Mujeres trans migrantes privadas de la libertad denuncian violación de derechos humanos

El lunes pasado, Brisa Rafaela Dávila Rojas, mujer trans migrante, falleció por Coronavirus en el Hospital Interzonal General de Agudos. Las fuerzas de seguridad perdieron su DNI, razón por la cual el cuerpo todavía no puede ser cremado. Además de indignación y dolor por el fallecimiento de Brisa, sus compañeras denuncian que en la Unidad Penitenciaria Batán se están violando los derechos humanos y se les niega atención médica. Preta Naomy, referenta de Mujeres Trans Migrantes, comentó el maltrato que existe dentro de Unidad Penal Nº44: “A la medicación la dan a destiempo o directamente no la dan. No se están haciendo los test de carga viral. Las compañeras salen a morir de ahí”.

Por Christian García para SUDAKA TLGBI

Brisa no es la única víctima del Coronavirus y del sistema penitenciario. En los últimos meses ya han muerto tres mujeres migrantes. Desde Agencia SUDAKA pudimos contactarnos con algunas de las compañeras que se encuentran privadas de la libertad y nos comentaron que hace más de dos meses se encuentran sin agua. Eso perjudica aún más la situación insalubre en la que se encuentran, ya que no pueden higienizarse ni lavar los alimentos en mal estado que les dan para comer.

Hasta el momento, cinco mujeres dieron positivo de Covid-19 y la única medida que se tomó desde Batán fue aislarlas. “Las chicas se curan como pueden porque no nos dan medicamentos. Los medicamentos que algunas de ellas toman es porque alguna visita los trae”, comentaron. “Nos dieron una tableta de 10 ibuprofenos para compartir y nosotras somos más”, agregó otra compañera, “esa fue la única vez y de ahí nos hacemos té y eso”.

Con respecto a la salud de Brisa, sus compañeras denuncian que tuvo que esperar más de 15 días hasta que, finalmente, fue  trasladada al Hospital: “No podía comer ni levantarse de la cama. La llevaron como un costal de papas”. El dolor que sienten se mezcla con la impotencia de saber que en las últimas horas de vida, Brisa se encontraba atada de pies y manos sin poder moverse. “No es justo”, se lamentaron.

Brisa Rojas ya había solicitado en tres ocasiones su excarcelación ya que sufría problemas de salud previos, pero se lo negaron. “Ella era una interna de alto riesgo y nunca hicieron nada. Esto se pudo haber evitado. Estamos muy conmocionadas por su muerte. Nosotras la queríamos mucho”, comentaron. A su vez, solicitaron a los jueces y a los fiscales que sean más flexibles con la comunidad travesti-trans ya que sus derechos vienen siendo vulnerados desde su nacimiento: “Siempre se nos discrimina y las puertas se cierran cada vez más por el solo hecho de ser lo que somos. Mujeres trans. Y estamos orgullosas”.

Actualmente, dentro de la Unidad Penal Nº44  se encuentran 17 mujeres trans migrantes privadas de la libertad. Muchas de las chicas que se encuentran detenidas llevan más de dos años procesadas.

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