Alex Freyre: “En Argentina la epidemia del Sida empezó por un acto del neoliberalismo”

Alex Freyre recibió el diagnóstico de seropositivo en 1991 cuando tenía 21 años. Cuatro años más adelante se agenció con otras personas viviendo con VIH para exigirle al Estado una respuesta frente a la epidemia. Así fue cómo surgió la Red Nacional de Personas Viviendo con VIH para reclamar políticas públicas con el propósito de tener una mejor calidad de vida. Alex es militante de la comunidad TLGBINB desde hace décadas, convirtiéndose en uno de los activistas más importantes que posibilitaron la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario en el año 2010 en Argentina. También trabajó en tres centros de salud de personas travestis y con personas en situación de prostitución, contextos que lo formaron en su postura abolicionista. Con mucho cariño, recuerda el legado y el compañerismo de las traviarcas Claudia Pía Baudracco, Lohana Berkins y Diana Sacayán, quienes entregaron su vida a la militancia. Desde SUDAKA TLGBINB conversamos con Alex sobre el nuevo proyecto de Ley de VIH/Sida, Hepatitis Virales, Tuberculosis e ITS que se presentó en el Congreso de la Nación, sobre la historia del abolicionismo en Argentina, la vinculación entre las políticas neoliberales de nuestro país con la llegada de la epidemia del Sida y sobre la campaña global Indetectable = Intransmisible que, desde su perspectiva, lejos de promover actitudes responsables termina instalando un discurso financiado por las farmacéuticas y el mercado de la salud.

“Nuestro país es abolicionista”

“Se habla de la normalización y el reconocimiento de algo por el hecho de que viene desde el tiempo memorial y dicen que es el trabajo más viejo del mundo. Otras, hablamos de que es la explotación más vieja del mundo”, comentó Alex sobre las personas que se encuentran en situación de prostitución. Además, sostiene que el hecho de que esa violencia esté presente en la humanidad desde hace siglos, no significa que no deba ser removida. “En algún momento la esclavitud estaba más aceptada que hoy y era lo normal”, agregó.

Para Alex, la historia del pensamiento abolicionista se construyó en la época 1810 con la abolición de la esclavitud y, si bien considera que esas violencias han ido deconstruyéndose, “el pensamiento que validaba la esclavitud todavía persiste”. Para Freyre, nuestro país y nuestra historia de legislación promueven el abolicionismo mediante la prohibición de vivir de la prostitución ajena “y con leyes que amplían los derechos de las personas, en particular de las mujeres y de las personas travestis, como la Ley de Cupo e Inclusión Laboral Travesti/Trans, la Ley de Identidad de Género, la Jubilación por ama de casa y la Asignación Universal Por Hijo”. Estas políticas públicas, generan una “transferencia de recursos del Estado” en donde si una persona se encuentra en situación de prostitución va a tener garantizada “las posibilidades de reducir su impacto a ese sistema”, sostiene.

En cuanto a los argumentos de quienes defienden el reglamentarismo de la actividad, Alex marcó que mediante la divulgación de “fake news” (sic) han construido una “posverdad”: “Fake news como que con una ley de trabajo sexual ellas podrían tener acceso a una obra social. Y eso es falso, porque en Argentina el derecho a la salud está garantizado en la Constitución Nacional”. También propuso que hay que repensar el concepto de “obra social” no como derecho sino como privilegio: “El derecho es a la salud y al trabajo. Mediante el trabajo se otorga el privilegio de tener una obra social. Quien pide una obra social está pidiendo ser considerado como empleada. Pero quien dice <nosotras queremos una ley de trabajadoras sexuales> también está diciendo <quiero tener derecho a ser empleada>. Y también está diciendo <yo quiero derecho a tener paritarias>. Por ende, está blanqueando que hay una posible patronal interesada en sentarse de manera legal para discutir su salario. Por lo tanto, son las voces de esa patronal que hoy no pueden sentarse a una mesa”, enfatizó.

Alex se define a sí mismo como un militante a favor de cambiar las normas para progresar en el derecho y para impactar favorablemente en “los consensos sociales que alcanzamos como humanidad”. Agregó, “en nuestra cultura, depende de la generación de la que seamos parte, tenemos un atravesamiento que evidentemente ha ido variando con los años. En mi opinión, afortunadamente se ha ido afianzando una mirada desde los Derechos Humanos en la cual cada vez es menos aceptable la pretensión de vivir de la prostitución ajena”, nos comenta.

En cuanto a los mitos que circulan sobre “el ser abolicionista”, Alex aclara que el propósito del abolicionismo “no es perseguir, sino todo lo contrario: proteger a toda persona que ejerce la prostitución”, ya que en Argentina no está criminalizada como actividad, pero sí vivir de la prostitución ajena.

En caso que se apruebe la reglamentación de la actividad sexual “obviamente vendría con libreta sanitaria”, nos explica Alex, generando conflicto para las personas que actualmente se encuentran en situación de prostitución y viven con VIH. “La policía tendría más herramientas para criminalizarlas. No puedo entender como agrupaciones de personas con VIH pidan una ley que, si llegara a existir, a las primeras que dejaría afuera es a quienes ya tienen VIH”, agrega. A su vez, se pregunta a favor de quién se regularía el mercado: “¿A favor de quien tiene dinero o de quien pone la fuerza de trabajo? El mercado siempre va a proteger el pito del cliente”, sentenció.

Alex confesó tener “susto por lo que ha normalizado el mercado de la prostitución”. “Yo te podría decir a vos: che, estas lindos vos ¿Cuánto me cobras por un pete? (sic) Y no te estaría faltando el respeto, te estaría ofreciendo trabajo”, agregó.

“En Argentina el SIDA empezó por un acto del neoliberalismo”

Entre los años 1985 y 1992, por medio de un acto irresponsable del Estado argentino, se contagió a miles de pacientes hemofílicos con VIH, VHC y Hepatitis B. Las denuncias recayeron en el juez federal Claudio Bonadío quien nunca tomó declaración a los denunciados y la causa quedó en la nada prescribiendo en el año 2005. “Nosotros tenemos construido un relato acerca de cómo empezó la epidemia por las películas que vimos en el cine. Pensamos que en Argentina ocurrió como en el resto del mundo: que hubo un foco de origen y que luego se fue expandiendo por transmisión sexual”, cuenta Alex. “Bueno, no.  En Argentina la epidemia del Sida empezó por un acto del neoliberalismo. Al neoliberalismo no lo trajo Menem. Lo trajo la dictadura con un plan económico y político que nunca se logró desactivar”, explica, y agrega que, durante el gobierno de Alfonsín, Argentina compró sangre barata a Francia, que provenía de Haití “que tenía una marca que era sangre dudosa, no recomendable”. Desafortunadamente los controles de sangre por ley se obligaron años más tarde, pero Argentina ya había producido una infección a miles de hemofílicos debido a su utilización. “La epidemia del Sida en Argentina se creó por negligencia y complicidad con los negociados de la compra de sangre barata”, afirmó.

En relación a la cantidad de varones y mujeres viviendo con VIH en nuestro país, Alex señala que existe una prevalencia mayor de VIH en varones homosexuales que en varones heterosexuales: “Evidentemente la exclusión, la persecución y la criminalización -porque la propia OMS dijo que éramos enfermos hasta los 90-, generó un caldo de cultivo propicio para la dificultad de que nosotros construyamos ciudadanía, y el estado nos reconozca como ciudadanos, nos deje de perseguir y nos de abrigo de políticas públicas”, expresó. También vinculó a la prostitución como parte de la problemática: “la población trans tiene más del 40% de prevalencia de VIH, cuando en los varones homosexuales es arriba del 10% y de la población heterosexual no debe superar el 1%. Claramente, en materia de prostitución podríamos decir que acá hay algo para mirar. La prostitución es claramente un problema para desarrollar políticas públicas para ese sector. Tenemos que entender que la prostitución es parte vectora que se agrava por la cantidad de riesgos”, declaró.

Por una nueva Ley de VIH/Sida

Freyre considera que es urgente la aprobación de una nueva ley para la población seropositiva del país. Trabajó junto a varias organizaciones en la construcción de un proyecto, pero decidió retirarse cuando invitaron a la asociación AMMAR con el objetivo de sumarle más peso al proyecto y de proponer la reglamentación de la actividad sexual. “La Ley (de VIH/Sida), tiene que ser aprobada. Es muy importante. Pero tiene que ser abolicionista”, y agrega que el proyecto presentado en Nación tal cual como está redactado “tiende a promover la instalación de prostíbulos”.

También apuntó contra algunas organizaciones que reciben millones de pesos de financiamiento internacional con el objetivo de costear asambleas, hoteles, remeras, uniformes, pasajes e incluso, para participar de reuniones y hacer incidencia en representantes del Estado. “Eso ha sido y viene siendo instigado desde afuera. Está siendo financiado desde hace décadas a través de lo que se supone que es una estrategia sanitaria”, declaró.

Campaña I = I

Sobre la campaña global Indetectable = Intransmisible que busca visibilizar que una persona con VIH indetectable reduce la transmisión del virus, le consultamos a Alex cuál sería el horizonte de la comunidad seropositiva: la indetectabilidad o la cura. “Ambas cosas parece que fuesen a través de la medicina y de los medicamentos. ¿El horizonte de la comunidad tiene que estar ligada a los medicamentos?”, pregunta.

También se cuestiona si la iniciativa no terminaría “disminuyendo las campañas que no hay de distribución, acceso y uso correcto del preservativo”. Y reflexiona, “por ahora los que van a hacer un gran negocio son las compañías farmacéuticas. Muchas personas van a quedar en un discurso de que con medicamentos sos intransmisible, pero hay que tener los medicamentos. Y esos medicamentos no son inocuos. Yo tomo esos medicamentos hace décadas. ¿Voy a proponer que alguien tome esos medicamentos durante décadas para que no use preservativo como una estrategia destinada a garantizar y promover qué? Porque medicamentos ya me queda claro”, señaló. También especificó que en un contexto donde los medicamentos para el VIH se están fraccionando y la Ley de Educación Sexual Integral está fallando, no es momento para ser “voceros de una gran campaña de marketing”.

Alex recuerda que, durante la década del ’90, las personas viviendo con VIH pedían medicamentos “de calidad” para no morir, rechazando así los genéricos que se producían en nuestro país. “¿Qué significaba <de calidad>? Lo que nos habían explicado para que nosotros repitamos como loros”, agrega. Y continúa, “rechazamos la industria nacional de medicamentos hasta que comprendimos que si no hay producción de medicamentos no iba a haber medicamentos para todos y nos íbamos a morir”. En ese momento entendió que durante varios años fueron los voceros de multinacionales que “obligamos al gobierno a que importe en forma de monopolio esos medicamentos”. “Yo no quisiera que la comunidad sea la vocera de la industria farmacéutica”, finalizó.

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