Explicar con palabras de este mundo: Hablamos con Laura Arnés sobre el activismo bisexual

Por Charo Zeballos para SUDAKA TLGBI

Desde SUDAKA TLGBI tuvimos la posibilidad de conversar con Laura A. Arnés, en relación al activismo bisexual dentro de los movimientos de la diversidad sexogenérica. Laura es Doctora en Letras (UBA), investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género (UBA-CONICET). Forma parte de Bisexualidades Feministas, un activismo al que define como “activismo teórico”. En 2019 lanzaron el libro homónimo Bisexualidades Feministas. Contra-relatos desde una disidencia situada, donde por un lado teorizan en relación a las existencias bisexuales y por el otro trabajan con relatos en primera persona de experiencias situadas. 

“Esta duda que la bisexualidad inscribe no es negativa, lo que hace es abrir, hacer estallar los campos hacia posibilidades no siempre visibles. Lo que hace es abrir el campo de las afectividades, de las relaciones, el campo de la familia, hacia lugares que muchas veces ni siquiera tienen nombres. Relaciones que no podemos definir con el lenguaje hegemónico, con el lenguaje binario” (L.A.)

La teórica cuenta que el activismo de las bisexualidades feministas interpela la lucha de muchas maneras semejantes al activismo lésbico, y que en general, han acompañado las luchas lesbianas, pero, a pesar de las semejanzas también son múltiples las formas propias y situadas “en relación con esto a algunas lesbianas más radicales hay algo de la bisexualidad que les resulta menos político, consideran que de alguna forma transamos con el patriarcado. Hay algo de nuestro no monosexismo que genera desconfianza y, sobre todo, rompe con la expectativa hacia el futuro. Pareciera que siempre provocamos la duda sobre lo que va a pasar ‘no sabemos qué vas a hacer, con quién vas a salir, con quién nos vas a engañar’ expresa Laura, y agrega que “La monogamia tiene eso con el engaño”. 


Chz.-¿Qué es la bisexualidad visible?

LA.-Sobre la visibilidad, es un tema que parece preocupar mucho al colectivo bisexual, yo diría que la bisibilidad (así con b lagra) tiene dos problemas, uno tiene que ver con la bisibilidad adentro de un movimiento de la disidencia sexo-genérica, un movimiento que a pesar de ser LGBT, siempre tendió a ignorar a la “b”. Por otro lado, la bisibilidad tiene que ver con nuestra inscripción en nuestras vidas cotidianas. Para les bisexuales, en general, la salida del closet es casi constante porque tenemos que enfrentarnos, por un lado, a la presunción de heterosexualidad, pero también nos tenemos que enfrentar a la presunción lesbiana o gay. En un mundo en el que rige el monosexismo y la monogamia, es muy difícil presumir que una persona puede tener relaciones sexo-afectivas, salir, enamorarse, como se quiera llamar, de personas de diferentes géneros y sexualidades. Esto implica, que las personas bisexuales tenemos que estar constantemente, si no dando explicaciones, por lo menos dando cuenta de esta diferencia: nuestro constante desvío de los parámetros binarios. 

Chz.-¿Por qué la bisexualidad puede ser entendida en términos identitarios? 

LA.- Bueno, eso depende de cada caso en particular. En mi caso, le da cuerpo a mi identidad, pero no a una identidad solamente sexual, sino a una forma de vivir. Ser bisexual implica que muchos de mis vínculos están corridos de la heteronormatividad, y esto implica tratar de llevar adelante otras formas de vida, otras formas de afecto y; además, la posibilidad de adscribir a la bisexualidad como una identidad, también, nos habilita a actuar políticamente en lo que sería un activismo por la búsqueda de derechos

Además que la bisexualidad pueda ser contemplada como una identidad, también habilita otros campos, que se puedan hacer investigaciones procurando encontrar ciertos recorridos históricos de la bisexualidad, o pensar cómo son las representaciones sociales, o culturales o literarias, o cinematográficas de la bisexualidad. 

Chz.- Como académica, ¿Cómo consideras que se ha teorizado -y se teoriza- en relación a la cuestión bisexual?

LA.-La cuestión bisexual fue muy poco teorizada. Nosotras, las bisexuales feministas sacamos un libro el año pasado que se llama justamente Bisexualidades Feministas. Contra-relatos desde una disidencia situada. Lo publicó la editorial Madreselva, y ahí justamente, tratamos de rescatar algunas investigaciones, algunos artículos relativos a la cuestión bisexual. Como es una identidad que hace poco aparece como tal, esto no quiere decir que no haya habido prácticas que podemos considerar bisexuales en otro momento histórico, esto hizo que las miradas sobre el campo de las sexualidades estuviera un poco sesgado en relación con esto, entonces no existen tantas herramientas teóricas para pensarla. 

Si bien se pueden encontrar un montón de textos que problematizan a la bisexualidad, que problematizan la literatura, pero es un campo bastante inexplorado. 

Chz.-  ¿En qué consiste el activismo bisexual? ¿Y cómo fue el proceso de bisexuales feministas en los últimos años? 

LA. – En el caso de las bisexualidades feministas, me parece que comparten muchos presupuestos y formas de interpelar a la cultura con el activismo lesbiano, y por eso, muchas veces quedan invisibilizadas u ocultas a través de la bandera lesbiana. Me parece que uno de los pasos políticos actuales es poder luchar, incluso, adentro del movimiento contra la presunción lesbiana, dejar de lado prejuicios como quienes dicen que las personas bisexuales le hacen el juego al patriarcado. Suena casi viejo, como frase pasada de moda, pero la escuchamos un montón. Para pensar qué otras formas del afecto y de las relaciones la bisexualidad propone, porque de hecho lo hace porque, justamente, esa inestabilidad que la bisibilidad mantiene con respecto al deseo, y a la forma de las relaciones y a los sujetos o los sujetes de deseo, abre recorridos, posibilidades, que muchas veces no están contempladas como posibilidades de futuro o de organización familiar. En ese sentido, yo abrazo y aplaudo la duda, las contradicciones, la inestabilidad que mi propia identidad me plantea muchas veces, para profundizar en las críticas a la cultura y los mandatos relativos a la heteronorma, al sexismo, al patriarcado, al Cistema (con c) y, por supuesto al Capitalismo. 

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