LA VIDA NO TIENE VALOR COMERCIAL

Por Claudia Vásquez Haro (*)

En el marco de una nueva conmemoración por el “Día Internacional contra la Trata de Personas”, este flagelo, no deja de estar presente en el día a día en Argentina y el resto del mundo. El tráfico de seres humanos con diferentes fines, pareciera no ser notorio y se hace invisible en las sociedades modernas. Antes esta situación, desde la Organización de las Naciones Unidas, se estableció que cada 30 de julio se conmemorase esta fecha, para visibilizar una problemática que muestra una de las facetas más atroces de la humanidad. Nos referimos al lucro con las vidas de personas: por cuestiones de género, diversidad sexual, edad y situación socioeconómica, entre otras.

La trata de personas, es la captación, transporte y recepción de personas a través de amenazas, el uso de la fuerza u otras formas de coacción. Como son el rapto, el fraude, el engaño y abuso de poder de unas personas sobre otras, con fines de explotación laboral, sexual, servidumbre doméstica, extracción de órganos, entre otras modalidades.

A su vez, la comercialización de personas, es de los más graves delitos de violación a los derechos humanos, siendo catalogada como un símbolo moderno de esclavitud en el siglo XXI, mediante la cual, son privadas de su libertad y derechos las victimas por parte de terceras personas. Muchas de las que han sobrevivido a estos procesos y pueden contar sus historias, son maltratadas y re victimizadas al pedir ayuda por parte de las autoridades competentes.

En la actualidad, en el contexto de la pandemia del coronavirus, en nuestro país, las mujeres, niñas, travestis y trans, se han convertido en las victimas más frecuentes de este delito. Quienes suelen sufrir la superposición de múltiples factores vinculados a la pobreza, la discriminación, la violencia de género, entre otras.

En el imaginario colectivo, se genera una brecha sobre lo que se entiende por trata de personas y cómo funcionan efectivamente las redes criminales que explotan a mujeres, niñeces, travestis y trans; las cuales manejan un mercado millonario.

La desaparición de Marita Verón -caso emblemático en Argentina-, aporto a que este delito comenzara a visibilizarse junto al entramado que hay detrás de estas organizaciones que buscan lucrar económicamente con personas en situación de vulnerabilidad. Lejos de ser improvisadas, suelen tener un claro y sólido esquema de funcionamiento que les permite operar con total impunidad, con conexiones policiales, judiciales y políticas locales, provinciales, nacionales e internacionales.

Por eso, son necesarias políticas urgentes que desarticulen la connivencia entre las redes con los aparatos estatales; en las cuales el poder judicial y las policías tienen una responsabilidad fundamental.  Sin connivencia, las redes de trata no podrán desplegarse. A su vez, los aprendizajes de las personas que han sido víctimas de estos delitos son aportes fundamentales para tomar medidas concretar y echar luz sobre una problemática universal. La trata, es un flagelo paradigmático de la corrupción. Sin funcionarios que miren hacia otro lado a cambio de dinero, la trata no existiría.

Por eso, en este nuevo aniversario, es importante visibilizar y avanzar en las agendas transfeministas e interseccionales sobre el tema de la trata de personas. Las cuales, de manera histórica han pregonado políticas del descarte de “usar y tirar” personas, como objetos con valor de consumo. Hoy más que nunca decimos, “la vida no tiene valor de comercial”.

(*) Editorial «SUDAKA en Radio» Radio Provincia AM1270

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