“Otro” ataque más y van… Los riesgos de enumerar y normalizar

Por Redacción Agencia Sudaka TLGBINB

La semana pasada fue atacado Daniel Callejas, odontólogo venezolano de 28 años, a la salida de un boliche en Punta Carrasco, Buenos Aires. Primero fue discriminado por su forma de bailar y echado violentamente del lugar por miembros de “seguridad”. Luego, ya en la calle, dos personas lo atacaron a golpes, tanto en su cuerpo como en su cara, con gritos e insultos homodiantes. Apenas si recibió ayuda para poder levantarse del lugar y acercarse a un hospital.

No era la primera vez que Daniel sufría este tipo de agresiones, pero sí la primera vez en hacerlo público. Sucede que este no es un hecho aislado. En en Sudaka TLGBINB recibimos la información sobre otros acontecimientos:

❌ Alrededor de la misma fecha de este ataque, en Concordia fue encontrado el cuerpo de Silvio Diez (42) quien, según el relato de personas allegadas, era abiertamente homosexual y sufría las consecuencias físicas y mentales de haber sido sometido a tratamientos de reconversión en su adolescencia. Su casa fue incendiada con él dentro.

❌ A mediados de enero una pareja gay fue atacada en México a la salida de una taquería. Al mismo tiempo sucedía el doble femicidio de Nohemi y Yulitza, pareja de lesbianas y madres de tres niñes, cuyos cuerpos fueron encontrados en El Paso (frontera entre México y Estados Unidos).

❌ Recibimos el año con el travesticidio de Alddana Lorenz (35) en Santa Fe, quien falleció luego de estar diez días internada por un fuerte golpe en el cráneo. Días antes una compañera trans fue atacada y debió ser internada en la provincia de San Juan. Y anterior a eso, la activista Thalía Rodriguez fue asesinada en Honduras.

Estos son algunos de los casos que podríamos recuperar sólo en lo que va del año 2022 en nuestra región. De años anteriores hay informes y cifras por todos lados. Pero el punto no debería estar en si fueron 3 ó 30 ó 300 ó 3000. Porque seguir sumando convierte cada hecho en eso, un número.

Claro que preocupa porque no son sólo tres. La cantidad de ataques y crímenes perpetrados contra personas del colectivo TLGBINB en todo el mundo, día tras día, se ha vuelto un indicador importante, ¿pero indicador de qué? ¿De un “fenómeno social”, como lo llaman algunos medios? ¿Cuánto podemos acostumbrarnos a leer titulares del estilo “otro ataque homófobo”?

Esas notas, cuyos desarrollos cuentan los hechos desde una perspectiva que dudosamente persigue algún cambio para la comunidad o beneficio para el colectivo -o lo que sea, además de clicks y morbo-, terminan en porcentajes que ya a nadie sorprenden. No hacen más que revictimizar y, finalmente, acaban por normalizar un hecho concreto: EL ODIO MATA.

No se trata de una fobia. No es racional sentir miedo hacia las maneras en que otras personas expresan su identidad o se relacionan sexo-afectivamente.

A 30 años de la lucha contra el odio cis- heterosexual (sudakatlgbi.com.ar)

Nuestras experiencias de vida se erigen dentro de un CIStema heteropatriarcal que legitima actitudes hostiles, que habilita la violencia como un modus operandi. Que excluye, como la reciente denuncia de lesboodio realizada por la exjugadora de Rosario Central, Maira Sánchez, expulsada por besarse con una compañera. Que persigue, el ataque al Maricafé del barrio de Palermo en Capital Federal es un ejemplo sobre hostigamiento. Que desaparece, y ya hace casi un año que no sabemos DÓNDE ESTÁ TEHUEL. Que ataca y que mata, no en todos los casos, pero sí muchas más veces de las que nos enteramos.

Quizás más que hacer un conteo, sería interesante pensar estrategias comunicacionales, éticas y políticas para dejar atrás la revictimización. Hacer un trato responsable y respetuoso de cada caso basado en una perspectiva integral de DDHH. Profundizar un pedido de justicia permanente. Exigirle a los Estados tomar reales cartas en el asunto, poner en marcha las políticas públicas existentes y que la bandera de arco iris sea más que un rejunte de colores con los que pintar la fachada de una estructura que se cae a pedazos.

La fuente al final del arcoiris: ¿Qué es el rainbow washing? (sudakatlgbi.com.ar)

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