POR UNA COMUNICACIÓN POLIFÓNICA, PLURAL Y DIVERSA

Por Claudia Vásquez Haro (*)

Cada 12 de agosto en nuestro país, se conmemora el “Día del Trabajadore de Televisión, Telecomunicación, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos”. En este marco, es indispensable la reflexión sobre la situación de les trabajadores de la diversidad sexual en general y comunicadores travestis y trans en particular. Durante la actual gestión del presidente Alberto Fernández, comenzamos a ver a las primeras comunicadoras travestis y trans en la pantalla chica. A su vez, el tratamiento mediático hacia los temas que tienen como factor noticiable la diversidad sexual ha ido cambiando paulatinamente.

Los cuales se evidencian en los abordajes sensacionalistas, espectacularizantes y sesgados que demonizaban y segregaban a las compañeras travestis y trans. Siempre ligadas a la prostitución, el narcomenudeo, el escándalo y la frivolidad.  Como resultado del activismo y la militancia, se consiguieron diferentes normativas, que generaron algunos cambios en los modos de producir las tramas y representaciones sobre nuestro colectivo.

A su vez, la Ley de Identidad de Género y antecedentes de respeto a la identidad autopercibida en los ámbitos universitarios, como por ejemplo la resolución de la facultad de Periodismo y Comunicación social de la universidad nacional de la plata del 2008, fueron fundamentales para construir mayores consensos.  Los cuales, permitieron el respeto en los claustros académicos de les estudiantes, por lo que se dieron las primeras cohortes de travestis y trans comunicadoras.  Y de manera posterior, se fue dando su aparición en los noticieros televisivos, como en radios, medios digitales y gráficos.

Sin embargo, esta apertura a la contratación y visibilización de un colectivo en los medios de comunicación, es incipiente. Detrás de estas conquistas que siguen siendo casos aislados, está la necesidad de un cambio cultural y de políticas públicas en materia mediática, que permita la inserción laboral de travestis y trans. Como también, de un abordaje respetuoso de la identidad de género autopercibida.

Además, las noticias en la televisión que abordan casos de violencia, travesticidios y transfemicidios no obtienen la misma relevancia que otros casos de violencia hacia personas cisheterosexuales.  Como tampoco, se da cuenta de la situación de violencia y exclusión social y laboral que mantiene a nuestra comunidad por fuera del mercado laboral formal y educativo, del sistema de salud y otras esferas de la sociedad.

Los artilugios de la meritocracia, la hipocresía y el transodio siguen operando dentro de los medios audiovisuales, como en sus discursos. Ha comenzado una revolución silenciosa que implica la llegada de travestis a medios importantes de la televisión por cable. Con su presencia y formación irrumpen en la pantalla chica no solo para visibilizarse sino para dar una disputa en torno a los sentidos en el plano discursivo y lo simbólico.

En tiempos donde se habla de paridad de género en los medios de comunicación, una televisión más diversa es urgente. Donde los estereotipos de identidad de género hegemónicos, dejen de ser una prerrogativa para la inserción laboral de una persona de la diversidad sexual en los medios de comunicación. Faltan cuerpos lésbicos, trans, no binarios informando y educando en la televisión. Para que los contenidos sean abordados con equidad, perspectiva de género y diversidad sexual, en la batalla cultural y mediática por una sociedad polifónica, plural y diversa.

(*) Editorial «SUDAKA en Radio» Radio Provincia AM1270

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