Memoria activa, transfeminista e interseccional

Por Aradia García para Sudaka TLGBI

¿Por qué hoy,  20 de noviembre, se tomó de forma internacional como el día de la memoria trans?  Se trata de una celebración que sirve para recordar a todas las personas Trans que fueron víctimas del odio y la violencia por razones de género.

La fecha surge a partir del asesinato, de Rita Hester, una mujer trans afroamericana estadounidense, el 28 de noviembre de 1998, activista reconocida por su militancia respecto a los derechos humanos  de la población trans, pero principalmente, la educación. Tras su transfemicidio, y el mal manejo y tratamiento periodístico en los medios de comunicación, se produjo una vigilia en la que participaron cerca de 250 personas. Sin embargo, hasta el día de hoy el asesinato de Rita aún no se ha resuelto, como un gran número de transfemicidios y travesticidios. No obstante, el  20 de noviembre de 1999, en la ciudad de San Francisco, Estados Unidos, se organizó la primera conmemoración que homenajeaba a Rita y a todas las personas trans víctimas de crímenes de odio y violencia por motivos de su identidad de género. 

¿Cómo es en Argentina esta conmemoración?

Si bien en nuestro país hay otras fechas conmemorativas, algunas organizaciones han comenzado a retomar ese día, dotándolo de sentido, y remembranza. Esta reivindicación acrecentó cuando, en el año 2015, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), le exigió a los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) mejorar los sistemas de recolección de datos, a trabajar para aumentar la expectativa de vida de las personas trans a través de medidas que eliminen su  vulnerabilidad a la violencia y muerte, y a investigar, juzgar, sancionar y reparar a las víctimas.

Para tener una mirada restrospectiva y crítica, pensando en un contexto situado en la Revuelta de Stonewall, se puede entrever, que la ultima parte del siglo XX, en el mundo, generó un cambio de paradigma, aunque, claro está, no fue suficiente para disminuir las múltiples violencias a las que permanentemente estuvimos sometidas las personas que pertenecemos al colectivo TLGBINB. Pero si, se trató de un proceso de visibilización. Sobre todo porque hemos pasado procesos dictatoriales en nuestra querida América Latina. Por ello, como personas TLGBINB, pero sobre todo, travestis y trans, y desde nuestros propios marcos epistémicos, es necesario pensarnos cómo hacemos un ejercicio activo que permita reconstruir una memoria colectiva.

Debido a que, aún nosotres, las personas de la diversidad sexual no tenemos el derecho al duelo, porque constantemente estamos en una especie de circuito interminable de resistencias y resiliencia. Sabiendo que cuando une de nosotres muere, la sociedad no se enluta, pero si lo hace cuando muere une hetero-cis-sexual.

Experiencias de nuestra región

Para profundizar el análisis, podemos traer al debata la obra de Giuseppe Campuzano, quien fue un filósofo, investigador, activista travesti peruano, investigó sobre la historia del travestismo en Perú. Y que en su obra, hizo un aporte muy interesante respecto a que el travestismo no es la imitación de la mujer, sino como el ejercicio de libertad de una persona rompiendo convenciones.

El aporte clave que hace Campuzano a la historia del movimiento travesti peruano, se trata del Museo Travesti del Perú que surge en Lima en 2003. Y que no es un simple museo acerca del travestismo, sino es pensado como un proyecto superador y que se trata de transformarse  en una pieza conceptual portátil que se arma y desarma en distintos lugares no necesariamente siempre dentro museos, galerías o lugares de exposición.

Jem Silvana Rodriguez, histórica militante travesti migrante en Argentina

Y es interesante tomar este aporte, tanto de la academia, como de la militancia que hace Campuzano, para poder analizar en el día de hoy las implicancias que hay sobre la memoria, el colonialismo, y sobre todo los prejuicios.

Es por esto siempre decimos que es interesante narrarnos desde nuestras experiencias y desde el abya yala.  Sobre todo, para tensionar las construcciones de los Estados Nación, porque justamente, en pos de un ser “nacional” fueron arrasados, pueblos originarios, travestis, trans, marikas, personas disidentes, de todas nuestras costumbres, creencias y territorios.

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