estamos hartxs de la violencia heterocisexista, de la censura, del silencio, del forzamiento al closet y a la tristeza. Por eso el poder descarga, día a día, con saña la violencia contra las personas LGTB, con venganza, con intención de humillarnos hasta quebrarnos. 

Chile hoy se encuentra en una situación crítica con las fuerzas armadas a cargo de la seguridad y gestión del país. Justificando así los asesinatos, las violaciones a los derechos humanos, las vejaciones sexuales, la persecución y tortura, las desapariciones; actos criminales cometidos por militares y carabineros hacía el pueblo. Sin escrúpulos mandan a su brazo represor a las calles como perros cazadores. Nos llena de rabia y dolor, y nos recuerda que las dictaduras no eran sólo una parte triste de nuestra historia.

EN CHILE SE MATA, SE VIOLA, SE DESAPARECE Y SE TORTURA. No hablan de hace 40, ni de la dictadura de Pinochet. Hablan de hoy, en la democracia sangrienta de Sebastian Piñera.

Desde la “columna rota”, abrazaron a nuestra hermandad, el pueblo chileno, y sobre todo a la población LGTBIQNB, que en este minuto sigue resistiendo a pesar del silenciamiento mediático. Celebran, en toda América Latina, la lucha de los pueblos y abrazan a lxs miles de lesbianas, maricas, trans, travestis, bisexuales, no binaries que hoy están puño y colas en alto en contra de ese neoliberalismo avasallador. Les envían el abrazo solidario a todas las personas LGTB atacadas por su identidad en las luchas callejeras, las que hoy están luchando para que la vida no siga siendo la misma.

“En Argentina, las tortas, las maricas, las travas, les trans, y todes les desviades son  históricamente uno de los sectores más predilectos de la represión estatal. Somos una comunidad marcada por el exilio sexual y sabemos cómo la xenofobia, el racismo y la violencia cis-heterosexual se cruzan en nuestros cuerpos”, dice María Luisa.

Quien escribe esta nota -que no hizo otra cosa mas que adaptar sus expresiones publicadas en sus redes-, abraza con fuerza y orgullo a sus integrantes; y se suma, sensible, ardiente e inconforme para gritar juntxs que seguiremos desobedeciendo en las calles.

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