Reflexiones sobre las trabas cis burocráticas y nuestra posición ante ello

Colaboración de Toni Domínguez para Agencia Sudaka TLGBINB

El miércoles 21 de julio, cerca del mediodía, enmarcados en el decreto 476/2021, el Presidente de la nación, Alberto Fernández, junto a lxs Ministrxs del Interior y de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Wado de Pedro y Elizabeth Gómez Alrcorta, entregaron, en el Museo del Bicentenario, los primeros tres Documentos Nacionales de Identidad No Binarios, es decir sin la exclusividad de sexo entre las categorías F (femenino) y M (masculino).

El acto contó con la presencia de autoridades de la cartera nacional, diputadas y senadoras, representantes de las organizaciones de la diversidad sexual, familiares y amigxs de lxs beneficiarixs. El Ministro del Interior, Wado de Pedro,  remarcó la importancia del trabajo en conjunto del Estado con las organizaciones de la sociedad civil y reconoció el hecho histórico que constituye la firma de este decreto. Por su parte, la Ministra Elizabeth Gómez Alcorta hizo un recorrido histórico del avance en materia de Derechos Humanos, desde el 2010 con la Ley de Matrimonio Igualitario, el 2012 con la Ley de Identidad de Género, y la Ley 26.636 de Promoción del acceso al Empleo formal para personas Travestis, Trans y Transexuales “Lohana Berkins – Diana Sacayán”.  También hizo énfasis en el rol del Estado como garante de derechos y puntualmente dijo: “cuando un reclamo se tiene que judicializar es porque falta la respuesta del Estado”, haciendo alusión a los antecedentes para las rectificaciones de partidas de nacimiento mediante amparos judiciales, como el caso de Mendoza en 2018.  

Lo siguiente fue la entrega de los documentos a las tres personas no binarias: Gerónimo Carolina González Devesa, de Mendoza;  Valentine Machado, de La Plata, y Shanick Lucián Sosa Battisti, de Tierra del Fuego. Luego las palabras de cierre del Presidente: “Vamos a ser una sociedad más igualitaria cuando todas y todos, seamos todes”. Interesante final para pensar el horizonte que estamos construyendo.  

De la “X”, el escándalo y los caprichos

Durante la entrega de los documentos el miércoles ocurrió un hecho que dejó a les presentes y les oyentes con una mezcla de asombro y mal gusto: Valentine Machado se abrió la camisa y mostró su remera con la estampa “No somos una X”, mientras une compañere que estaba con elle irrumpió entre las sillas con un banner con la misma leyenda. Silencio incómodo, miradas de desesperación, asesores corriendo de acá para allá, sonrisas y fotos, el DNI se entregó igual, la jugada ya estaba hecha. 

Desarmaré este hecho punto por punto y antes de comenzar quiero dejar en claro que, como en nuestro movimiento no tenemos representantes porque construimos de forma horizontal, mi opinión ante este caso no intenta ser la voz de todes, como tampoco el acto de Valentine lo es. 

Comienzo diciendo que la medida adoptada es un logro para nuestro movimiento, pero no fuimos consultades les militantes de la diversidad sexual como así tampoco las organizaciones, ni trabajamos en conjunto con los Ministerios para aportar nuestros conocimientos de territorio o al menos hacer nuestras observaciones. Esto hace que el Decreto no logre la legitimidad y el consenso que, en el ejercicio democrático, otorga el debate público. Es un llamado de atención a quienes están a cargo de los Ministerios: la creación de una nueva institución no les hace arrogarse la representatividad de un movimiento que tiene agenda propia y que, en definitiva, ese Ministerio es el resultado de la lucha histórica del transfeminismo argentino. Es con todes, no se olviden.

La nomenclatura X ha despertado miles de comentarios, lo cual celebro profundamente porque al fin y al cabo la disputa sigue siendo por el sentido. He visto desde caricaturas, posteos de instagram, transmisiones en vivo, notas periodísticas, hasta incluso fui público de la performance de Valentine y su compañere. Me parece prudente volver a recalcar algo: lo que hizo Argentina mediante el Decreto 476/2021, es ampliar el artículo 2 de la Ley de Identidad de Género N° 26.743 que comprende a la autopercepción como forma de identidad y se pide el trato digno. Además este Decreto se adhiere a las normativas internacionales, como el documento N° 9303 de la Organización de Aviasión Civil Internacional (OACI) que contiene el detalle de las especificaciones físicas y técnicas para la seguridad e integridad de los documentos de viaje de lectura mecánica en el cual se indica que la zona reservada al “sexo” es obligatorio completarla, y que ello debe realizarse con las letras “F” para femenino, “M” para masculino o “X” en caso indefinido o cuando no se especifique, mientras que el símbolo “<” en la zona de lectura mecánica (ZLM) significará “sexo sin especificar”. 

En el mundo, sólo 20 países tienen alguna legislación vigente respecto al cambio registral para personas trans, según informa la Organización Trans Diversidades de Chile. Entonces, ¿qué hacemos con el resto de los países? ¿Qué hacemos con los países de nuestra América Latina que siquiera han comenzado a darse el debate, donde la demostración pública de una identidad por fuera de la norma puede ser una sentencia de muerte? De todo lo que he escuchado o leído, sólo eran críticas y desaciertos, ninguna propuesta superadora. Así es difícil pensar en una transformación real, porque las críticas deben ir acompañadas de una oferta para trabajar, sino se convierten en las discusiones caprichosas que tienen lxs adolescentes con sus xadres. Yo me pregunto, ¿cuándo será el día que las personas no binarias lleguemos a esos organismos internacionales para cambiar las nomenclaturas instituidas? ¿Cuándo será el momento que los Estados dejen de utilizar los casilleros de sexo como mecanismo de control? Para lograr todo esto y mucho más hay que militar, porque el Estado se milita. Y acá quiero traer las palabras de Marika Combativa, estudiante de psicología en la UBA y militante de la diversidad sexual: “Yo sí quiero militantes. Porque activista es cualquiera y por cualquier causa, la que les convenga. Ser militante es más difícil porque no se puede andar cambiando de opinión y bandera cada dos meses. Yo quiero a militantes de partidos políticos con consignas y recorridos tangibles en los cuales mayor ampliación de derechos obtuvimos. Porque no son todxs lo mismo”. 

Por último, siento la necesidad de recordar las palabras de Marlene Wayar de aquel 9 de mayo de 2012 cuando se sancionó la Ley de Identidad de Género en nuestro país: “Compañeras que alegría, tenemos DNI, pero sabemos que esto no alcanza, nuestras identidades van a quedar relegadas al casillero femenino”. Nueve años han pasado desde aquel histórico día y casi 9.400 personas trans hicieron el cambio registral, todas esas personas rescindieron su autopercepción para reducirse a la categoría de mujer o varón y así acceder al derecho esencial del documento nacional de identidad”.

Imaginense que nuestras compañeras travestis y trans, que nos allanaron el camino irrumpiendo el escenario político de la Argentina, lejos de hacer berrinches siguieron militando y erosionando desde las bases las estructuras cis patriarcales, ampliaron derechos, no se cayaron pero tampoco tiraron piedras sin motivos, nunca dieron puntadas sin hilo, muchas siquiera lograron disfrutar de lo conseguido. Entonces me permito reflexionar haciendo una autocrítica, ¿desde qué superioridad moral les no binaries nos posicionamos para exigir sin ceder, para criticar sin proponer, para decir que no somos esto desconociendo lo caminado? ¿Vieron que al final el pensamiento termina siendo binario? Hasta que no logremos ser la posición política que no se pare en los extremos de la nada misma, la existencia no binaria seguirá siendo una utopía. 

El poder jamás entregó derechos sin negociar, la democracia es una constante disputa de poderes y es casi tierno creer que los avances se consiguen desde la vereda de enfrente. Más de 15 años discutiendo en los talleres de los Encuentros Plurinacionales de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, No Binaries; comisiones de trabajo en los Encuentros Federales de Derechos Humanos, consignas en las marchas todos los años, nuestra mera existencia, el camino cotidiano, a veces minúsculo y solitario, plantarnos ante la familia, pedir respeto por  nuestros pronombres, entre tantas otras formas de resistencia nos han hecho llegar hasta este logro histórico. De nuevo Argentina lo hizo, el primer país de América Latina en reconocer nuestra existencia. Yo entiendo el afán de querer cambiarlo todo, pero a veces  todo no se puede porque quien mucho abarca poco aprieta. Les invito a salir de las redes sociales, a leer, a aprender sobre legislaciones y funcionamiento de las políticas públicas, a militar para contribuir a los movimientos de nuestra patria grande, que no nos gane la xenofobia, nosotres tenemos un montón y nos lo dice cada compañere que migra para vivir mejor. No le temo tanto a los casilleros para llenar, le temo más a un movimiento que desconoce su historia.  

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