Políticas de cuidado trans- comunitario

Toda la Argentina en estado de preocupación y alerta máxima. El gobierno nacional le pide a la población quedarse en sus hogares de manera obligatoria, nos solicita “aislamiento social” e instruye a “las fuerzas de seguridad” ser lxs responsables de controlar que se cumplan con las medidas para que el coronavirus no se propague o lo haga más lentamente. Pero quienes somos pobres, negrxs, indixs, travas, migrantes, trans, extranjerxs latinxs, travestis, lesbianas, activistas, defensorxs, pequeñxs productorxs de la agricultura familiar, norteñx, coya, guaraní, wichi, sabemos por experiencia propia que la policía ni ninguna fuerza de seguridad jamàs nos cuidó ni lo hará nunca. 

Por Casandra Sandoval.-

Poco a poco nos vamos dando cuenta de la gravedad de la situación de salud que nos está tocando vivir, una vez más, una y otra vez más. Y aunque se lea mal escrito o mal dicho lo concreto es que quienes somos trans, travas, no binaries, trans migrantes, vemos repetir la misma historia una y otra vez y nuestro cuerpo lo sabe. Porque son las cuerpas trava-trans quienes venimos padeciendo el abandono casi total en materia de acceso a la salud y sabemos que un gran numero de compañeres tienen que salir a prostituirse para comer o pagar el alquiler del día; en Argentina y el mundo. Esa es la realidad concreta. 

Y le pasa lo mismo a la vecina con 7 hijes que tiene que correr de urgencia a la salita de salud de su barrio o al cacique que  corta la ruta porque a su comunidad indígena aún no llega el agua potable o a la mamá wichi que pide a gritos ayuda, desesperada porque sabe que  su hije morirá de desnutrición pero no la entendemos (o nos hacemos que no entendemos) porque no habla como quisiéramos el español; como también le pasa a la compañera feriante que necesita seguir vendiendo sus artesanías o la huertera que ofrece sus productos sembrados por sus propias manos libres de agrotóxicos pero que no compraremos porque lucen feos y sin brillo. A todes, nos pasa exactamente lo mismo. Nos pasa por nuestras cuerpas que dicen, que hablan, que presienten. 

Una vez más, una y otra vez más nos piden “aislamiento” (como si no viviéramos desde siempre aislades) mientras que nuestras calles y nuestros barrios y nuestras comunidades son copadas por policías y por los agentes de la fuerza de seguridad casi como si volviéramos a vivir esos años de la dictadura cívico-militar (y qué rara coincidencia a propósito de un nuevo 24 de marzo en que no podremos marchar).

[TAL VEZ TE INTERESE: Realidades subalternas]

Y que tendrá que ver la policía con medidas sanitarias?

Sabemos (así lo demuestra la historia de nuestro pasado y nuestro presente) que siempre que la policía y/o “las fuerzas de seguridad” salieron a las calles fue para “limpiar”, es decir reprimir, inclusive a trabajadores de la salud. Y podemos observar lo que comienza a suceder en Jujuy o en el mismo Buenos Aires. 

Las maricas jujeñas difundieron un video (hoy difundido también por los medios de Jujuy) en el que se ve a la policía de esa provincia realizando un supuesto simulacro en el que uno de ellos hace un tiro al aire mientras encapuchados de blanco corren a un grupo de personas que son inmediatamente detenidas. En teoría el rol de las fuerzas armadas y de seguridad son fundamentales para mantener las medidas de emergencia sanitaria en el marco del respeto y el reconocimiento de derechos. Sin embargo, al gobernador Morales poco le importa si tiene las manos manchadas con sangre y no le importa manchárselas más. Jujuy necesita profesionales de la salud bien pagados y hospitales con los recursos aptos y necesarios. Claramente sostiene la militarización de su provincia mientras que las políticas preventivas significarían una batería de medidas (los testeos son un ejemplo) que no se estarían haciendo.

En Buenos Aires, según informó ANCLA (Agencia de Noticias y Comunicación), la policía de la ciudad detuvo el jueves pasado a 34 manifestantes que pedían justicia por la mujer atropellada en un operativo de fuerzas de seguridad porteña. Juan Grabois fue uno de los detenidos. ¿La represión no está en cuarentena?

Sin dudas “el servicio” de las fuerzas de seguridad argentino es paupérrimo y persecutorio, no protegen a la sociedad, protegen al poder. Y los sistemas de protección ciudadana y de seguridad deberían ser pensados y construidos por y entre nosotres mismes. O acaso queremos seguir suponiendo que la policía alguna vez  protegerá a las trans, a las travas, por ejemplo, que tienen que salir a la calle a exponerse para llevar unos pesos a su casa? 

Redes de contención travesti- trans

Desde el momento en que los medios masivos de difusión comenzaron a hablar de que la mejor forma de contrarrestar la pandemia del coronavirus es autoaislarse inmediatamente las luces de alarma se activaron a través de las redes sociales visibilizando la situación en que vivimos muchas personas en situación de calle, lxs compañerxs en situación de cárcel y el colectivo trans-travesti principalmente en situación de prostitución.

Así mientras el “aislamiento social es lo que históricamente se nos aplicó a las travestis”, dice con fuerza Florencia Gómez Guimaraes, activista travesti; lo que sucede en general es el silencio, un vacío atravesado de un “no me importa” que de a poco se transforma en buenas intenciones.

Desde las páginas oficiales del Ministerio de la Mujer, Genero y Diversidad nos informaron que “ante la posibilidad de un incremento de casos de violencia por motivos de género que las situaciones de aislamiento forzoso pudieran traer aparejadas, se tomó una serie de medidas integrales a fin de garantizar una respuesta eficiente a la demanda que pudiera generarse”. 

Básicamente se reforzó el equipo de atención y se crearon nuevos canales de comunicación con la Línea 144. Se trata de un dispositivo federal de asesoramiento y asistencia integral ante situaciones de violencia por motivos de género en todo el país. El equipo de atención, explican, es interdisciplinario, formado por abogadxs, psicólogxs, trabajadorxs sociales, y profesionales de otras disciplinas capacitadxs para abordar integralmente las consultas. 

También están intentando intensificar la articulación con los gobiernos provinciales, locales y con las organizaciones de la sociedad civil, comunitarias y territoriales a fin de fortalecer los hogares de protección integral. ¿Eso hogares incluyen a las travas? 

Desde el mencionado Ministerio Nacional destacaron la incorporación de 270 mujeres en situación de violencia al programa Hacemos Futuro pero recién se estaría por actuar con las compañeras trans travestis del país que pudiesen incorporarse a dicho programa. En las últimas horas circuló masivamente a través de WhatsApp la convocatoria para “incluir a las compañeras”.  

Mientras tanto la ayuda real, la más concreta e inmediata se da entre nosotres, les travestis-trans.

Es el efecto mariposa, explican algunas activistas trans de nuestro país. Es el caso de Lara Bertolini que desde sus redes pide que si conocemos o sabemos de compañeras trans en nuestro barrio o comunidad ayudemos en lo que necesiten respecto a salud, comida e higiene.

Es que muchas compañeras trans y travestis aún siguen yendo a la calle para poder conseguir el sustento para pagar sus hoteles y sus necesidades dado que la prostitución es su único ingreso y su única forma de supervivencia.

Y remarca: “esperemos que esta pandemia no termine de aniquilar a la población travesti trans ya que durante décadas han tratado y no han podido. Y hoy por hoy estamos expuestas a la vulnerabilidad en la vía pública dado que es la única manera de poder subsistir sumada la violencia que tenemos diariamente por parte de la policía y por parte de miembres de la sociedad”.

Bien al norte, en la provincia de Salta, otra compañera trans se ofrece para dar clases de lengua y literatura. Dice con entusiasmo Jorgelina Orellana: “si necesitas ayuda sobre algo que le hayan encargado a tu hijo o hija, contáctame y sin ningún tipo de costo te apoyo. Soy profesora de Lengua y Literatura y con mucho gusto resolveré tus dudas a distancia”. 

En la Villa 31 poco a poco la ayuda va llegando; al menos con bolsas de mercadería que alegremente las compañeras trans villeras agradecen infinitamente. “Muchas gracias al equipo del Ministerio de la Mujeres Género y Diversidad por la entrega de alimentos a las chicas de la Diversidad trans Villera. El estado haciéndose presente”, publicó Martina Pelinco, su referenta. 

Otra joven activista de la Convocatoria Federal Trans Travesti Argentina, Delfina Acosta, en su ciudad natal, Orán, trabaja colaborando en el quehacer de los adultos mayores de su pueblo. “Con mi familia pensamos en una idea que sirva para ayudar a los vecinos de Orán, sobre todo a las mamás con muchos hijos, a las embarazadas y los ancianos de la ciudad”, relata Delfina. “La idea es básica: hacer las compras diarias para que estas personas puedan estar en casa, respetar la cuarentena, y cuidar la salud de los vecinos, apuntar hacia eso, porque entre todos tenemos que cuidarnos”, explica.

Desde el sur argentino, en la provincia de La Pampa, Angeles Zuñiga, nos dice preocupada: “Me comuniqué con algunas de las compañeras de mi provincia para charlar sobre todo esto y fueron muy claras: van a seguir en la calle porque tienen que comer, pagar el alquiler, vestirse, atender a sus familias, como cualquier otro día”. Y dice más adelante, en su nota publicada en la página de Radio Kermes: “Los testimonios son muchos porque son demasiadas las compañeras que se encuentran en situación de prostitución. Son demasiadas las que están preocupadas por esta pandemia y son demasiadas las que no pueden elegir o si quiera pensar en quedarse en casa”. 

Las políticas de cuidado emergen en un contexto marcado por el colapso de un sistema de salud y protección integral que para el colectivo travesti- trans nunca llega. Implican activar un proceso que se basa en las memorias, saberes y experiencias que nuestras traviarcas nos enseñaron a germinar desde abajo, con ese otre que es igual a mí, y potenciarnos. Practicar una ética comunitaria allí donde la empatía social tiembla de miedo. Tejer una red de contención por y para nosotras, para nuestras hermanas. Y sembrar y cosechar amor en tiempos difíciles.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *