Travestis festejan bajada de reyes magos en el barrio José Luis Cabezas

Un grupo de travesti, trans, y vecinas organizaron una chocolatada para celebrar el día de reyes para les niñez. Estas prácticas y alianzas entre mujeres y travestis tienen larga data. Pero este hecho cobra relevancia, porque el año pasado en junio el barrio fue noticia producto de un foco de COVID-19. Las travestis y trans que viven en el barrio fueron el chivo expiatorio por parte de un sector de los vecinos, quien las culpaban de haber traído al virus. Sin embargo, los meses pasaron, el barrio salió del aislamiento parcial y travesti y vecinas del sector 5 supieron construir lazos de solidaridad, y  ayuda colectiva. 

Por Gonzalo Carranza PARA SUDAKA TLGBI

Pasados unos minutos de las 17 horas, las integrantes de Otrans Argentina y las organizadoras del comedor “Plurinacional” del barrio ensenadense, José Luis Cabezas, comenzaron a llamar a les más de 90 niñes de las calles aledañas. Era la bajada de los Reyes Magos y por un día les esperaba una taza de chocolatada caliente y pan dulce que las compañeras estaban preparando.  

A pesar de la desidia que se palpa, se profundiza en los tiempos de crisis sanitaria, la organización colectiva entre compañeras travestis y trans llenan de esperanzas las realidades de les vecines. Y esto, a pesar de que no hace mucho tiempo, la propia comunidad criminalizó a las más de veinte trans y travestis que se mudaron al barrio por la crisis habitacional que vive el colectivo. Quienes fueron expulsadas de las habitaciones que alquilaban con escasos recursos de subsistencia generados a través de la prostitución. 

La pandemia por el Covid-19 continúa al ASPO aplicado de punta a punta en el territorio Argentino, agravó la situación socioeconómica y cultural del colectivo trans y travesti. Es así que se vieron obligadas a arribar al barrio José Luis Cabezas solo con sus pertenencias personales. La desesperación e incertidumbre  inundó sus cuerpos y mentes, no tenían donde vivir, ni cómo subsistir los meses que se aproximaban.

La situación se intensificó cuando el COVID tocó sus puertas, la pandemia ya había llegado a sus vidas. Muchas contrajeron el virus, sumado a les vecines, es en ese momento cuando todo se torna oscuro. Los municipios de Ensenada y Berisso habían tomado la decisión de sitiar la localidad para poder controlar los niveles de contagios. La medida funcionó, aunque las problemáticas estructurales, como la crisis habitacional, el desamparo laboral, el acceso a un sistema de salud integral todavía esperan a tener un rol protagónico en la agenda política y mediática. 

José Luis Cabezas es un barrio que se gestó entre los límites de las ciudades de Berisso, Ensenada y La Plata, esa confluencia dio pie a las concentraciones de ciudadanes que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Las estructuras edilicias son débiles, las calles, son de tierra, las inundaciones no se hacen esperar, muy rara vez puede ingresar las ambulancias o la policía. Es una zona un tanto olvidada. Su población es, en gran parte, de personas migrantes de países hermanos, como Perú y Bolivia. Con el tiempo la comunidad se fue organizando, surgieron los comedores y el rol de las organizaciones sociales como interlocutoras entre las demandas del pueblo y el Estado tomaron relevancia. 

Koral Flores, referenta de Otrans Argentina en el barrio ensenadense relata la realidad de las veinte compañeras organizadas. La historia de las travestis y trans se ve atravesada por la constante criminalización “las travestis somos culpables de todo, hasta de la pandemia”. Con las necesidades tocando sus puertas, las compañeras se organizaron con varias actividades para recolectar alimentos y dinero para solventar los gastos del comedor. Los lunes, miércoles y viernes entre vecines y compañeres se reúnen para preparar la comida. Todo es gracias a los esfuerzos colectivos. Koral con un tono conciliador denuncia que les costó mucho resignificar que “las travas no somos malas”, debieron pasar por mucho, hasta pagar peaje para ingresar a sus casas.

En la misma sintonía Vicky Minaya, oriunda de la selva peruana, mejor llamadas “charapas”, explica la labor que llevan a cabo en Otrans Argentina desde que se organizaron a causa de la expulsión que vivieron en la zona roja por parte del Estado municipal de La Plata hace unos años. En ese momento las expulsadas sintieron la necesidad de organizarse en contra de las múltiples vejaciones, en especial la falta de acceso laboral que les impidió poder estar tranquilas en sus casas respetando el ASPO y las medidas sanitarias que el contexto amerita. 

A pesar de las múltiples violaciones sociales, la esperanza en el barrio no se pierde, con gran entusiasmo les niñes esperaron festejar el día de Reyes Magos, una fecha celebrada en todo el mundo, todxs juntxs en el comedor “Plurinacional”. Las risas no faltaron, tampoco los partidos de voley y las corridas de lxs niñxs jugando a orillas de las vías del tren. El futuro resulta incierto, pero bien saben las compañeras que la salida es colectiva y profundamente política. Tal como nos contó Ketty y Paola vecinas e integrantes del comedor, respecto al rol de la asistencia social y alimentaria en los sectores más vulnerados y olvidados. “Es necesario impulsar proyectos para poder resistir la pandemia que aún no termina”. 

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