Se realizó una marcha en repudio al brutal ataque homofóbico que sufrió Jorge Astorga por oficiales de la policía.


En el día de ayer, les vecines de Río Gallegos marcharon y alzaron sus voces en las calles de la ciudad para volver a repudiar la homofobia y la violencia que sufrió Jorge Astorga de 27 años, por parte de los oficiales de la Infantería y Comisaria 6ta santacruceña, quienes lo golpearon hasta quebrarle el maxilar. El hecho ocurrió hace un poco más de un mes, pero tomó relevancia en los últimos días, a causa de la decisión de Astorga de denunciarlos ante la prensa. Gracias a ello, el gobierno repudió el hecho y se iniciaron las causas judiciales correspondientes. 

Por Gonzalo Carranza

La protesta realizada en la tarde de ayer en la puerta de la jefatura de Policía fue convocada por la Agrupación LGBTI.

Una vez más la homofobia institucionalizada en la fuerzas policiales golpearon a nuestro colectivo. El 1 de mayo, Jorge Astorga fue detenido sin motivo alguno, lo metieron en una camioneta sin pedirle el DNI y, en ese momento, se dió cuenta que era un ataque homofóbico: al preguntarles por qué no le pedían su acreditación, uno de los efectivos dijo: “a mirá cómo habla este maricón, como habla este trolo”, aseguró.

Ya en la comisaría los efectivos le arrancaron los aritos, todos estaban encapuchados, menos el agente que le dio la patada en la cara que le provocó una fractura en la mandíbula. Luego fue trasladado al calabozo con amenazas constantes hacia sus derechos. Se reían de él por ser gay y por cómo estaba vestido. Lo denigraron constantemente por ser homosexual.

En su relato, Jorge describe: “Me llevaron al calabozo, todo el tiempo me amenazaban con que me iban a llevar con los otros presos para que me violaran. Y bueno, todo el tiempo me decían que yo no tenía derechos, que no era como en las películas y que no tenía tampoco derecho a hacer unas llamadas”. En ese momento, para Astorga su mayor temor era que su familia no sabía que estaba ahí, y lo que le podía pasar.

El lugar adonde permaneció más de 7 horas, era muy chiquito y frío. Había un asiento de cemento que era utilizado por otro detenido, un chico estaba sentado en el suelo y él estaba parado. Ahí estuvo descalzo por horas y con mucho frío. En ese lugar se encontraba la única efectivo femenina que se reía de él. Ella tenía sus zapatillas y le decía “ahora te vas a tener que comprar unas zapatillas nuevas”.

Astorga pudo ver que sus compañeros de celda se encontraban detenidos por la misma razón que él, “por violación de la cuarentena”. La diferencia, es que ellos no habían sufrido el abuso policial, ni la violencia heteropatriarcal. Estaban sanos y calzados. La víctima en el momento de su detención estaba caminando desde lo de su madre hasta su domicilio que queda a 5 cuadras de distancia, pero no pudo decirlo, ya que el ataque comenzó instantáneamente. 

Luego de ser liberado, Astorga fue hasta el domicilio de su familia donde les relata ocurrido, ellos lo llevaron al Hospital de la zona. Allí, luego de varios estudios, se detectó que tenía una fractura maxilar, fisuras en las costillas y hematomas en todo el cuerpo. Tuvo que ser sometido a dos cirugías para volver a tener movilidad en la boca y aún debe seguir en tratamiento. Finalmente, cuando fue dado de alta, junto a su familia se dirigieron a hacer la denuncia al comando 101, quienes se negaron a labrarla, ya que supuestamente se debe hacer donde ocurrió el hecho, es decir en la Comisaría 6ta.

Astorga se tuvo que armar de valor para volver al lugar donde tuvo miedo de perder la vida. Lo acompañaron sus hermanas y quien los atendió era la Comisario, que con buena predisposición a tomar la declaración, no podía creer lo que le había sucedido en el turno de la noche. 

En articulación con la Secretaría de Derechos Humanos del Estado, se hizo una presentación de discriminación por orientación sexual y violencia institucional. Si bien el hecho ocurrió hace más de un mes, recién en las últimas horas, y luego de que trascendiera su historia a través de los medios de comunicación, el Ministerio de Gobierno repudió el hecho e informó que se había iniciado un sumario interno para esclarecer la situación. Se informó, además, que de los sumarios iniciados en el caso intervino el Ministerio de Desarrollo Social, para solventar gastos por la atención médica y para contener a Jorge.

La denuncia está radicada en el juzgado de instrucción número 1 a cargo de la jueza Marcela Quintana, y también ante la delegación del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia) de Río Gallegos.

En el acto de ayer, se recordó que no es la primera vez que hay hechos violentos en la Comisaría 6ta: “No nos vamos a conformar con medidas, estamos pidiendo la separación de los cargos de los que estuvieron involucrados, que lo violentaron a Jorge”, y agregaron “no queremos que se haga una medida demagógica trasladándolos a otra localidad o a otra comisaría”, sentenció une de los voceres.

A su vez, en la marcha también recordaron el crimen de Gustavo Gerez de Caleta Olivia quien tenía 28 años cuando fue detenido en septiembre del 2016 por una comisión policial, acusado de provocar disturbios en la vía pública, y murió en una comisaría.

Su familia denunció que su deceso se produjo por una paliza que le propinaron les uniformades. Sin embargo, desde la institución afirmaron que Gustavo ya había llegado en grave estado por una paliza provocada en una pelea callejera. 

[Nota en desarrollo]

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