El Transodio que Inoculan los Medios

Nota de opinión por Claudia Vásquez Haro*

Hace unos días, la comunidad travesti y trans volvió a ser el chivo expiatorio de discursos de odio emitidos en diferentes programas televisivos conducidos por Viviana Canosa, Carmen Barbieri y Ángel de Brito donde participó la diputada por Santa Fe, Amalia Granata.  Tales hechos, se inscriben en practicas que se alejan de las condiciones materiales de existencia de las personas travestis y trans para dar paso al marcaje, la discriminación y la deshumanización hacia quienes pertenecen a nuestro colectivo. 

Es importe, contextualizar  la problemática que atraviesa nuestro comunidad, la cual, su expectativa de vida no supera los 35-40 años de edad. La mitad de la media de la esperanza de vida de un ciudadano común. En este sentido, es necesario analizar la multicausalidad y evidenciar quiénes son los responsables de los travesticidios sociales, travesticidios y transfemicidios, motivados por el odio a la identidad de género autopercibida. 

En primer lugar, la responsabilidad es del Estado Argentino por acción u omisión, porque es quien viola los derechos humanos de nuestro colectivo y tiene una deuda histórica que reparar e indemnizar. Por un lado, por la existencia de los Edictos Policiales y Códigos de Falta que criminalizaban y perseguían casi hasta el exterminio a las identidades travestis y trans. Y por el otro, por la falta de políticas publicas que reviertan la violencia sistemática que se llevo a cabo en contra de las identidades no heteronormativas. Pero para que este modelo de pensamiento se instalara en la sociedad, fue necesario la complicidad y connivencia de un sector importante de la sociedad civil. 

Pero los medios de comunicación también tienen una cuota importante de responsabilidad. En este sentido, además de ser herramientas y técnicas, son cajas de resonancia de lo que se dice en una sociedad en determinado momento histórico. En esta linea, es necesario tener en cuenta que los discursos de la patologización y de la criminalización de nuestras identidades lo trascendimos después de la sanción de la Ley de Identidad de Genero N° 26.743 en el año 2012. Es decir, las comunicadoras Canosa, Barbieri y la diputada Granata, están siendo habladas por un discurso hegemónico, patriarcal y hetreronormativo que contribuyen a construir la otredad como algo amenazante y que goza de ciertos privilegios. Descontextualizando, la lucha de nuestro movimiento y las causas que contribuyen al estigma, la demonización  y la maximización de las condiciones de común precariedad en las que sobreviven las personas travestis y trans. 

Desinformación:  entre las falacias y la tergiverzacion

Por eso, se torna necesario hechar luz sobre el modo en como mienten, tergiverzan y mal informan a la sociedad y repensar la responsabilidad de les comunicadores sociales y su práctica periodística en torno a desactivar la discriminación entendiendola en  terminos de regulación cultural y comprendiendo que producen sentidos negativos sobre un coletivo historicamante violentado y confiando a lugares de extrema vulnerabilidad. 

El 11 de marzo, comenzó una seguidilla de dichos descontextualizados y tergiversados sobre la realidad de nuestro colectivo en los medios de comunicación, el cual no condice con la realidad socioeconómica y cultural que nos atraviesa.  De este modo, la conductora Canosa, fue quien intento revivir un debate histórico que no solo se circunscribe al sentido común sino que fue parte del debate académico del S. XIX sobre la dicótoma en torno a la naturaleza vs. cultura. De este modo, en el marco del “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”, la conductora de América 24, arremetió contra Florencia de la V y dijo al aire “ Estudien biología, por favor (…) Amo tener útero, amo tener ovarios, soy mujer. Somos mujeres las que tenemos útero y ovarios. ¿Nos van a cuestionar eso ahora? ¿Van a ir en contra de la naturaleza?”. Dando a entender, que ser mujer es un dato determinado por la naturaleza. Desconociendo, que según los aportes de Simone de Bouviere “mujer no se nace sino que se llega hacerlo” y que es es resultado de la cultura y de sus condiciones sociohistoricas.  

Además, la conductora en el marco del 8m critico a las manifestantes y expreso: “La verdad les diría que empiecen por darse un baño, depilarse e ir a laburar”. Dando a  entender que las mismas no son mujeres por no responder a los estereotipos y características de la femineidad hegemónicas. No es la primera vez, que la conductora vierte este tipo de comentarios estigmatizantes, discriminatorios, que van en contra de la desconstrucción del binarismo de género y que atrasan la ampliación de derechos. 

El año pasado, en el marco de la sanción del “Cupo e Inclusión Laboral Travesti y Trans-Diana Sacayán Lohana Berkins”, Canosa disparo en su editorial que: “Me parece una barbaridad que a una transexual no le den trabajo por su condición”. El problema radica en que la conductora omite decir que  la falta de acceso al trabajo formal para las travestis y trans radica en dos cuestiones principales: la primera, es que desde muy chicas fuimos expulsadas de nuestros hogares y más de  70% no ha completado los estudios secundarios. A su vez, esta discriminación que se vivió en los espacios educativos se traslado a resto de la sociedad donde la mayoría de travestis y trans que buscaron trabajo en condiciones formales fueron rechazadas encontrando a la prostitución como un destino.  Según el informe que  acompaña el texto de la ley Lohana Berkins- Diana Sacayán el 91% de las personas  travestis y trans no tienen trabajo registrado y el 82 % atribuye las dificultades para acceder a un empleo formal, a la discriminación por identidad y/o expresión de género. 

En segundo lugar, los edictos policiales y los códigos de falta, sirvieron de herramienta a la policía en connivencia con la justicia para  criminalizar nuestras identidades generando un prontuario tanto de antecedentes penales como policiales lo  que también se convirtió en un obstáculo para postularse a un empleo formal. 

Ademas la conductora, redoblo la apuesta y agregó: “Otra cosa es que las empresas se sientan obligadas a contratar a alguien por su condición sexual, eso me parece facho”. En esta misma linea, sus declaraciones carecen de argumentos y no se basan en el contenido de la ley sino que tergiversa la información plantendolo como una obligatoriedad la contrataciones de travestis y trans por parte del sector privado. La ley lo que establece es “que el Estado nacional, deberá garantizar un mínimo del 1 por ciento de su planta laboral para personas travestis, transexuales y transgéneros e (…) incentivos económicos para quienes contraten travestis y trans en el sector privado”. 

Por su parte, la diputada provida Amalia Granata por la provincia de Santa Fe, en una entrevista  en el programa televisivo Mañanisima, que conduce Carmen Barbieri por Ciudad Magazine, arremetió contra la comunidad travesti y trans al decir: “Sos trans, no tenés ninguna incapacidad para ir a trabajar y pagarte por tus propios medios un tratamiento de hormonización. Nosotros desde el Estado no podemos pagarle un tratamiento de hormonización a un trans que puede ir a trabajar tranquilamente”.

En primer lugar, sus declaraciones no respetan la identidad de genero autopercibida, violando la Ley de Identidad de Género, a su vez, omite dar a conocer que la falta de acceso al trabajo para las personas travestis y trans tiene como motor principal la discriminación por identidad de genero no cisheteronormativa. Ademas, la ley de Identidad de Genero, contempla también el acceso a la salud integral, donde están cubiertos los tratamientos hormonales y las cirugías totales o parciales. El cual, es entendido desde el paradigma de la reparación y no del lugar de un privilegio sino teniendo en claro que el Estado y la sociedad tienen que reparar los años de exclusión y persecución que vivió nuestro colectivo. 

Ademas, durante la entrevista,  Barbieri sostuvo, “Hoy hay libertad, hoy se contrata un (sic) trans. Antes tenían que hacer la calle. Tenían que prostituirse para poder vivir”. Desconociendose una vez más, que la prostitución para nosotras es un destino petrificado no una elección. Así mismo, el transodio que reproduce el discurso de la diputada Granata en un contexto donde se discutía el ajuste y el acuerdo con el FMI, cobra otro sentido, intentando instalar que las travestis y trans tenemos privilegios y generamos un gasto en el erario publico para el Estado. El pensamiento de Granata genero cierto impacto en la opinión publica por lo que nuevamente fue invitada  al programa Ángeles de la Mañana que conduce Ángel de Brito, donde sostuvo que el “Estado tiene prioridades” y estas no son “los tratamientos de hormonizacion” sino atender a “niños que no comen”. 

Lo que oculta el discurso  de la diputada, mediante estas falsas jerarquízaciones es querer priorizar unos derechos sobre otros, generando una disputa entre sectores marginalizados e intentando ponernos en contra de la opinión publica. Para aquellas personas que llevan adelante tratamientos hormonales a través de medicamentos,  son tan vitales como poder alimentarse y al mismo tiempo existen infancias travestis y trans a quienes nuestra sociedad históricamente invisibilizó porque a nosotras solo se nos piensa en tanto sujetas adultas. Los dichos de Granata, generaron repudios masivos en las redes sociales, sin embargo no sé ha retractado. Algo que nos preocupa profundamente, siendo que por el cargo político que ocupa debería ser más responsable a la hora de emitir algún tipo de comentarios de estas características los cuales, dañan,  lesionan, hieren y perjudican en términos personales y colectivos  nuestras subjetividades. Por ende, apelamos a  la reflexión y exigimos disculpas publicas. 

Democratizar la palabra

A pensar de los avances normativos que conseguimos el colectivo TLGBINB, gracias a la militancia de nuestras organizaciones y a la decisión profundamente política de gobiernos populares, el cambio cultural dista mucho de ser una realidad efectiva. Sin embargo, las travestis y trans, devenimos sujetas políticas y somos conscientes de lo que implica  esta dura batalla. Por lo cual, el eje esta puesto en la educación/formación y acceso a los medios de comunicación, para dar esa disputa de sentido, cuestionando verdades absolutas que solo intentan perpetuar el estatus quo. Por lo tanto, se torna necesario imaginar nuevas formas de comunicar y producir sentido que desplace al monopolio hegemónico, el cual nos permita lograr una emancipación infinita y tener vidas que merezcan ser vividas.  Es por ello, exigimos la real implementación de “La ley de Equidad en la Representación de los Géneros en Los Servicios de Comunicación de La República Argentina”, para procurar acciones para la prevención de la violencia simbólica y mediática hacia los colectivos mas vulnerables. 

Para construir un periodismo transmisor de otras noticias, que hable de la realidad diversa y compleja, que contribuya a una mayor igualdad y que no se dejen llevar por la inmediatez o el sensacionalismo, sino por el contrario que comunique con compromiso por el cambio cultural, con sensibilidad y empatía. Si comprendemos que la comunicación es un derecho humano, debemos exigir un Estado responsable que lo salvaguarde a través de organismos públicos que promuevan ese derecho y su ejercicio mediante la educación critica de las audiencias; amplificando sus reclamos, denuncias y consultas, y buscando corregir las asimetrías entre la ciudadanía comunicacional y los medios de comunicación.


*Claudia Vásquez Haro, presidenta de OTRANS ARGENTINA y de la Convocatoria Federal Trans y Travesti Argentina. Dra. en Comunicación Social. Docente e investigadora. Titular de la Dirección de Diversidad Sexual de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nación de La Plata. Directora de la Agencia de Noticias Sudaka TLGBINB y conductora del AM 1270. 

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