Salud integral versus consultorios amigables

Por Eugenio Talbot Wright 

Hace pocos años que comenzó a resonar, entre la población Trans, el término “consultorios amigables”.

En Córdoba capital, son tres los hospitales que hasta ahora han implementado, efectivamente, algún tipo de políticas de “inclusión” para nuestra población (trans, travesti y no binaria), que se ha formalizado en muchos casos con la denominada creación de “consultorios inclusivos y amigables”.

Estas estructuras que parecen ser apéndices desprendidos del sistema público de salud, no sólo violan el espíritu de la ley de identidad de género, que en su articulo 11 garantiza el “goce de la salud integral”, sino que también, promueven la discriminación hacia la población trans, travesti y no binaria.

La buena voluntad de algunos profesionales de la salud, para muches de nosotres, ha sido esencial en los tiempos en donde ser trans y travesti era penalizado por los códigos y edictos policiales.  

El ser atendides en lugares que estaban, de alguna forma, apartados de los hospitales y clínicas, nos garantizaba el no ser arrestades antes o después de la consulta médica. 

Pero sancionada la ley de identidad de género en el año 2012, el compromiso de la comunidad médica en la atención integral para nuestra comunidad ha pasado a ser un deber.

La necesidad de crear estos espacios o consultorios amigables, evidencian la violencia que muchos de los profesionales de la salud ejercen sobre nuestras humanidades. 

El no poder optar o elegir por qué ginecólogo, endocrinólogo, cirujano queremos ser atendides, lo demuestra.

Solo un día de la semana está disponible la endocrinóloga de uno de los hospitales más grandes de Córdoba para atendernos. 

Los martes podemos realizar las consultas con una ginecóloga.

Años de espera hay para que uno de los cirujanos  con experiencia realice las mastectomías en esta ciudad.

Pero lo antes expuesto, solo denuncia la realidad que vivimos los varones trans, a lo que debemos sumarle la que viven las mujeres trans, travestis  y compañeres no binaries. 

Muches de nosotres tenemos la necesidad de compartir salas de espera, pasillos, consultorios, baños con toda la población. Creemos que esa es una verdadera política que pluraliza los espacios, y la única que permite reclamar por el reconocimiento y respeto de nuestros derechos. 

Los consultorios “amigables”, esos que nos obligan a habitar salas de espera distintas  o lugares particulares, en días y horarios especiales, se terminan convirtiendo en lugares hostiles donde se legitima la discriminación, a pesar de la buena voluntad de los profesionales que los llevan adelante.  

Ser atendides cualquier día de la semana, en el lugar que elijamos o que necesitemos, es una necesidad. 

No nos enfermamos solo un día de la semana. 

Nuestros  cuerpos no son diferentes a los de otros seres humanos, por lo que no necesitamos odontólogos, traumatólogos, oftalmólogos o especialistas  para personas trans. 

El sistema de salud en su totalidad debe ser amigable. Pensar que solo una parte se denomina de esa forma, demuestra que hay otro gran sector que no nos considera sujetos y sujetas con derechos.

Los profesionales que no son capaces de comprender esto, cometen genocidio. 

El que conquistemos estos espacios y no seamos recluides a salitas y consultorios especiales, repercutirá en más derechos para todes. 

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