Por primera vez en la Argentina una mujer travesti recibió el título de Doctora en Comunicación.

Por primera vez en la Argentina una mujer travesti recibió el título de Doctora en Comunicación.

Claudia Vásquez Haro, se convirtió en la primera estudiante travesti de Argentina, en recibirse de Doctora en Comunicación por la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (FPyCS) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), luego de defender su tesis denominada: “Identidades Golondrinas desde una Epistemología del Despojo. Estudio de caso sobre las prácticas político-comunicacionales de las feminidades travestis y trans migrantes peruanas en La Plata: las charapas”. 

Por Matías David Rodríguez para Sudaka tlgbi

Pasado el mediodía día del día viernes 11 de diciembre, el triunvirato evaluador, integrado por Facundo Ábalo, Doctor en Comunicación de la FPyCS; doctora Juliana Martínez, compiladora del libro “Travar el saber”, y doctora Silvia Delfino, docente e investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA; y tras la exposición de la doctoranda, comunicaron su decisión de aprobar con la máxima distinción 10 sobresaliente, con honores y con recomendación para publicación, la tesis llevada a cabo por Claudia Vásquez Haro. También formó parte de la reunión Lía Gómez, Secretaria de Posgrado de la FPyCS, docentes, activistas, funcionarios, compañeres de militancia, familiares y amigues. La plataforma de zoom fue testigo de una jornada histórica, cuando la flamante Doctora en Comunicación, luego de años de estudio y militancia, concluía una etapa trascendental en su vida académica convirtiéndose en la primera feminidad travesti del país en recibir este título otorgado por la Universidad Pública.

Este trabajo de investigación estuvo acompañado en la dirección por la Dra. Florencia Saintout, diputada del FDT de la provincia de Buenos Aires, Dra. Adriana Archenti, profesora de Antropología Social y Cultural, FPyCS y de la Fac. de Psicología UNLP, y por la asesoría de la Mgter. Verónica Andrea González, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba.

De manera atenta, también miraba a través de la computadora la exposición su mamá, Margarita Haro Morales, que acompañó a Claudia a su primer día de clases para cursar la licenciatura. Era el año 2005, pero Margarita lo recuerda como si fuera ayer. “Mi hija me dijo antes de ingresar a la facultad, “mamá si regreso es porque fracasé. Y sino vuelvo, es porque me quedo hasta recibirme de licenciada. Nunca regresó”, cuenta emocionada su madre. 

De aquel día en el que Margarita junto a Jésica, la hermana menor de Claudia, la acompañaron a su primer día en la universidad, pasaron 15 años. “Cuando me dejaron en la puerta de la Facultad recuerdo que estaba muy nerviosa, más que por el estudio, mi miedo era por la discriminación. Por suerte me encontré personas hermosas que me apoyaron y acompañaron”, contó la Doctora entre lágrimas. Claudia se recibió de Licenciada en la misma Casa de Altos Estudios, cuando aún no había ley de Identidad de Género, era la primera travesti que se anotaba a cursar la carrera de Lic. en Comunicación Social, haciendo muchos esfuerzos para poder terminarla. 

En el medio de aquel proceso, gestó el Observatorio de Comunicación Género y Diversidad con perspectiva en DDHH y la Dirección de Diversidad Sexual, ambas dentro de la FPyCS, siendo ella designada para dirigir ambos espacios. Claudia siguió adelante, abriendo espacios, no solo adentro de la Academia. 

En el 2012, luego de varios intentos se crea OTRANS ARGENTINA, una Asociación de la sociedad civil sin fines de lucro, integrada y sostenida por un 85 % de mujeres y femineidades trans migrantes, en su mayoría de la selva peruana, llamadas las charapas. Estas compañeras son el pilar de la organización, habiendo experimentado modos de organización y redes de contención, plurales y colectivas, desde su desarraigo en sus lugares de orígenes, en el viaje y en su llegada a la Argentina, etapas fundamentales que Vásquez Haro describe densamente en su investigación.

Las charapas son un colectivo que migró desde el oriente peruano y que eligió la ciudad de La Plata, como su lugar para afincarse. Este grupo tiene características particulares, llegan a esta ciudad a través de redes migratorias- una trae a la otra-. En su mayoría comparten la vivienda, costumbres, la elaboración y venta de comidas, el vóley, el lunfardo, las fiestas de cumpleaños y los rituales de orígenes, la enfermedad, el entierro en el caso del fallecimiento de alguna de ellas, y la militancia.

La relación de las Charapas con Claudia se consolido a través de muchos encuentros y de “un ritual de pasaje”, como lo sostiene en su tesis doctoral, para ser aceptada por ellas. A medida que Claudia se involucraba más en la vida de estas travestis de la selva, también se ponía al tanto de la violencia policial que vivían en la “zona roja” platense, donde se encuentran en situación de prostitución. Hoy OTRANS ARGENTINA, es una organización con base territorial con más de 250 travestis en su organización, y es parte de la Convocatoria Federal Trans y Travesti Argentina, una coalición federal que nuclea a 18 provincias del país, espacio que también es presidido por la propia Claudia Vásquez Haro. 

Mediante un estudio de caso, la investigadora abordó su trabajo doctoral haciendo una lectura crítica de las prácticas político-comunicacionales de las femineidades travestis y trans migrantes peruanas en La Plata: las charapas. En base al compromiso con su colectivo y su trayectoria a través de la academia, Claudia reconoció en esa experiencia y en los modos de organizarse, el germen para fundar una nueva epistemología. Desde una epistemología del despojo, como hipótesis, su trabajo da cuenta pormenorizadamente cómo ciertos agenciamientos y prácticas político-comunicacionales configuraron esos modos de organización plurales, colectivos y subjetivizantes, y facilitaron la constitución de un sujeto colectivo.

La lectura a las prácticas político-comunicacionales informales de subsistencia y formales institucionales, le permitió analizar a Vásquez Haro cómo las charapas se inscriben en un proceso a partir del cual transforman su pensar y su hacer, reconociéndose y autodeterminándose como sujetas de palabra y de acción. Por eso, durante su defensa, conceptualizó y encarnó la importancia de lo que denomina “la contracara del trans-epistemicidio”, que consiste en una oportunidad de hablar desde y para nosotras mismas, y generar, a su vez, fecundos espacios transfeministas: “La apuesta epistemológica consiste en problematizar, deconstruir y visibilizar quienes son sujetos legítimos de conocimiento y quienes no, y  qué conocimientos son válidos y aceptables”. Asimismo, remarcó la necesidad de romper los marcos de producción, circulación y divulgación de conocimiento, desde la praxis: “apostamos a una metodología mestiza que apunte a un revisionismo de la teoría y a una apuesta ética política transfeminista que rompa con el sesgo occidental, blanco y burgués. (…) Pensar desde las producciones de pensadoras, militantes, activistas, referentes, hermanas migrantes, afrodescendientes, indígenas, mestizas, pobres”, afirmó con contundencia. 

De manera histórica, las travestis y trans han sido expulsadas de los ámbitos educativos. Cuando expresan su identidad de género, las familias las expulsan de sus hogares y deben entrar al círculo de la prostitución para sobrevivir. Dejando sus estudios y, con ello, la idea de un futuro. De esta situación dieron cuenta compañeras de militancia como Casandra Sandoval, Florencia Guimaráes y Úrsula Sabarece, femineidades travestis que estuvieron presentes en esta defensa y recordaban que Lohana Berkins decía que “cuando una travesti entra a la Universidad, le cambia la vida; pero muchas travestis dentro de la universidad le cambian la vida a toda la sociedad”.

“Solo se nos piensa en los lugares de prostitución y marginalidad, y no se nos ve como productoras de saberes, de conocimientos, de teorías… Esto es una gran muestra de lo que somos capaces de lograr”, expuso a viva voz Florencia Guimaráes a les presentes, y agregó: “La importancia de que seamos nosotras  mismas las que pongamos en palabras nuestras existencias, nuestras realidades y romper con el eterno tutelaje, no solo por la Academia, sino por otras identidades que hablan de y por nosotras, sin poder contar lo que nos sucede como comunidad”.

Por su parte, Vásquez Haro destacó que  “es clave cómo las primeras compañeras travestis y trans, Diana Sacayán, Lohana Berkins y Nadia Echazú, fueron abriendo caminos” y que si “estuvieran vivas de seguro estrían acá con nosotres”. También recalcó la importancia de los procesos gestados colectivamente, y que esta tesis no hubiese sido posible sin la beca de investigación que la sostuvo durante seis años. “Soy Doctora gracias a la Universidad Pública, gracias a la decisión política de Néstor, Cristina, ahora Alberto, que apuestan a la producción de conocimiento. Le agradezco a este país porque no sólo decidí llamarme Claudia, sino que también soy argentina y platense por adopción” cerró su exposición.


El trabajo de Claudia Vásquez Haro es un aporte valioso en la sistematización de estas prácticas subterráneas, marginales, del filo de la frontera, que permitió, no solo visibilizar su existencia, tantas veces negada, tantas veces confinadas a la clandestinidad, como sostuvo en su exposición; sino también, reconfigurar los modos posibles de ser y aparecer en el espacio público. Una investigación con un valor inconmensurable, en términos sociales y culturales, que contribuye a revalorizar el sentido de la migración, y además, permite dimensionar una apuesta política, a través de elucidación de las estrategias institucionales de acción y de resistencia que tejieron las charapas en nuestro país, y que sin duda, son un aporte fundamental para la consolidación del movimiento travesti y trans en la Argentina.

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