Una travesti y un guerrillero: Historia de amor y lucha

Por Toni Domínguez.

Hoy se estrena a las 22hs la película “Tengo miedo, torero” en el canal nacional Cine.Ar. El film del cineasta chileno Rodrigo Sepúlveda está inspirado en la única novela que escribió Pedro Lemebel.

La película fue estrenada el 12 de septiembre en Chile vía streaming, con una audiencia virtual estimada en alrededor de 200 mil espectadores y espectadoras. Un récord que la Lemebel estaría orgullosa de romper, con esta película que homenajea su trabajo artístico, uno de los más importantes de la segunda mitad del siglo XX, en un Chile sitiado por la dictadura de Pinochet.

Este jueves 15 de octubre a las 22hs se estrena en Argentina la película en Cine.AR, la platafomra digital que reúne producciones nacionales y regionales de forma libre y gratuita.

“Tengo miedo, torero” lleva el mismo nombre que la novela publicada en 2001 por Pedro Lemebel, que a su vez se llama así por un bolero, una canción de Lola Flores. La película que dirige Rodrigo Sepúlveda, está ambientada en los ‘80 en el medio de la dictadura de Augusto Pinochet. Cuenta la historia de una travesti, “La Loca del Frente, que por casualidad termina metida en una operación clandestina, porque se enamora de un guerrillero mexicano que le pide ocultar en su casa algunas cajas con insumos de la resistencia.

El director aclaró que la película es una adaptación del libro original, y que se adaptó el guión en conjunto con la Lemebel, que además eligió a parte del reparto. Esto un poco lo libera de las posibles críticas por los recortes que ha hecho, sobre todo suprimiendo a la otra pareja protagonista de la historia: la pareja de Augusto Pinochet y Lucia Hiriart.

En la novela, Lemebel, muy hábilmente, usa los monólogos graciosísimos que le escribe a Lucía para burlarse de la dictadura. Incluso traza un paralelismo entre ambas parejas. Por un lado, Carlos, el guerrillero, construido en la masculinidad, por el otro, la Loca de enfrente, que no para de hablar igual que Lucía. Esta polifonía de conciencias hace que dos parejas que viven en el mismo momento y lugar, parezcan de dos dimensiones completamente diferentes. Y aunque esto lo pueden leer en la novela y no en la peli, la analogía no es partidaria en estos casos, no se trata de izquierdas o derechas, Lemebel lo pone en palabras a través de la Loca: “Si algún día hacen una revolución que incluya a las locas, avísame. Ahí voy a estar yo en primera fila”.

La crítica es siempre a la cisheterosexualidad obligatoria y al extractivismo. Porque incluso en los años de democracia, la justicia y los derechos no fueron recursos para las disidencias sexo genéricas, y en muchos casos, el Estado sigue teniendo deudas con los sectores más vulnerados.

La pluma afilada de la Lemebel ha hecho temblar a la derecha conservadora chilena y esta novela es el ejemplo. No debe ser fácil condensar una historia tan rica en los minutos de una película, pero este film ha recibido varias críticas, no sólo por los recortes artísticos, sino también por las interpretaciones de los personajes. Parece ser que hay algo en el mundo de las producciones artísticas que no se puede romper; actores cis géneros interpretando papeles trans, como si no existieran artistas travestis, trans, no binaries que puedan darle otro color a esas interpretaciones, cargándolas de otro sentido, desde la vivencia íntima y personal, además de contribuir a la visibilidad.

El papel de la loca de enfrente es interpretado por Alfredo Castro, un reconocido actor y director de teatro chileno, que fue elegido por el mismo Lemebel antes de fallecer en 2015. Incluso pudo visitar algunas locaciones donde filmaron la película y revisar el vestuario. Se cree que interpretar un personaje disidente es disfrazarse, convertirlo en algo burdo o caricaturesco. Bueno no, no es por ahí.

La mirada heteronormal sigue estando presente aunque la temática crea ocultarlo. Por ética y militancia, Pedro Lemebel ya había rechazado la propuesta del reconocido director de cine Pedro Larrarín, cuando mandó a Benjamín Vicuña como posible Carlos, a darle sus saludos y felicitaciones, además de pedirle los derechos para hacer la película. Se los denegó por el solo hecho de ser hijo de Hernán Larraín, político de la derecha más pinochetista, ministro de Justicia y DD. HH. en el actual gobierno de Piñera. La Lemebel siempre firme en sus convicciones.

El personaje de la loca de enfrente es la travesti vieja del barrio. La folclórica mixtura del homosexual latinoamericano que nada tiene que ver con el cliché gay y neoliberal. Algo muy interesante en la interpretación travesti es la voz, no se puede maquillar ni disimular y da cuenta de todo lo que expresa, vive y siente. Para Lemebel la voz de sus personajes sirvió para dar su propia voz, sobre todo después de la laringectomía, operación que hizo que el artista perdiera por completo su registro vocal. Queremos más voces travestis y trans en producciones artísticas.

La yegua del Apocalipsis

¡Qué difícil sintetizar a la Lemebel!. En lo personal, uno de los artistas más vanguardistas de nuestra latinoamérica disidente. Pedro Lemebel nació en Santiago de Chile en 1952, hijo de un panadero y una costurera, creció en La Legua, uno de los barrios más marginales a la orilla de un canal de riego que desemboca en el río Mapocho.

Fue escritor, escultor, artista plástico, y cronista. Ícono de la literatura sobre la diversidad sexual y de género, el escritor se convirtió también en la voz de una generación por su mirada crítica y denunciataria de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile y, una vez finalizada, del régimen neoliberal instaurado desde entonces y del cual el actual presidente Sebastián Piñera es uno de los máximos exponentes.

“Usted es puro número y cálculo, señor Piñi, poca reflexión, poco verbo, poca idea, aunque esa es la única palabra que usa entre sus contadas palabras efectistas. Buena onda y futurismo”, le escribió en una carta abierta al actual mandatario en 2009, cuando Piñera se presentó a su primera elección. “Quiere hacernos creer que siempre fue demócrata, pero lo recordamos clarito sobándole el lomo a la dictadura”, es otra de las frases más contundentes.

Cada texto de Lemebel hace de la belleza, el resentimiento y la rebeldía ante lo impuesto, un manifiesto de poesía y filosofía. Y hablando de manifiesto, “Hablo por mi diferencia” es sin dudas un texto estructural de la resistencia marika anti colonial, anti patriarcal, anti neoliberal, anti varones tibios del partido comunista chileno que decidieron expulsarlo en una asamblea realizada en septiembre de 1986, donde la Lemebel les leyó en la cara este manifiesto:

(…) ¿No habrá un maricón en alguna esquina

desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?

¿Van a dejarnos bordar de pájaros

las banderas de la patria libre?

El fusil se lo dejo a usted

Que tiene la sangre fría

Y no es miedo

El miedo se me fue pasando

De atajar cuchillos

En los sótanos sexuales donde anduve

Y no se sienta agredido

Si le hablo de estas cosas

Y le miro el bulto

No soy hipócrita

¿Acaso las tetas de una mujer

no lo hacen bajar la vista?

¿No cree usted

que solos en la sierra

algo se nos iba a ocurrir?

Aunque después me odie

Por corromper su moral revolucionaria

¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?

Y no hablo de meterlo y sacarlo

Y sacarlo y meterlo solamente

Hablo de ternura compañero

Usted no sabe

Cómo cuesta encontrar el amor

En estas condiciones

Usted no sabe

Qué es cargar con esta lepra

La gente guarda las distancias

La gente comprende y dice:

Es marica pero escribe bien

Es marica pero es buen amigo

Súper-buena-onda

Yo no soy buena onda

Yo acepto al mundo

Sin pedirle esa buena onda

Pero igual se ríen

Tengo cicatrices de risas en la espalda (…)

La película estará disponible desde el jueves 15 de octubre a las 22hs hasta el sábado 17, en la página www.cine.ar

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