Una Marcha más, muchas voces menos

Por Julio Villafañe

A pocos días de haberse realizada la Marcha del Orgullo más convocante del país, y en los días previos a la realización de las distintas marchas en el resto de las provincias y ciudades, nos rodean interrogantes que son los desafíos que nos quedan, las voluntades que nos atraviesan, y las posibilidades que podamos construir.

¿De quién es la marcha?

Así como el orgullo diverse disputa el espacio público, en lo cultural y simbólico, y también en lo más concreto como llenar más de 10 cuadras de cuerpas, hay un espacio que está en disputa, y es el de la significación política de la marcha. Decimos, lo coyuntural, lo contingente que cada año convoca a todes, como un acto de toma de posición, que sienta las bases de cuál es la demanda, para quién es la demanda, y quiénes ocupan esos espacios de decisión dentro del colectivo.

La disputa la recorre de punta a punta, sorteando banderas, consignas, posicionando identidades que muchas veces hablan por otras y jerarquizan nuestras vidas, nuestro placer, nuestro derecho a una vida plena.

 Y podemos observar que ciertas tendencias asimilacionistas parecen haber alcanzado algún grado de èxito cuando una marca de vodka, de gaseosa, cuando la vidriera de un shopping nos exhibe, nos mercantiliza, transformando nuestra disidencia en identidades normalizadas dentro de un sistema que es, desde su génesis misma, discriminatorio, excluyente, explotador y patriarcal.

 Quienes hayan  decidido que empresas multinacionales se encolumnen tomando nuestras voces para monetarizar nuestros derechos a costa de la segregación y el silenciamento de la plurinacionalidad y de la situación de emergencia que las personas trans travestis están sufriendo en toda la región, deberán responsabilizarse y ceder esos espacios para la verdadera construcción de la Patria Grande en la que entremos todes.

¿Y las libertades que nos faltan?

“Seguiremos en las calles, reclamando el espacio, aunque dentro de las consignas no estè el cupo laboral travesti – trans. Y que no esté, es una decisión política de aquellos grupos hegemónicos que, históricamente, han transado nuestros derechos”.

Say Sacayán

Say Sacayán, hermano de Diana que continúa su trabajo desde el Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL) en La Matanza, ponía en discusión, de esta manera, con otra de las decisiones de la Comisión Organizadora (COMO), y lo hace con el legado de militancia y auto organización que, nos mencionaba: Diana sembró y hoy da frutos en el trabajo territorial.

También Flor Guimaraes, dirigente de Furia Trava, participó de la marcha sentando posición en plena Av de Mayo, reclamando a la misma COMO la incorporación de la consigna por la reglamentaciòn del sistema prostituyente que “nos mata, que nos asesina, que nos condena a la muerte temprana”, reivindicando un feminismo que le disputa la hegemonía al biologicismo, desde la construcciòn antipatriarcal y anticapitalista.

Florencia Guimaraes

La centralidad de la marcha de CABA, se ve tensionada por el trabajo militante y territorial que muchas organizaciones realizan para discutir la representatividad de la marcha porteña en tanto ignora reclamos históricos como la inclusión laboral trans, invisibiliza voces como las de las organizaciones antirracistas, niega identidades culturales genuinas, como el arte queer y la propia de las culturas originarias.

A pocos días de que se haya aprobado el cambio de nombre para el próximo Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencia, el abordaje interseccional se torna imprescindible para poder dar cuenta de las necesidades históricas que atraviesan al colectivo y a la región y que sin políticas públicas integrales seguirán siendo condicionantes para el acceso a la vida plena de muchísimas compañeras.

Fijate de qué lado de la cultura te encontrás

Las industrias culturales trazan una eje normalizador que sólo discrimina entre capacidades de consumo, para todo lo demás, existe una tarjeta de crédito. Y es el consumismo desenfrenado que seduce día a día, del que la producción artístico-cultural no zafa.

Pero ¿quién decide zafar? ¿quién puede decidir? Aunque la banda de cumbia del momento haya tenido un acercamiento al campo nacional y popular, no podemos de ninguna manera celebrar que haya personas que, bajo la responsabilidad de gestionar y administrar nuestra marcha, decidan continuar invisibilizando la producción cultural trans travesti disidente. Poesía, música, danza, teatro, pintura, todas las disciplinadas trans – formadas en artivismo disidente que sigue sufriendo una discriminación por parte de una comisión organizadora que mira a la disidencia TLGBINB con la misma —— que el Cistema nos mira a todes.

¿Y el arte precolonial? ¿la interseccionalidad? ¿la clase?

La naturalización y el asimilacionismo porque el que muches han luchado tiene un precio que es altísimo para quienes les toca cubrirlo. Se paga con las identidades culturales que fueron ocultas por la colonización, no solo de los territorios y de las cuerpas, hablamos de la colonización epistémica, de la colonialidad del pensamiento.

¿Qué pasa con nuestras expresiones y nuestras ganas de bailar sin depender de lo que la cultura dominante crea que nos puede dar?

¿Qué pasa con la batalla cultural librada a la blanquitud colonialista? ¿Con las expresiones más genuinas de lo que la región es, atrás de tanto progreso, europeización y racialización de las cuerpas? Queremos ser productoras de nuestro propio goce, y reconocernos creadoras de estos ámbitos.

“Venimos a esta marcha tan blanqueada, tan eurocentrista, tan norteamericana.. y venimos nosotras negras, marrones, putes , que somos indígenas pero también somos… lo que somos”, decía a SUDAKA TLGBI Ezequiel Cutian, referente de la Comunidad Diversa Boliviana en Argentina. Está organización participa de la marcha desde el año 2012, con integrantes que son residentes bolivianes, hijes de bolivianes, compañeres de Perú y Paraguay, y también del norte argentino. Sin embargo, las vestimentas típicas del país vecino jamás se vieron sobre el escenario, ni oímos esa música en los parlantes, ni se incluye en las consignas la necesidad de reconocer las culturas originarias dentro de todas las diversidades que estamos celebrando.

“Venimos con el folclore boliviano reivindicando que nosotrxs también formamos parte de ese espectro de la cultura boliviana y a reivindicar la patria grande, después de la sombra nefasta de la derecha, pero vamos a volver para reivindicar nuestros derechos como indígenas, como andinos, como latinoamericanos”, afirmó Cutian.

Como si la patada que su propio discurso acaba de darle a la cultura dominante, también lo desestabilizara a él, Ezequiel no puede seguir con la entrevista por la emoción que le atraviesa, pero sí puede seguir con ese baile que llenó la Plaza Congreso de conciencia originaria detrás de una bandera que, como manifiesto, combina la bandera argentina con los colores de la bandera boliviana.

El tiempo es hoy

Muches tenemos una posición, y una formación, no necesariamente académica, por las que debemos ser consecuentes con nuestro tiempo que nos exige que hagamos algo, que nos pide que actuemos por la vidad de todas aquellas que quedan sujetas a la voluntad de les administradores de las violencias viendo como sus posibilidades disminuyen minuto a minuto.

Cada vez que une niñe sufre la expulsión familiar, escolar, la exclusión y la violencia estatal, y cada año que pasa y la expectativa de vida trans sigue siendo menor a la mitad de lo que indican las estadísticas para las cissexualidades.

La centralidad de la marcha de CABA, se ve tensionada por el trabajo militante y territorial que muchas organizaciones realizan para discutir la representatividad de la marcha porteña en tanto ignora reclamos históricos como la inclusión laboral trans, invisibiliza voces como las de las organizaciones antirracistas, niega identidades culturales genuinas, como el arte queer y la propia de las culturas originarias.

A pocos días de que se haya aprobado el cambio de nombre para el próximo Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencia, el abordaje interseccional se torna imprescindible para poder dar cuenta de las necesidades históricas que atraviesan al colectivo y a la región y, que sin políticas públicas integrales, seguirán siendo condicionantes para el acceso a la vida plena de muchísimas compañeras.

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