12 de Octubre “Día del Respeto por la Diversidad Cultural”

Cada 12 de octubre, en Argentina, se conmemora “El Día de la de la Diversidad Cultural”. Pero esta fecha, no siempre se reconoció con este nombre y la visión que la impregnaba, era muy distinta de lo que hoy revalorizamos con el actual nombre a esta conmemoración, al menos en Argentina y algunos otros países de América Latina.

Por eso, desde Agencia SUDAKA TLGBI, proponemos hacer un revisionismo a esta efeméride, desde una mirada crítica, transfeminista e interseccional, basada en un paradigma que reconoce nuestras raíces multiculturales y pondera la vindicación de los derechos humanos.

A más de cinco siglos del genocidio sobre nuestros pueblos, es imprescindible develar las nuevas formas de colonización que, en la actualidad, ponen en riesgo a distintos grupos, que no cumplen con un universalismo eurocéntrico y hetero-cis-sexista y patriarcal. El mismo que, históricamente, se encargó de perseguir, exterminar e invisibilizar todo lo que no se engendraba occidental, blanco y burgués; y que moldeó los imaginarios sociales sobre los que se cimentaron los Estados Nacionales de Nuestramérica. Tales construcciones, sedimentadas en los discursos de esta y todas las épocas, erigieron una estructura socio-política y cultural encarnada en un ideal de ciudadano con derecho por sobre un “otro”, que se percibe como algo amenazante y avergonzante.

Esta jerarquización de las vidas, encuentra su traducción en políticas de mano dura sobre los sectores marginalizados y empobrecidos, muchas veces criminalizados, vulnerando sus derechos y poniéndolos en una situación de riesgo y sospecha permanente.

Por Martías David Rodríguez para SUDAKA TLGBI

Sangre en las manos

El 12 de Octubre, en un principio, conmemoraba la llegada al Continente Americano del conquistador Cristóbal Colón en el año 1492. El primer contacto entre los europeos, que llegaron a América de manera accidental, con los pueblos originarios de estas tierras.

En representación de una monarquía que detentaba su poder a puro látigo y biblia, la invasión del territorio americano significó más de 500 años de sometimientos; trabajos forzosos, miles de muertes para la población por las nuevas enfermedades que traían los invasores, perdida de la cultura, saqueos de recursos naturales, culturales e imposición de una ideología religiosa, mercantilista, y sistema de creencias. El catolicismo más cruel, la jerarquía eclesiástica asesina en nombre de un Dios, el extractivismo de los recursos naturales, y el genocidio y el asimilacionismo cultural, echaron raíces en las tierras saqueadas y surcadas por los minerales que viajaban hacia la civilización europea.

Sin embargo, la historia oficial, la que construyeron los genocidas, fue la que impregnó los manuales escolares y configuró el imaginario social de los países de América. Estos relatos, se construyeron desde la época de los virreinatos y siguieron siendo parte de la visión de las elites que dirigieron los estados nacionales. Porque gran parte del éxito, que otrora se contaba en granos de cacao o kilos de oro, con el paso los siglos se mide en las esculturas plazas, en los homenajes rendidos, en las fechas celebradas y conmemoradas, en los planes de estudio, en la soberanía alimentaria y el patrimonio cultural.

Así, “en 1492, los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en América, descubrieron que estaban desnudos, descubrieron que existía el pecado, descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo, y que ese dios había inventado la culpa y el vestido y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja”. Con estas palabras, El escritor uruguayo Eduardo Galeano desgranaba su visión sobre este acontecimiento en Los hijos de los días.

sangre en las venas.

En nuestro país, Hipólito Yrigoyen a través de un Decreto presidencial en el año 1917, estableció esta fecha bajo el nombre del “Día de la Raza”. El término “raza” que se acuño en el S. XVIII, asociaba a determinadas características físicas, determinadas características culturales y, en última instancia, sirvió para justificar el sometimiento de un pueblo sobre otro.

Hubo que esperar casi 100 años, precisamente al año 2007, a que Cristina Fernández, mediante otro Decreto, N° 1584/2010, cambiara el nombre de esta conmemoración por el que tiene actualmente, “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”, y con ella, instaurar un cambio de paradigma.

En lo cultural, el revisionismo histórico brinda herramientas necesarias para el mantenimiento de una historia viva, de un relato que nos construye, por fuera de una sala de museo o una página de manual. Reconocer el genocidio de los pueblos originarios,por ejemplo, esa gran masacre que significó lo que por muchos años hemos llamado “La Conquista del Desierto”, hecho fundacional de la expropiación de las tierras y del reparto entre las familias de la elite política económica nacional. Reconocer que el reparto desigual de las tierras es una problemática que nos atraviesa y cuya expresión podemos ver a diario. Paredones que construyen une otre, lejos, como la cara visible, morocha, del peligro. En un hacinamiento y precariedad que recuerda a la toldería, en una marginalidad que recuerda a los malones, en un muro que recuerdo que emula la zanja de Alsina.

Sin embargo, en muchos países de América, aún hoy vemos resabios de esta visión eurocéntrica de la historia. En Estados Unidos, el 12 de octubre se lo llama “Día de Colón”. En los países hermanos de Chile y Perú, esta efeméride se denomina “Día del Encuentro de Dos Mundos” y, en Colombia, aún se sigue llamando “Día de la Raza”. Por eso en la realidad de la región, si bien hay similitudes entre algunos países de América, en otros queda mucho camino por recorrer.

Respeto por la Diversidad Cultural

El cambio de nombre, buscó promover la reflexión permanente sobre nuestra historia y también promover el diálogo intercultural, necesario para el respeto como lo marca la Constitución Nacional, en el artículo 16, a partir del establecimiento del principio de igualdad ante la ley: “La Nación Argentina no admite perrogativas de sangre ni de nacimiento; no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley”. Y reconoce, además, “la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural”(Art.75. inciso 17).

Plurinacional y con las disidencias

En un momento donde la xenofobia y el racismo hacia las personas pertenecientes los pueblos originarios y al colectivo afrodescendiente, a través de prácticas discriminatorias y segregacionistas, maximizadasen la intersección con otras dimensiones como el sexo, la identidad y expresión de género o la orientación sexual; exige redoblar los esfuerzos, para que los derechos adquiridos de todas las minorías sean resguardados. Generar nuevos vínculos con los movimientos sociales y con los gobiernos, para que las políticas públicas transformen esta matriz de pensamiento y reconozcan, con el mismo valor, a todes les ciudadanes por igual, sin distinción de color, sexo, raza, etnia, ni religión. Por ello, abogamos a un proceso de reflexión crítica y permanente de la historia, de la construcción de la memoria y de nuestras identidades; y por el reconocimiento y el respeto a la diversidad, desde una perspectiva basada en la interseccionalidad y los derechos humanos. 

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