Aislamiento y Violencias

Por Gonzalo Carranza

Desde la Comisión Provincial de la Memoria, en la tarde del pasado Jueves 16 de abril, se ha llevado a cabo la mesa debate “Aislamiento y violencias”, de manera virtual, desde una perspectiva de género y transfeminista. El panel estuvo conformado por seis mujeres de alta trayectoria en las esferas del Estado y de organizaciones de la sociedad civil, que han dedicado su estudio, intervención, militancia y gestión a la contención y asistencia en casos de extrema violencia. El objetivo del encuentro verso en profundizar la problematización en torno a los indicadores que maximizan la vulnerabilidad de los cuerpos en el marco del COVID-19. 


El panel conformado por: Dora Barrancos (referenta feminista, socióloga y actual Presidenta de la CPM), Estela Díaz (Ministra de las Mujeres, políticas de género y diversidad sexual de la provincia de Buenos Aires), Claudia Vásquez Haro (presidenta de OTRANS Argentina y la Convocatoria Trans y Travesti Argentina), Maria Luisa Storani (Diputada parlamentaria del Mercosur) y Noemí Santana (Cooperativa Textil Esperanza- CTEP); y bajo la coordinación de Ana Barletta (CPM), tocó temas de gigantesca trascendencia e importancia en tiempos de aislamiento social. Los principales ejes de debate fueron desde la situación de vulnerabilidad que viven las personas privadas de su libertad en las cárceles, hasta el aumento de femicidios desde el comienzo de la cuarentena obligatoria, en todo el territorio argentino. 

En primera instancia tomó la palabra Dora Barrancos quien comenzó su presentación con un interrogante a la Ministra con respeto a las cifras oficiales de feminicidios y denuncias por violencia de género, a partir de la sanción del decreto de Necesidad y Urgencia Nº297/20. De esta manera, prosiguió hablando sobre las falencias que se ven en materia judicial, ya que los magistrados no se encuentran en ejercicio de sus funciones, dejando a los casos de violencia de género sin tratamiento jurídico, sin obviar otra causa que tomó relevancia en los últimos días: los abusos de las fuerzas de seguridad. Asimismo continuó su presentación con otro interrogante ¿cómo aislar al violento dentro del mismo aislamiento en entornos intrafamiliares? y ¿cómo crear alternativas para hacer un seguimiento de las denuncias? Poniendo en evidencia que la letalidad del patriarcado no ha cesado, por último, destacó la importancia de saber que el aislamiento no es sinónimo de soledad, y que las mujeres deben comprender que para pedir auxilio en una situación de hostigamiento, no hay cuarentena. Ya que las mujeres por decreto pueden acercarse a la comisaria más cercana para denunciar y pedir asistencia. 

Dora Barrancos

De esta manera, y sin mas preámbulos la coordinadora, Ana Barletta, le cedió la palabra a Maria Luisa Storani que remarcó la existencia de una guerra o mejor llamada “crisis del aislamiento”, y explicó que la mejor solución para sobrevivir, es la solidaridad humana. Maria Luisa se dedica a estudiar abusos sexuales en menores y, en este sentido, resaltó que el aislamiento social obligatorio dejó a una gran cantidad de niñes y adolescentes en un contexto de encierro con sus perpetradores ¿Qué ocurre con las violencias en un contexto de encierro?, denunció Storani, entendiendo que en contextos intrafamiliares no solo existe violencia de género. Asimismo prosiguió contextualizando el rol de las mujeres en cada hogar, y la desigualdad social que se profundizó de manera exacerbada por la parálisis del trabajo en todos los niveles del ámbito social y privado. Sin embargo, la expositora celebró que esta es una gran oportunidad para mejorar y buscar soluciones rápidas e inmediatas para terminar con la violencia machista. 

Maria Luisa Storani

Al finalizar la exposición de Storani, comenzó su presentación Noemí Santana, representante de familiares de detenidos y referenta en intervención en contextos de encierro -cárceles-, quien destacó las problemáticas que allí se viven: hacinamiento, poca higiene, mala alimentación, maltrato por las fuerzas de seguridad, falencias edilicias. Todas ellas profundizadas por un aislamiento social que exige más cuidados y más recursos para sobrevivir, los cuales, en dichos contextos nunca llegan. “En un cuarto de 4×4 duermen hasta doce personas”, denunció en presencia de sus compañeras de panel. Bajo esta misma línea, recalcó la situación precaria que viven los familiares de les detenides que son les encargades de llevarles comida y productos de higiene, ya que en la mayoría de los casos no tienen “ni medio litro de lavandina para limpiar sus celdas”. Con gran angustia, Noemí explicó: “no encuentro calificativo para la desidia del Estado, para las personas privadas de la libertad”. Por último y entre lágrimas, Noemí Santana leyó la carta de algunos familiares de detenidos que ponía en evidencia la cruda realidad que viven mujeres y hombres dentro de las cárceles, y la ausencia del Estado en todos sus poderes. 

Noemí Santana

Pasadas las 18, y luego de más de una hora de exposiciones, tomó la palabra Claudia Vásquez Haro, presidenta de OTRANS Argentina y la Convocatoria Federal Trans y Travesti, quien desentraño las difícil situación de vulnerabilidad que está viviendo el colectivo. “Me refiero, puntualmente, a la necesidad de generar condiciones de acceso a derechos humanos básicos como a la salud integral, a políticas habitacionales o acceso a una vivienda digna, trabajo formal, entre otros”, remarcó con especial énfasis. En su presentación, detalló con datos precisos la situación que viven trans y travestis en contexto en encierro, en penales provinciales y federales, a partir de un relevamiento llevado a cabo entre 2018-2019. De esta manera, Vásquez Haro dejó en evidencia la profunda desidia por parte del Estado en relación a la contención y asistencia brindada hacia el colectivo, sumado a la falta de abordajes específicos sobre las muertes de trans y travestis que no son registradas en las estadísticas oficiales de femicidios, destacando la necesidad de revalorizar marcos epistémicos propios para dar cuenta de estos casos con causal en el odio a su identidad de género, y pasar a nombrarlos cómo “travesticidios y transfemicidios sociales”. 


La referenta, que también es docente e investigadora de la Universidad de La Plata, recalcó la importancia que reviste el acceso a la salud integral en contextos de encierro, detallando que: en el caso de la provincia de Buenos Aires después de dicho relevamiento: el 73,3% padece algún tipo de enfermedad, una de las más comunes es el HIV-sida que representa el 59%, de las cuales el 92,3% está dentro del Programa Nacional del HIV. No obstante, en relación a la atención general de la salud, el 48,3% afirmó haber recibido atención médica en los últimos 6 meses provista por el SPB, y el 35% no recibió atención a pesar de haberla necesitado. Asimismo durante la lectura de fragmentos del informe que la activista reveló, nos permitió comprender rasgos de las fisonomías de estas realidades que se configuran en la intersección con otros factores como pobreza, migración, enfermedades preexistentes, etc. en tensión con las políticas públicas. 

La exposición de Vásquez Haro resultó sumamente importante para visibilizar que las políticas públicas del Estado, y sobre todo del Ministerio, fueron insuficientes ante las emergencias que fueron surgiendo entre el mes de marzo y abril. “En provincia de Buenos Aires solo en La Plata, Berisso y Ensenada somos 350 las travestis y trans nucleadas en nuestra organización, pero solo recibimos 41 bolsones de comida, dos veces: Entregamos los listados con nombres y números de teléfonos, 5 veces, sin embargo llevaron todos los alimentos a la casa de una sola compañera, generando otro obstáculo debido a que no podían romper la cuarentena para movilizarse de distintos puntos de la ciudad, por la falta de permiso y dinero”, concluyó. Asimismo antes de terminar su exposición, la presidenta de OTRANS, prosiguió a abrir dos interrogantes clave para pensar las políticas públicas ¿Cuáles son los dispositivos o mecanismos que desde el Estado se diseñaron para articular con las distintas organizaciones de la sociedad civil? y ¿qué acciones y  estrategias concretas se están implementando para llegar a travestis y trans que no están nucleadas en estas organizaciones?


Claudia Vasquez Haro

Por último, se le otorgó la palabra a la Ministra Estela Díaz, quien destacó a modo de metáfora que el Ministerio se encuentra en la plena “construcción de un barco”, en medio de una crisis pandémica que no espera a las urgencias imperiosas que se agudizan en un contexto de aislamiento obligatorio, totalmente necesario. Por ello, destacó la importancia de la palabra “cuidado” como valor político necesario para la transversalidad de la deuda que tiene la sociedad para las mujeres. Asimismo, resaltó que el gobierno Nacional y provincial se topó con una herencia de precariedad y poco presupuesto en materia de género y violencias, tan así que se decidió crear el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Disidencias sexuales. 

Su exposición prosiguió desde la reflexión de las violencias en general, pero sobre todo las violencias familiares. “El femicidio es la punta del iceberg, la expresión más dolorosa y brutal de una violencia más amplia y extendida y de otras violencias que generan la posibilidad de estos femicidios”. En ese sentido y bajo decisión del Ministerio, se reforzó la línea 144 y se tomó más personal en torno a esos dispositivos de asistencia, entre el personal se contrató a tres personas trans para cumplir con la implementación del cupo laboral. 

“El Ministerio concretó fuertemente articulaciones con los distintos municipios y distritos para fortalecer los dispositivos de asistencia generando articulación con los interpoderes”, remarcó. Sin embargo, Estela Díaz en el transcurso de su exposición sugirió que las diferencias entre las organizaciones sociales, incluso dentro del feminismo, pueden ser a veces un obstáculo para la llegada a los territorios. Lectura que olvida la complejidad de las problemáticas y parece echar por tierra el trabajo territorial que vienen desarrollando las distintas organizaciones feministas o de la diversidad sexual, creando redes de contención para las compañeras.

Estela Díaz

Para finalizar el auditorio virtual organizado por la CPM, se abrió un intercambio entre las panelistas que pudieron responder dudas que fueron surgiendo durante las exposiciones. Para ello la moderadora abrió paso a algunos de los interrogantes que la audiencia, que supo llegar a más de 18 mil reproducciones durante toda la jornada, les hizo llegar a las panelistas.

La jornada de Aislamiento y Violencias, dejó en evidencia que el camino de las políticas públicas, en ocasiones, es más largo y sinuoso para algunes, que para otres. Y que la voluntad política, cuando es genuinamente orquestada, puede contribuir a paliar las demandas de la sociedad. 

En el mejor de los escenarios, esta mesa debate llevada a cabo por la Comisión Provincial de la Memoria inaugura un espacio de intercambio siempre necesario para escuchar todas las voces. Nos hace saber que es imperiosa la necesidad de reconciliar la militancia con la academia y la gestión pública. Y que en ese camino, somos muches activando solidaridad.

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