Un comunicado que calla muchas realidades: Ser trans, travesti y no binarie en tiempos del COVID-19

Por Eugenio Talbot Wright

El 6 de abril el Ministerio de Salud de la Nación publicó una serie de recomendaciones  para garantizar el acceso a la salud de las personas trans, travestis y no binaries en el contexto de la pandemia del COVID-19.

En los dos primeros párrafos de dicho comunicado podemos leer lo siguiente:

“En el marco del aislamiento social en virtud de la pandemia COVID-19, la planificación estratégica del sistema de salud es vital para prestar la oportuna y debida atención, mientras se continúa garantizando el acceso a la salud de la población.

Es importante recordar que nos encontramos enfrentando una situación excepcional, dinámica y transitoria que nos obliga a hacer los mayores esfuerzos para sostener las buenas prácticas, el trato digno y no discriminatorio”.

Quienes formamos parte de la población trans, travesti y no binarie no hemos tenido garantizado el acceso a la salud plena ni antes, ni durante la pandemia provocada por el COVID-19.

Las buenas prácticas y el trato digno es un derecho no reconocido para quienes nos hemos atrevido a desafiar el sistema heterocisnormado que se muestra como el legitimado y hegemónico en la mayoría de los hospitales y centros de salud.

Desde la sanción de la ley de identidad de género  muchas organizaciones  que representan a un sector de la población trans, han promovido la formación de espacios paralelos dentro del sistema público sanitario llamado “amigables”.

Estos espacios amigables no solo nos han apartado del sistema integral de salud, sino que también de alguna forma han legitimado las prácticas machistas y heterocisnormadas en el resto del aparato sanitario.

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Parece ser que las únicas necesidades que tenemos las personas trans, travestis y no binaries son hormonas, cirugías y una adecuada manera de ser nombradas acorde a nuestra  identidad.

Esta población antes que hormonas y cirugías ha necesitado y sigue necesitando alimentos, trabajo, vivienda.

Esto hoy es evidente y desesperante ante la situación que vivimos con la pandemia viral y demuestra que estos “guetos/salitas/consultorios amigables” solo han retrasado el proceso de integración de las personas trans, travestis y no binaries a un sistema sanitario que parece desconocer nuestras necesidades.

Si casi el 90 % de nuestra población no tiene trabajo, el aislamiento se vuelve prácticamente imposible de cumplir si no se implementan antes políticas urgentes de asistencia sanitaria real e integral.

Si definimos a la salud como un estado de bienestar físico, mental y social completo, las personas de nuestra población se encuentran un una grave situación, pues el común denominador que define casi la mayoría de nuestras realidades es la exclusión, falta de trabajo, alimentos, vivienda digna, libertad y reconocimiento de derechos.

El compromiso de les funcionaries de nuestra población puede hoy salvar muchas vidas. Garantizar los derechos básicos de les trans, travestis y no binaries debiera ser una parte esencial en el marco de las políticas públicas.

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