La verdad de la Milanesa sobre San Valentín

Por Aradia García

En estos tiempos tan conmocionados por las redes sociales, el mundo globalizado por el capitalismo, el consumismo y todas las prácticas culturales instituyentes sobre ciertos saberes hacen difícil deconstruir el día de lxs enamoradxs.

Sabemos que hoy en día no hay país en que no se celebre 14 de Febrero el “Día de lxs enamoradxs”. Donde las estrategias de venta y sobre todo, de marketing, han gestado el olvido de  las antiguas tradiciones romanas de donde nace. Y que con el paso del tiempo las hayan llenando de corazones, rosas y chocolates, promociones, comidas y besos, cada 14 de Febrero.

Sin embargo, bajo la nueva serie de Netflix “El mundo oculto de Sabrina”, ha introducido a las masas un leve conocimiento sobre el famoso 14 de febrero y las fiesta de Lupercales. 

Pero ¿De dónde nacen estas fiestas?

Se podría decir que nosotras, las brujas neopaganas, nos sentimos ampliamente identificada con lo que sucede en estos tiempos. En este sentido, Fire Valkyrja, sacerdotisa Wicca y bruja ampliamente conocida en Argentina, mediante un post en Instagram hizo un acertado análisis sobre las Fiestas Lupercales y San Valentín, donde relataba que las Lupercales ya vienen de momentos históricos, donde yacían sobre prácticas culturales de la antigua Roma. Pero que, con el correr del tiempo, fueron desterradas por el Papa Vigilio en el siglo VI, al sustituirlas por la Candelaria

“Este era un acto de purificación que comenzó en el reinado de Rómulo y Remo, cuando las mujeres romanas se hicieron estériles. Después de consultar el oráculo de la diosa Juno, en el bosque Esquilo, ésta responde: “Madres del Lacio, que os fecunde un macho cabrío velludo”. Y es ésta la razón por la que los luperci van desnudos ungidos en sangre de animales impuros (como si vinieran de caza) con pieles de lobo, golpeando con el látigo como si fuera un miembro viril”, relataba Valkyrja en sus redes sociales.

También agrega que, “Según las creencias, este rito aumentaba su fertilidad poniéndole las carnes de color púrpura, que representaba a las prostitutas de la época, en particular las que ejercían la prostitución sagrada con los lupercos en el Ara Máxima, también llamadas lupas o lobas. De este color vistió Helena de Troya para ofender a su marido Menelao, que como todos los reyes de la época, trataban como una esclava a sus mujeres, y que hoy es color del feminismo”.

Entonces, nos ponemos a pensar cómo las practicas capitalistas y por sobre todo, la cultura del consumismo, nos hacen perder el hilo de nuestra historia. Es necesario que recuperemos nuestra historia, aquella que no es la oficial, la clandestina, la que el catolicismo nos la ha impuesto. Aquella que nos sirve para cuestionar las estructuras socialmente construidas desde los épicos momentos de la historia. Que nos sirva como un instrumento de empoderamiento y reivindicación. 

Y vos ¿Conocías las Lupercales? 

Fuente: Fire Valkyrja

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