ORGULLO Y TERRITORIALIDAD: CUANDO EL GRITO NACE DESDE LOS MÁRGENES DE LOS MÁRGENES

Por Casandra Sandoval

Delfina Acosta y Ángeles Zúñiga viven  aproximadamente a 1700 km de distancia cada una. Son activistas travestis. Una en el norte de Salta, en Orán y la otra en Santa Rosa, La Pampa. Integran la Convocatoria Federal Trans Travesti Argentina.  Ambas salieron a las calles y  marcharon orgullosas reclamando por la inclusión laboral trans travesti y el cese de los travesticidios y transfemicidios.

Primera Marcha: La Pampa.

Ángeles Zúñiga es de origen peruano. Nació en Lima, en un pueblito con una quebrada a 2080 metros sobre el nivel del mar, en Churin. Es negra. Y vive hace 16 años en Santa Rosa, La Pampa. Segura de sus orígenes, (se reconoce descendiente quechua) da pasos firmes y nos relata orgullosa lo vivido el sábado 23 de noviembre pasado, en la ciudad pampeana.

“La Marcha superó nuestras espectativas, fue una fiesta!, no creíamos que nos acompañaría tanta gente. Fue increíble, mucha gente joven que se copó, muchos padres con sus hijos apoyándolos”, dijo Ángeles.

En el documento único  de esta primera Marcha Provincial del Orgullo Disidente dijeron: “expresarse  para saberse y sentirse libres y orgulloses de ser quienes decidieron ser”.

Y continúan: “Estamos por quienes nos miran con expectativas. Las expectativas de quienes tienen ganas de estar acá, en esta plaza también, pero que aún no pueden hacerlo, no saben cómo hacerlo. Por ustedes también estamos! Estamos acá por quienes  ya no están, por quienes aún no vienen y porque la deuda es con nosotres!”.

Saben que están reunidxs para celebrarse y celebrar la construcción disidente pampeana.

Angeles Zúñiga nos explica que ésta es la 1ra. Marcha de carácter provincial, la primera en Santa Rosa, pero la segunda en La Pampa; ya que se manifestaron y marcharon en la ciudad de General Pico.

“Exigimos Inclusión Laboral Trans, basta de travesticidios, transfemicidios y feminicidios. Basta de crímenes de odio”, sentenciaba el comunicado.

Pidieron por el respeto a las identidades disidentes: tortas, putos, travas y la infinita y maravillosa diversidad que son.

Abogaron por la visibilidad bisexual, reclamaron un documento no binarie y remarcaron: “No cosifiquen a las trans con la prostitución. La prostitución no es destino”.

Entre las 18 consignas compartidas con la multitud que participó en esta convocatoria, se destacaron la solidaridad con el pueblo boliviano; dijeron: “No al Golpe de Estado en Bolivia, basta de represión al pueblo chileno y fuera el FMI, basta de empobrecernos. La deuda es con nosotres!”.

Y es que “la diversidad nos atraviesa a todes porque somos todes diverses, porque es transversal a la raza, a la clase, al género, porque “iguales” no somos”, dice Ángeles.

“La sociedad TLGBIQ+ santaroseña, tuvo la necesidad de visibilizarse y acá estamos. Hemos convocado a los movimientos sociales y políticos, a que nos acompañen y así fue. La Pampa tiene orgullo y solo con tres reuniones logramos armar la Marcha.  Logramos que la Marcha sea declarada de interés municipal y provincial. También la Universidad Nacional de la Pampa la reconoció de interés para nuestra provincia”, dijo Ángeles Zúñiga,  risueña y de mirada profunda, cantando bajito una canción en quechua, como una forma de expresar tanta alegría y orgullo.

Segunda Marcha: Oran-Salta.

“Somos nosotras las que estamos hablando de nosotras mismas, las negras, las indígenas, las travestis del interior las que hablamos sobre las travestis del interior, dando cuenta de cómo ese modo de vida travesti tiene una metodología y una perspectiva que abarca todas las esferas de la vida”, arranca diciendo a este medio Delfina Acosta.


Ella es una joven travesti del norte de Salta. Nació en Orán, se reconoce descendiente guaraní y hace pocas semanas atrás presentó su tesis de licenciatura en la Universidad Nacional de Salta, Sede Regional Tartagal.

La futura Licenciada en Comunicación Social integra además la Colectiva Mujeres Orán; espacio desde el que potencia su activismo, nutrido de un transfeminismo norteño que se reinventa en su cuerpa originaria y tropical.

El domingo 24 de noviembre pasado fue protagonista de la 2da. Marcha del orgullo y la Diversidad desde donde exigió, junto a cientos de participantes, el cumplimiento del cupo trans aprobado en setiembre de 2018 en su ciudad.

Y no es para menos. La ciudad de Orán es la única en la provincia de Salta que aprobó la ley de Cupo Trans Travesti. “…En esta instancia, venimos a exigirle al estado municipal oranense el cumplimiento del cupo laboral trans. La ley se aprobó hace más de un año y hasta el momento no tenemos a ninguna compañera trabajando en ninguna oficina del Estado. No se hacen responsables, no cumplen con la ley, y exigimos esa reparación histórica”… expresa, firme, Delfina.

En esta segunda edición de la Marcha, pudieron armar una comisión organizadora integrada por el colectivo LGBTIQ y el colectivo feminista de Orán.

Delfina Acosta se siente orgullosa y satisfecha por todo lo que están recibiendo a partir de las opiniones difundidas en los medios locales. Marcharon desde la Cruz Mayor del Hospital San Vicente de Paul (“lugar significativo para nosotrxs”), recorriendo los puntos principales hasta llegar a la Plaza San Martín de Orán.

“Esta Marcha tiene una particularidad muy especial porque todas las consignas las pudimos trabajar en talleres y reuniones, y las bajamos a nuestra realidad, nuestra territorialidad”, cuenta la activista.  “Entendiendo que ésta es una de las ciudades (junto a Tartagal y Salta Capital) más conservadora y mas religiosa. Durante mucho tiempo nuestras instituciones invisibilizaron a las travestis, a las personas de la diversidad; discriminando, desconociendo, segregando y expulsándonos de esas instituciones.  Entonces lo que hicimos con nuestra consigna fue trabajarlas en el día a día, y desde este margen del margen, comenzamos a pensar en nuestras propias realidades como un modo de vida, como una alternatividad a ese otro grande hegemónico, ese otro poderoso. Nosotras venimos a plantear ese otro modo de vida que durante mucho tiempo fue callado, silenciado”.

Entre las consignas más sobresalientes se destaca el reclamo por  Basta de travesticidios y transfemicidios, y mencionaron a  Mariana Aricuri (trans asesinada a machetazos en 2008) y Mikila Mamaní (apuñalada cuatro veces en 2012).  También se pidió justicia por “La Guido”, Cecilia Guidobono,   asesinada en 2011 por ser lesbiana.  Y se recordó el femicidio de Mariela Romero (asesinada hace 23 años), una joven mujer de la ciudad de Orán. El asesinato fue comparado con el caso María Soledad Morales. Los culpables nunca fueron encontrados. Y hasta el día de hoy no se sabe nada.

Delfina hace pausas en su alocución. Piensa. Se toma su tiempo y dice: “Entender  nuestro planteamiento (de un modo de vida que proponemos las travestis) acá en el norte y, sobre todo, en el interior de las provincias del norte, es prioritario. Nosotras vivimos de modo diferente, practicamos la sexualidad de modo diferente, y nosotras estamos muy felices de eso. Para nosotras, esa es nuestra vida buena, entender que nosotras también planteamos cosmovisiones que mejoren nuestras condiciones de vida.

Es por eso que exigimos, pero también proponemos. Es una propuesta pensada por nosotras mismas, que va en camino de mejorar nuestras cotidianeidades. Por eso pedimos la implementacion ya del cupo laboral trans, basta de persecucion policial, que  deroguen el Art. 114 del código contravencional salteño y una correcta Implementacion de la Ley de Educacion Sexual Integral. Basta de matarnos. Basta de asesinarnos. Y de una vez por todas, dejen de  decidir sobre nuestros cuerpos”.

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