“Hablar de Derechos Humanos en Nicaragua es casi un crimen”

Activistas de la comunidad travesti-trans de Nicaragua denuncian que son olvidadas por parte del Gobierno. Ante la falta de oportunidades laborales, la problemática alimenticia y la discriminación que sufren a diario, algunas se sienten empujadas a ejercer la prostitución. Exigieron una respuesta por parte del Estado y solicitaron que organismos internacionales intervengan, pero hasta el momento no recibieron respuesta.

Por Christian García para SUDAKA TLGBI

Las organizaciones de diversidad sexual están viviendo un clima socio-político  complicado que se fue profundizando con el avance de la pandemia. La persecución que sufre la comunidad por parte del Gobierno y de las fuerzas de seguridad hace aún más difícil poder expresarse sin tener miedo de una represalia. Por esta razón, decidimos resguardar las identidades de las personas denunciantes.

Algunos de los problemas actuales a los que se enfrenta la población TLGBI son la hambruna, la falta del acceso al trabajo, a la salud y a la vivienda propia. “Estamos siendo excluidas. Muchas han sido despedidas de su trabajo por ser personas trans y miembros de la comunidad LGBTI”, expresan. Asimismo reconocen que las personas travesti-trans son las más golpeadas al ser las caras visibles de la diversidad: “Somos las más expuestas a los crímenes”, enuncian.

En lo que va del año, denuncian que  varias personas trans fueron asesinadas en el país. También, existen muchas denuncias por agresión, pero la justicia no actúa. Yo fui golpeada por un sujeto que me fracturó la mandíbula en el mes de marzo. La justicia no me dio una respuesta y el agresor sigue en la calle como si nada. Estamos en un país machista, patriarcal, fundamentalista y religioso”. Otras denuncias parecen no prosperar ya que en muchas ocasiones el hostigamiento y la persecución proviene por parte de la misma policía.

Las activistas expresan haber buscado ayuda en los organismos internacionales de Derechos Humanos, pero todavía nadie presenta una solución. No hemos sido escuchadas. Hemos tocado puertas. Estamos siendo excluidas de los proyectos. Muchos organismos solo tienen en mente a la población heterosexual y no miran más allá. Tenemos una comunidad LGBTI débil, marginada en nuestro país”.

A partir de la pandemia del Covid-19 se han registrado más de 1200 despidos de personas trans a nivel nacional. “Los trabajos son inestables. Muchas están ejerciendo el trabajo sexual por falta de empleo y por discriminación en los distintos trabajos que hay”, expresan. Muchas compañeras recurren a trabajos informales como meseras o vendedoras ambulantes, pero esto no es suficiente. En su mayoría, “las chicas no tienen más de 5 dólares al día para poder alimentarse y poder alimentar a sus familias”, y afirman quepor más que seas licenciada, doctora, abogada o tengas cualquier título, no sos prioridad para las empresas”.

Asimismo “Con la pandemia hablar de Derechos Humanos en Nicaragua es casi un crimen, y más aún hablar de identidad de género”, expresan. Si bien existe una resolución ministerial 671/2014 que habla sobre el respeto hacia la identidad de género en el área de la salud, muchos funcionarios desconocen su contenido.Es papel mojado. Vemos esta resolución únicamente como estrategia del Gobierno para dar una imagen a favor de los Derechos Humanos a nivel internacional”.

La fuerte alianza por parte del Gobierno con la Iglesia dificulta aún más esta situación, ya que varias políticas relacionadas con la salud sexual, como la entrega de preservativos, fueron bloqueadas. “Hace falta un cambio de estructura para que exista un cambio social y de conducta de respeto hacia la comunidad diversa”.

Les activistas sostienen que es necesaria una reforma de leyes las cuales no van a cambiar, mientras los organismos internacionales sigan mirando para otro lado, y el gobierno nicaragüense legisle con una mano sobre la Biblia. Pero la comunidad travesti-trans seguirá en pie de lucha.

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