La incasable lucha por Memoria Verdad y Justica para la población LGT

Por Eugenio Talbot Wright

La población LGT ha sido víctima de violencias en forma sistemática y generalizada.

Nuestra memoria ha sido cercenada, nuestra verdad cuestionada y nesutra justicia sacrificada para mantener intacta la impronta heterocisnormada de nuestra sociedad.

Las identidades maricas, tortas, travestis, se convirtieron en enemigos de un sistema político, social y económico capaz de ser desestabilizado con nuestras presencias.

Comprender esto hoy resulta fundamental para bregar por el reconocimiento de derechos para todes, entre los que se cuentan la memoria, verdad y justicia, camino a los 44 años del golpe cívico eclesiástico militar. 

SUDAKA tlgbi entrevistó a Ana Oberlin, Fiscal Ad Hoc del Ministerio Público Fiscal, de la unidad especializada en delitos de lesa humanidad de Rosario .

ETW – ¿Por qué no han sido reconocides como preses políticos les integrantes de la población  LGT detenides, asesinades y desaparecides en las distintas dictaduras y durante las democracias?

AO- Yo creo que tiene que ver un poco con una gran dificultad que hay, que se ve muy crudamente dentro del poder judicial pero que también se ve a un nivel más general, a un nivel social, que es entender  la base de esa persecución. 

Que esa persecución tiene que ver con  el terrorismo de estado como promotor de un modelo económico, social, cultural y también  de un modelo sexo-genérico. Vemos la hegemonía de un modelo que ya estaba vigente pero que de alguna manera se potenció  con esta intención de imponerlo durante el terrorismo de Estado y por eso se agudizó la persecución hacia quienes estaban fuera de la heterocisnormatividad. 

Creo que la dificultad de poder cuestionar eso, considerarlo parte del objetivo del terrorismo de Estado  hace que lamentablemente todavía haya dificultades para reconocer a quienes tuvieron esa experiencia como presos, presas y preses políticos en esos años.

Creo que también tiene que ver con la concepción que existe en nuestro país tan cisheteropatriarcal, la cual hace que todo lo que tenga que ver con este tipo de cuestiones sean de alguna manera relegadas, rechazadas y se sigan negando estas cuestiones que en realidad son muy evidentes si se escuchan los testimonios, que hay muchísimos, sobre todo de las compañeras trans que han comenzado a hablar para contar la ferocidad que se ejercía  hacia ellas en épocas del terrorismo de Estado y la ferocidad Estatal, antes y después de los golpes militares. Ellas cuentan todo lo que vivieron y si las escuchamos no quedan dudas de que formó parte de una persecución focalizada, ejecutada con una crueldad superior, incluso, desde mi punto de vista a lo que ocurría en los centros clandestinos de detención. 

El tema es que debemos hacernos cargo que vivimos en una sociedad cisheteropatriarcal que niega incluso el carácter de víctimas a quienes estaban fuera de esta norma durante el terrorismo de Estado. 

Además muchas historias permiten entender el particular ensañamiento hacia las personas gays, lesbianas y travestis cuando eran secuestradas y llevadas a los centro clandestinos de detención.

También los testimonios dan cuenta de un plus de violencia sobre estas personas que es ignorado en forma generalizada, que no es destacado particularmente en las sentencias judiciales y forma parte de ese silenciamiento, de la negación de eso que tiene que ver con el modelo sexo-genérico hegemónico que el terrorismo de estado de alguna manera quería garantizar. Por eso el particular ensañamiento sobre quienes salían de la cisheteronorma  en esos años.

 

ETW- ¿Crees que existió una mirada patriarcal y machista dentro de las organizaciones revolucionarias? 

AO- Estoy segura de la existencia de esa mirada. 

Creo que esto se ve reflejado cuando se toma en cuenta el lugar que tuvieron las mujeres en las organizaciones, las dificultades que tuvieron las mujeres a la hora de poder ocupar lugares relevantes dentro de las organizaciones  revolucionarias.

Esto es parte de lo mismo, es parte también del rechazo y la persecución especialmente a gays y lesbianas dentro de las organizaciones. Yo no tengo conocimiento de que haya habido  compañeras trans integrando estas organizaciones, lo que no implica que no las hubiese, pero sí sé de compañeres gays y lesbianas que sufrieron dentro de las organizaciones discriminación. Esto ha sido contado por muches.

También algunas compañeras han contado como las mujeres eran relegadas a la hora de tomar decisiones, o como tenían lugares dentro de la estructura inferiores a la de los varones.

Si bien esto no puede generalizarse dentro de todas las organizaciones creo que hay que verlo en un contexto general, que tiene que ver con la época y que fue reproducido por la mayoría de las organizaciones,  aunque no todas, que dio un lugar inferior a las mujeres y llegó a rechazar a lesbianas, gays y trans. 

Esto existió, hay que plantearlo, pensarlo porque esto también desde mi punto de vista está vinculado a la dificultad del reconocimiento de gays, lesbianas y trans como presos y presas políticos. 

De esto nos tenemos que hacer cargo porque esta práctica hasta el día de hoy se sigue reproduciendo en muchos espacios. 

ETW- ¿Las personas detenidas  durante el terrorismo de estado por ser parte de la población LGT están pudiendo acceder a las políticas reparatorias al igual que otres presos políticos y/o familiares de desaparecides?

AO- Las personas que fueron secuestradas durante el terrorismo de Estado que forman parte de la  población LGT no está pudiendo acceder. 

Solamente en la provincia de Santa fe han obtenido la reparación. Esto cuesta bastante. Se está, en este momento, analizando un caso en Nación. Es una solicitud de una compañera trans que va a ser resuelta en breve y creemos que va a ser positiva. 

Tenemos que remarcan que durante estos cuatro años de Macrismo  las leyes reparatorias se vieron frenadas en general, pero yo tengo mucha confianza que ahora con las nuevas autoridades esto cambie y que tomen en cuenta los reclamos que hay en curso. 

Hay un planteo en particular que está avanzado que tiene que ver con un punto muy importante como es el estándar probatorio para las leyes reparatorias. 

Hay una discusión que tiene que ver, desde mi punto de vista, con no entender exactamente de qué se trata lo ocurrido con les compeñeres que eran perseguidos injustamente por esta búsqueda de imponer el modelo sexo-genérico durante el terrorismo de Estado, que tiene que ver con que al estar en situaciones, en las cuales cotidianamente se sufría violencia, en un contexto en donde las violencias no solo eran ejecutadas por el Estado sino que también se sufrían muchos tipos de violencias como el perder contacto con las familias, provocando que existieran pocos contactos como para hacer denuncias, habeas corpus, presentaciones como hay en otros casos con otros compañeros y compañeras que fueron presos y presas políticos.

Esto dificulta tener ese tipo de pruebas para los casos por ejemplo de las compañeras trans.

Exigir ese tipo de pruebas habla, desde mi punto de vista, sobre el no entender como fue la violencia Estatal sobre estas compañeras. Porque evidentemente era muy difícil que hicieran algún tipo de presentaciones. Que alguien hiciera algún tipo de presentaciones  o denuncias posteriores, porque era ese Estado, el que las perseguía y si se presentaban a alguna comisaria a denunciar las detenían porque justamente estaban habilitadas esas pseudo detenciones, que para mí, eran verdaderos secuestro. 

Por eso me parece que es perverso exigir las mismas pruebas que se exigen para otros casos. Además me parece importante decir que lamentablemente muches compañeres murieron durante estos años no solamente por la violencia del terrorismo de Estado, sino por toda la violencia sufrida en la trayectoria vital. Esto hace que queden pocas, pocos y poques  testigos. Es injusto y perverso exigir el mismo estándar probatorio que se le puede pedir a quien, a lo mejor, su familia en el momento del secuestro presentó un hábeas corpus como pasa en muchos casos de otres preses políticos. 

Por eso considero fundamental que se cambie esa concepción y que se entienda la diferencia, que se entienda lo difícil que es probar, lo casi imposible que es conseguir testigues que declaren lo que  ocurrió. Sin embargo no hay dudas que la violencia fue terrible y muy focalizada sobre toda la población LGT, sobre todo con las compañeras trans, las que muchas se encontraban en situación de prostitución lo que las exponía aún más a esa violencia. 

No quiero dejar de decir que las violencias que sufrían las personas trans,  que son violencias terribles, demuestran claramente que se trata de secuestros y no de detenciones porque esas detenciones que estaban basadas en una especie de “ropaje de legalidad” que le daba  la persecución basada en lo edictos y otras normativas que habilitaban la detención, esos secuestro se producían fuera de toda legalidad más allá de ese “ropaje”, porque eran secuestros que se producían en horas de la madrugada, con persecuciones, con los mecanismos propios de terrorismo de Estado para luego someterles a todo tipo de violencias, violaciones, torturas, no solamente ejecutadas por las fuerzas armadas y de seguridad. Parte de las violencias sufridas por las compañeras trans era introducirlas a un calabozo con otros presos, presos sociales que las sometían a violencias y eso era parte de la amenaza continua. 

Hay que resaltar que muchas de las compañeras y les compeñeres  LGT no solamente fueron secuestrades en comisarías sino que pasaron también por centros clandestinos de detención donde fueron sometides a las más atroces violencias. Eso permite demostrar que los dispositivos utilizados durante el terrorismo de estado fueron utilizados también con las personas  LGT haciendo que se haya intensificado durante aquellos años la persecución a les compañeres trans gays y lesbianas. 

Este punto nos demuestra que si bien la violencia existió antes y después del terrorismo de Estado, durante éste estaba la posibilidad de que encima fueran llevades a centros clandestinos de detención, en situación de desaparición, lo que agravaba la violencia sufrida y demuestra que los dispositivos propios del terrorismo de Estado fueron utilizados contra las personas LGT, intensificando aún más la violencia.

También necesitamos dejar en claro que cuando hablamos de los centros clandestinos de detención no solo nos referimos lugres fijos conocidos como La Perla, La Esma por ejemplo, sino que muchos otros sitios funcionaron como centro de detención ilegal “precarios” como para decirlo de alguna manera, incluyendo a muchas comisarías.   

ETW- Sabiendo que vos junto a otro grupo de personas están encarando esta realidad buscando el reconocimiento de derechos de la población LGT ¿Me podrías comentar que estrategias están usando y cuál ha sido la respuesta del poder judicial ante este pedido? 

AO- Estamos en realidad transitando un camino en donde hay que distinguir algunas situaciones. 

Algunes compeñeres quieren hacer presentaciones judiciales más formales como para expresarlo de alguna manera, y denunciar lo que vivieron dentro del marco de las causas que están en curso del terrorismo de Estado y por eso prestan su testimonio. Esto a mí me parece muy valioso y, hay en particular, varias compañeras  que están comenzados a hacerlo, las cuales aportan mucho no solo en relación a sus casos sino también en relación a otros en los que fueron testigas.

 Pero también hay otres compañeres que no quieren hacer esas presentaciones, o no confían;  y la verdad que teniendo en cuenta todo lo que venimos hablando como es el nivel de discriminación y de rechazo que ejercen las instituciones como es la judicial hacia quienes están por fuera de la heterocisnormatividad , es completamente entendible  que no quieran muchas veces denunciar lo que vivieron.

Pero en el caso de las compañeras  que quieran, la idea es que presten testimonio, acompañarlas y ver la posibilidad de que se avance sobre esos casos. 

Esto es un camino lento. En general hay algunes fiscales que tienen una mirada más correcta sobre el tema y están de acuerdo en impulsar la acción penal y eso es también importante, porque pedirle a las compañeras el sacrificio de tener que hacer una denuncia, de declarar todo lo que vivieron, con lo que implica revisitar el horror de todo lo que les pasó, y saber que el posible resultado es que todo caiga en un saco roto, en donde van a ser ignoradas por la justicia, es someterlas a más violencia  todavía. Pero a la vez me parece importante que esas presentaciones se hagan, y que podamos insistir y avanzar en ese aspecto ante el poder judicial.   

ETW- ¿Qué posibilidades existen para que se reconozcan como crímenes de lesa humanidad la persecución en dictaduras y democracias que sufrimos le trans y travestis?

AO- Sobre esto yo creo que tenemos mucho camino allanado, sobre todo durante la dictadura porque está clara la persecución sistemática y cruel hacia las personas que salían de la cisheteronormatividada que está basada en esta idea hetericis patriarcal que ya existía en nuestro país, pero que de alguna manera se profundizó y fortaleció en la dictadura.

 No hay que olvidar que quienes llevaron adelante el terrorismo de Estado pertenecen a instituciones  machistas y patriarcales , con la idea de varones y de mujeres dentro de un binarismo absoluto que querían imponer en base a roles completamente  encorsetados: los varones en el ámbito público y las mujeres relegadas al ámbito privado.

Esta dificultad existe desde hace muchos años en relación al reconocimiento a la violencia específica hacia las mujeres en los centros clandestinos de detención. Del total de sentencias solamente un 12% incluye delitos exclusiva o mayoritariamente  sufridos por mujeres como violaciones, abusos sexuales y abortos forzados. Y se tuvo que dar una lucha larga difícil y compleja para que esas sentencias ocurran por el carácter cisheteropatriarcal de la justicia en nuestro país. Yo confió que siguiendo con el camino de insistir, de presentar pruebas, de seguir mostrando lo ocurrido vamos a lograr que se avance en algunos casos. 

Este año, en mayo va a comenzar el primer juicio por lo ocurrido con una compañera trans que fue llevada al Pozo de Banfield, un centro clandestino de detención.  Yo creo que este primer juicio va a abrir mucho la mirada sobre lo que ocurrió y va a poner más en la opinión pública lo sucedido durante la dictadura con la población LGT y la cantidad enorme de casos que hay.

Respecto a la democracia yo creo que en algún momento se va a tener que reconocer que la violencia continuó. 

Quizás parte del camino sea comenzar con la dictadura para después poder ampliarlo y reconocer que esa violencia fue anterior y posterior. Si bien es un camino difícil yo estoy confiada en que lo vamos a lograr, porque es profundamente injusto que se siga negando el carácter de víctimas a quienes sufrieron las peores violencias que he escuchado desde hace 20 años, cuando comencé a litigar  en estos juicios.

Escuchar las historias  de les compañeres contando lo sufrido durante el terrorismo de Estado, pero también antes y después, es terrible y creo que son las historia más duras y espantosas que he escuchado y merecen no solo la reparación que se puede dar gracias a que se haga justicia,  sino también la reparación a través de las leyes reparatorias del Estado, porque lo que han vivido es espantoso y creo que no darle la respuesta que merecen es parte de seguir sosteniendo este sistema cisheteropatriarcal. 

Hay que romper con eso y hay que, de una vez por todas, comenzar a reparar de alguna forma lo irreparable, sé que es irreparable, pero de alguna manera empezar a avanzar en la justicia, en las leyes reparatorias, en el otorgamiento de las leyes reparatorias.  Es una forma de tener la intención de reparar algo de esto que entra dentro de lo que es el horror.    

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