Gisela, somos todes

Por Gonzalo Carranza

Días atrás Agencia SUDAKA tlgbi, pudo conocer a Gisela Tapia, una joven trans de 23 años que vive en el barrio de Los Hornos, sobre las vías de un tren. Esta situación ha sido visibilizada gracias a la intervención de OTRANS- Argentina, a instancias de la entrega de alimentos que esta organización de la sociedad civil realizó en articulación con la Red de Migrantes y Refugiadxs en Argentina.

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Actualmente, se dio a conocer a este medio que OTRANS, por intermedio de su presidenta Claudia Vásquez Haro pudo acceder, a través de la dirección de Infraestructura del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, a la entrega de algunos materiales de construcción para su vivienda. 


Según informó Nicole Ruiz, amiga de Gisela: “Le llegaron diez chapas y diez tirantes. Pero comida le llega solo gracias a OTRANS, y hoy le llegaron dos colchones”. La casa actual de Gisela se constituye de tres paredes hechas con chapa y una de nylon, con suelo de tierra y sin cama, por lo que se encuentra permanentemente a la intemperie, expuesta al frío y a las condiciones climáticas.

“Todo viene por partes, primero llegaron las diez chapas, después llegaron los diez tirantes y por último los dos colchones. Esto es un parche porque Gisela aún sigue sin baño y le faltan varias cosas”, explicaba Nicole. Sin embargo, y como es de público conocimiento, Gisela se encuentra sin trabajo y sin poder sostenerse económicamente de manera independiente, ya que, a causa del aislamiento social preventivo y obligatorio, no puede salir a las calles a recolectar cartones o materiales reciclables con su carro para poder vender. Asimismo tampoco puede acceder a medidas de higiene por la falta de agua potable, como a otros servicios básicos para cualquier ciudadano o ciudadana, como gas y luz.

El caso de Nicole Ruiz también refleja una extrema vulneración, con solo 33 años tiene que someterse a un tratamiento de diálisis tres veces por semana. Sin interrupciones. Ella es sostén de hogar, a cargo de sus tres hijos. 

Días atrás, Nicole no pudo ser asistida en el hospital donde realiza su tratamiento porque los médicos se rehusaron a asistirla por riesgo de COVID-19. Sin embargo, con la intervención de OTRANS, el tratamiento pudo ser retomado con las debidas medidas de prevención y pudieron retirar el líquido que permanecía alojado en sus pulmones por la falta de diálisis. 

Los tejidos comunitarios se han reforzado a través de campañas de donación, ante la llegada poco efectiva por parte del Estado a la población travesti y trans, para que las compañeras accedan a un bolsón de comida. Lo que se ha manifestado con gran fuerza en las ciudades de La Plata, Berisso y Ensenada donde solo OTRANS-Argentina cuenta con 350 fichas técnicas de compañeras afiliadas. Hasta el momento, desde la organización informan que aún hace falta llegar con alimentos a más de 150 compañeras travestis y trans, solo en esas ciudades. 

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El Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio por el COVID-19 lleva un mes de vigencia por decreto (297/20). Sin embargo, la fecha de su levantamiento es poco certera ya que, lo que en principio sería el próximo 26 de abril, según lo que informó el Gobierno Nacional,  se extendería 15 días más para llegar en mejores condiciones a lo que se considera como el “pico de contagio” de la pandemia en nuestro país. 

Esto seguirá trayendo consecuencias enormes para quienes se encuentra en situación de extrema precariedad. Por eso, una vez más, es necesario insistir en la inmediata acción del Estado ante la emergencia alimentaria y habitacional que las personas del colectivo travesti y trans de la Argentina padece, en particular.

Gisela, somos todes!

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