PARTITURAS CORPORALES: Entrevista a Maria José Brizuela

Por Julio Villafañe

Se ríe cuando en broma me dice que tiene doce años, mientras almorzamos y hacemos esta entrevista. Y con la misma serenidad y dulzura en su voz me dice que ni académica, ni activista, ni militante: “hago lo que siento que tengo que hacer”.

María José Brizuela tiene 24 años, está cursando el primer año de la carrera de Antropología en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, y actualmente trabaja en el Museo de Antropología de la misma Universidad.

Su madre, peruana, de Cuzco, estudió medicina y por eso en su casa siempre hubo libros y bibliografía al respecto, y hay una tenacidad en ella, en Majo, una voracidad de conocimiento, que rompe cualquier estructura: “Cuando hago algo, pongo toda mi energía en ello”, y su energía no es poca.

Desde su propia vivencia, con su propio cuerpo, María José investiga y experimenta alternativas a las terapias hormonales, recuperando los saberes populares que la medicina hegemónica y la industria farmacéutica ha aplacado durante tanto tiempo. En su afán de colectivizar el conocimiento, y poner en valor estas otras maneras de construcción, participa en diferentes eventos en los que esta información es necesaria, su trabajo en el museo le da el aval para poder presentarlos desde un espacio legitimado y autorizado, pero, deja en claro, que esta investigación la realizó por fuera de cualquier círculo académico, aunque hoy participe de un equipo de investigación que, desde la antropología, investiga las corporalidades en las diferentes sociedades a lo largo del tiempo, como los rasgos fenotípicos de género y su función social, por ejemplo.

Hace unos meses, en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, participó en la II Jornada Argentinas sobre Etnobiologia y Sociedad, de allí, me cuenta que la genética es una área de estudio poco explorada por la mayoría de les profesionales en formación, pero que es algo muy necesario para poder entender los cuerpos intersex por ejemplo, para alejarse de la patologización y las intervenciones quirúrgicas normalizadoras. No se puede atender a un cuerpo que no se entiende. 

Y esa es una realidad que hoy atraviesa. Reconoce el valor de que existan consultorios amigables, pero también puede ver esa ausencia cuando debe compartir su propia investigación con el equipo médico que la va a atenderMaría José conoce su cuerpo,hace su cuerpo, ha investigado y experimenta desde su construcción, y ella se encuentraen una posición en la que poques de nosotres nos animamos a realizar, una investigación en nuestro propio cuerpo, aprovechando los recursos informativos en la web, laspublicaciones que se comparten y elaboran colectivamente, entrevistando a medicxs,especialistas de manera autónoma, sin subsidio de investigación ni nada más que las ganas de abrir caminos cuidados. 

En el mismo sentido, está muy contenta de poder trabajar en conjunto con el equipo de acompañamiento a las infancias trans del Hospital de niñxs de la provincia durante los próximos meses.

Acompañamiento que es, en cierto modo, continuación de su esfuerzo por la libertad y el cuidado de las vidas de personas disidentes desde las infancias y adolescencias.

Majo había logrado, con el apoyo de otres, ya en el año 2010, en el colegio secundario al que asistía, el Jerónimo Luis de Cabrera, que les estudiantes pudieran elegir a qué clase de educación física asistir, que no es más ni menos que elegir qué trayectoria educativa queremos para nuestras vidas, para nuestras corporalidades, y lograron también, dos años antes de que se sancionara la Ley Nacional 26.743, el respeto a la identidad de género autopercibida dentro del establecimiento educativo.

Majo también es Fe, y toca el violín, por eso la conocí. En una jornada sobre los Derechos de las Infancias, en un taller sobre ES e ITS, izaban la bandera con los colores del orgullo y Fe tocaba hermosamente el violín mientras la diversidad se elevaba. Porque en serio, la diversidad se eleva cuando toca Fe. Por eso toca siempre. Recitando poesía con otres, compartiendo lecturas, en festivales como el Deleite. Fe toca donde esté ese lugar para artistas con una sensibilidad que fluye, del arco, a las cuerdas, el mentón, Fe, las cuerdas, nosotres, una melodía.

“No puedo tocar algo que no sea mío, y sería rarísimo que alguien toque algo mío, aunque me pida permiso”.

No estudió teoría musical, no estuvo en un conservatorio, lejos de eso. Majo estuvo ensituación de calle desde los trece años, más de una vez debió rebuscárselas para conseguir comida, como la mayoría de las chicas trans, vivo una vida a los márgenes, fue acosada y detenida por la policía varias veces, estuvo presa en el complejo esperanza, por trans, por menor de edad por vivir situación de calle y prostitución. A los quince, unapersona que ella recuerda con mucho cariño, le regaló un violín, Majo aprendió a tocar y a componer sola, y cada vez que toca es un poco como que ese violín fue un regalo para todes, pero cuanto más para ella, que, con ese conocimiento, su trabajo actual en el museo, y una convicción en el daimoku, acompañada del aliento diario de sus camaradas de la Soka Gakkai, pudo revertir esta realidad.

Majo también coordina y acompaña en talleres que se realizan en Casa13, un espacio cultural y autogestivo en el barrio de Güemes de la ciudad de Córdoba.

En el taller Acuerparse, que coordinaba el año pasado, en conjunto con Danza Munata, colectivizan y construyen conocimiento sobre cómo ir armando ese cuerpo que la propia vivencia del género necesita, y entre los procesos de hormonización, las molestias corporales, postoperatorios y la simple y elemental necesidad de sentirse bien, las danzas, el yoga, las hierbas serranas, la manada, alguien que escucha, el acuerparse va curando y reparando.

También en la casa se empezó a construir un nuevoespacio gracias a @enfoca_educacion, que invitaron a las chicas del “Archivo de la Memoria Trans Argentina” a Córdoba y bautizar asi, a la casa 13 como el espacio de la
memoria trans de Córdoba, allí también comenzó este año a organizarse la asamblea trans ravesti transgénero y no binari* de Córdoba.

Majo agita a transformar (nos) como en arcilla, un devenir deseado, pensado y querido, recordando cada vez que haga falta, que la historia no es, sino que se está haciendo.

Fe toca el violín, acompaña, con cada melodía, siempre suya, esas danzas y poesías colectivas que hermanan, que forman manada de re(ex)sistencia, que abrazan.

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