La fuente al final del arcoiris: ¿Qué es el rainbow washing?

Por Fimma Zirpoli para Agencia Sudaka TLGBINB

Ahora que finaliza Junio, el mes del orgullo, viene bien recuperar la idea de que el orgullo debería ser un ejercicio y una práctica constante, no sólo un día o un mes. A raíz de esta reflexión que viene dándose hace algunos años, comenzó a usarse el término rainbow washing para concientizar acerca de la necesidad de la inclusión real del colectivo TLGBINB en la cotidianeidad de las marcas y las organizaciones.

El término washing,que en su traducción del inglés significa “lavado”, se utiliza para hacer referencia a las estrategias de marketing que usan las empresas, medios y organizaciones para lavar su imagen respecto a determinados temas. Como respuesta a la puja social en el marco de las luchas por la visibilización y la justicia de las minorías, las instituciones, cuyos trasfondos son “sucios” (y necesitan ser lavados), suelen fagocitar esos mensajes y devolverlos a la sociedad como consignas progresistas.

Algunas de las formas que adoptó este término son:

Whitewashing: “blanqueamiento” que, sobre todo en el cine, consiste en contratar personas blancas para interpretar papeles de personas de color. La industria audiovisual hegemónica tiene una política que también induce a la cisheteronormativización en la construcción de sus personajes. En muchos casos las orientaciones sexuales no son explícitas si estas no corresponden con la heteronorma, o personas cis interpretan papeles de personas trans.

Greenwashing: el “lavado verde” se da cuando una empresa que se dedica a contaminar el ambiente quieren dar la imagen de estar adaptándose a ser más eco-sustentables. Así es como algunas marcas terminan por sacar una línea de cepillos de dientes de bambú, a su vez, continúan testeando sus productos en animales.

Pinkwashing: se conoce el “lavado rosa” la forma en que tanto empresas como instituciones, comunican mensajes, en momentos determinados (por ejemplo en marzo respecto al “mes de la mujer), sin que esto implique transformaciones estructurales en el vínculo real entre empresa-consumidorxs. El término comenzó a utilizarse en los ́90, cuando la asociación Acción Contra el Cáncer de Mama, advirtió que las empresas tomaban el color del lazo rosa que representa la lucha, para “vender más”.

En el último tiempo, se acuñó un nuevo término: rainbow washing. Durante todo el mes de junio vimos cómo cada empresa, organismo estatal y consumo cultural adoptó la bandera del orgullo TLGBINB en sus mensajes, productos y publicidades. Quizás podríamos pensar que significa un gran avance respecto a la invisibilización histórica contra la que ha tenido que luchar el colectivo. Pero la realidad indica que esos mensajes, no se corresponden necesariamente con el diseño y la implementación de políticas efectivas, desde una perspectiva inclusiva y de transformación.

Estas prácticas pretenden instituir sus mensajes generando una nueva noción de inclusión, en tanto que retoman algunos estereotipos y los retransmiten de una forma más aceptable o legitimada, es así que logran conseguir sus objetivos de venta.

La fuente al final de arcoiris

Al interior de muchas organizaciones y empresas aún existe la intolerancia hacia la orientación sexual, expresión o identidad de género. Prácticas que violentan y perjudican al sector de la población discriminado. Por ende, el cupo de personas TLGBINB que trabajan en estos lugares siempre es menor en relación al porcentaje de personas cishetero.

A la vez, son escasos los lugares en los que su personal esté capacitado en relación a temas de género y diversidad, o que implementen políticas tales como contratos no binaries, baños sin distinción de género o con distinción no binaria, por lo que aquellas personas que llegan a conseguir puestos laborales en dichos espacios, ingresan a ambientes que reproducen la discriminación.

Lo aconsejable para estos lugares sería preguntarse si los mensajes que están dando efectivamente los cumplen como política interna, y si existe un compromiso a sostener estas políticas a largo plazo, no sólo por un mes para que suban las ventas. Quizás resulte más interesante que durante el mes de junio realizaran reuniones internas, capacitaciones, espacios de reflexión sobre sus formas de producir y de contratación de personal, con compromiso desde una perspectiva TLGBINB inclusiva. Como consumidorxs también podemos hacer un trabajo de concientización al respecto de nuestros modos de consumo, revisar las prácticas de los espacios donde nos informamos y de las empresas en las que adquirimos nuestros productos. Es decir, hacernos y hacer preguntas, esta es la forma que tenemos para cambiar el mundo

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